Mundial es el capital, mundial será su destrucción [Proletarios Internacionalistas]

Aproposito del mundial:

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“Los proletarios que se encuentran en lucha en la región brasilera materializan la crítica histórica del Estado y sus guardianes, de la propiedad privada y de la lógica
capitalista del disciplinamiento y la competencia de la cual se nutre la esclavitud
salarial. El deporte (del cual el mundial de fútbol es una de sus grandes manifestaciones) no ha sido simplemente corrompido y mercantilizado, sino que es una esfera del aparato de producción capitalista dedicado a la fabricación de ocio,
de ese aspecto imprescindible de la alienación social.
Las luchas contra el mundial en Brasil se inscriben en las luchas históricas contra el Capital, son nuestras luchas.”

Nueva revista: Revolución Hasta el Fin

Nota BV: Hace poco hallamos esta interezantísima iniciativa digna de compartir y difundir. Se trata de una revista de compañer@s de la región chilena, principalmente de caractér teórico, en la cual se compilan textos de las corrientes comunistas y anarquistas modernas, bastante afin a este sitio (para que se hagan una idea).

Revolucion-hasta-el-fin-0_Page_01Contenido:
Presentación R.h.f.
Revoluciones a medias/
Revolución hasta el Fín
Dictadura anti-estatal del
proletariado. Malatesta/Der
Syndicalist/R. Vaneigem.
-Laín Díez, Prefacio a
“Lenin filósofo” (de A.
Pannekoek).
Contracriminalística y
chanchología aplicada: de la
CNI a la ANI.
Dossier Lucha de Clases en
Chile: 1973 Introducción y tres
textos (Pointblank! /VOP/ correo
proletario).
-Comentarios breves:
/La trampa, Victor Cofré
/36+68=1000, textos del M.I.L.
/The housing monster., prole.info

Presetación:

Presentamos los siguientes materiales que desde ya hace un tiempo y con una exagerada intermitencia hemos ido reuniendo con el fin de publicarlos. Tanto en su búsqueda como en el proceso de ello hemos ido proponiendo distintas discusiones que la orden del día nos va presentando y este boletín es el medio practico para ello. Nos proponemos hacer material ciertas discusiones que resultan cruciales a la hora de plantear nuestras luchas y darles proyección.

La falta de análisis compañerxs y de canales de comunicación que nutran de manera efectiva el andar del movimiento revolucionario, de transformar la riqueza de la experiencia de la lucha en posiciones claras y en discusiones que nos lleven al avance es lo que nos hace asumir como primera necesidad y de manera impostergable la publicación de este tipo de material (que muchas veces puede ser acusado de “teoricista”).

En el presente numero les presentamos tanto ciertos materiales históricos que en algún momento habían sido re difundidos en la red, enfocándonos en principio en la desmitificación de los distintos conceptos esenciales dentro de la crítica revolucionaria que la historia de la socialdemocracia y el leninismo de todos los colores se apropió vaciándoles todo su contenido, como algunos de los textos que publicamos también virtualmente el pasado septiembre a mención del 40 aniversario del golpe de estado en esta región. Aunque la idea es ir aportando con críticas y aportes desde nuestras discusiones presentamos este número como puntapié a estas y a los aportes con los que ustedes puedan ayudarnos.

DESCARGA!

Propuesta para una praxis revolucionaria (Texto y panfleto para descargar).

NOTA BV: El siguiente texto cuenta como algunos meses desde su difusión. A pesar de saber de su exitencia y empatizar con su contenido, no habíamos hecho nuestra parte difundiendolo por mero olvido. Como el contenido del texto trasciende del marco en el que se englobó su difusión (durante la manifestación de todos los años visperas de otro 11 de septiembre -conmemoración del golpe de Estado en la región chilena), lo difundimos ahora, que nos acordamos.

NOTA DE LOS AUTORES: Este panfleto fue repartido a rostro cubierto, durante la romería al cementerío general, en el marco de una nueva conmemoración del golpe de estado de 1973 (en la región chilena). La idea de esta edición digital, es contribuir a la confrontación de ideas y al reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias tan atomizadas en el presente. Para hacernos llegar cualquier comentario, duda, aporte o insulto dejamos este correo a su disposición: proletas@riseup.net

proletas

El siguiente texto, es un trabajo colectivo, que nace de la discusión teórica entre compañeras y compañeros, que luchamos a diario para fortalecernos como sujetos revolucionarios. Tomamos conciencia y en la lucha hemos avanzado y seguiremos avanzando. Creemos que es necesario compartir estas reflexiones que pretenden ser una herramienta teórica alternativa que ayude a constituir la práctica revolucionaria. Se las entregamos para que la sometan a la crítica, teórica y prácticamente. Creemos que otro mundo es posible pero solo en la medida que dejemos de ser masa, y nos volvamos sujetos autónomos conscientes, creativos y activos, que nos articulemos, que ejecutemos, que nos atrevamos, que nos equivoquemos, aprendamos y sigamos avanzando, podremos cambiar el orden existente. Lo importante es tomar posiciones, decidirse, caminar en serio, la revolución no es un juego, y necesita de todos y todas, necesita práctica y teoría, ninguna más importante que la otra, ambas deben ir de la mano e ir marchando juntas y dialécticamente.

La cosa va enserio, y por lo tanto debemos ser conscientes de los riesgos y el trabajo que implica tomar la decisión de vivir un camino de lucha. La revolución requiere voluntad y esfuerzo de aquellxs que decidimos tomar posiciones, es imprescindible sacar de nuestras mentes fantasías simplistas que nos llevan a creer que solo el placer y la satisfacción moverán cada una de nuestras acciones. Habrá momentos de cansancio y agotamiento, de desidia, pero otros sin duda de mucha satisfacción. No será fácil, el esfuerzo debe existir si queremos dar golpes certeros que nos encaminen a la victoria.

Es por la seriedad de las palabras que están leyendo que creemos necesario hacerles llegar este texto, que es una apuesta por la construcción teórica colectiva. Es imprescindible que se difunda, que circule que corra, pues creemos que hoy más que nunca estamos carentes de teoría. Los movimientos sociales son una masa uniforme que no cuestiona, hay instinto pero no critica, no hay trabajo teórico ni contenido político, y se vuelven una imagen, un espectáculo, una válvula de escape que deja de tensionar y se estira, un embudo y una salida fácil para mantener vigente el sistema. Es por esto que creemos que es necesario revisar la teoría y la práctica de “viejos” revolucionarios, para reinventarlas y contextualizarlas, reconociendo que en esta modernidad tardía o capitalismo tardío1 ningún paradigma teórico ni mucho menos ideológico nos ofrecerá una buena lectura del momento histórico del que somos parte, ni el marxismo, ni el anarquismo, ni en su versión situacionista,2 pueden satisfacer hoy las explicaciones teóricas necesarias para comprender el estado actual de las cosas .

Este texto entonces, es una invitación a la reflexión a la crítica y a la práctica, y una propuesta teórica del quehacer revolucionario. Hoy más que nunca es necesario e imprescindible un cambio de estas proporciones, un mundo que se agota ante la industrialización y la violencia del capitalismo, donde las personas somos arrastradas a la condición de objetos y nuestra libertad vive encerrada en una pantalla, en un espectáculo.

De este modo el siguiente texto pretende contextualizar conceptos teóricos tomados de luchas de antaño, para revitalizarlos y construir una herramienta teórica que nos permita acceder desde una perspectiva autónoma a la crítica y a la propuesta.

Aclaramos que no somos marxistas, no somos anarquistas, utilizamos la teoría de Marx y las ideas anarquistas como herramientas de lucha que nos permiten comprender la sociedad, criticarla y transformarla en la acción y en la palabra. Somos parte de la lucha que emprendieron los primeros seres humanos que se rebelaron contra la explotación y la esclavitud, por lo tanto herederos históricos de sus luchas, nos hacemos cargo de sus errores para transformar constantemente nuestra teoría-práctica, estamos conscientes de su entrega, aciertos y desaciertos, y nos hacemos parte

de ese camino que aquellas mujeres y hombres tuvieron la valentía mostrarnos, somos sus continuadores, somos historia, somos presente y futuro, somos revolucionarios.

11 de Septiembre 2013.

1 El concepto de Modernidad tardía es utilizado por Miguel Amorós en el texto “los cambios de la modernidad tardía” y por Ernest Mandel en “El Capitalismo tardío”.

2 Miguel Amorós, “Los cambios de la modernidad tardía”.

Propuesta para una praxis revolucionaria, para que descargues, leas, imprimas, difundaz y agites:

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Proletas@riseup.net

Nuevo Nº de Cuadernos de Negación: Crítica de la Razón Capitalista

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La ciencia, la tecnología y noción de progreso, no se encuentran por fuera del modo de producción capitalista, son parte constitutiva de éste y como una sola ideología imprimen un modo de percibir el mundo y de actuar en él.La razón dominante es burguesa, porque en tanto que idea pero tambien como fuerza material, actúa en beneficio del Capital.Hasta hoy, la gran mayoría de los llamados a la “revolución” han sido y son en nombre de la libertad y la igualdad burguesas, de la ciencia y la Razón, de la eficacia y el progreso… y ya es tiempo de romper con ello.

Contenido:
En estos tiempos… 
Tecnología y ganancia 
La realidad de lo virtual
– Una nueva mercancía: la intimidad
▪ Crítica de la razón capitalista– Introducción
– La catástrofe razonable
– Razón de Estado
– La vida no es un mecanismo
– Instrumentalización y cosificación
▪ El progreso del Capital
– Totalitarismo y dependencia
– La ilusión de eficiencia
– El ejemplo del coltan
– El progreso moderniza la pobreza
– Ruptura y revolución
El condicionamiento tecnológico 
La crítica al capital supone la crítica a la ciencia
– La otra cara de la ciencia del Capital: las ciencias ¿humanas?
– El totalitarismo científico
– La ciencia no es neutral
▪ Ciencia y enfermedad   
– Medicina, salud y sociedad
– Multiplicación de enfermedades
– Prevención y comercio
– Salud y normalidad
– Medicina y guerra
▪ Crítica de la crítica
– Ecologismo
– Primitivismo
– Posmodernismo
▪ ¡Romper con la mentalidad capitalista!

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[Chile] Nuestros sueños no caben en sus marchas… (2012)

Intro de Bravata Vandálica

En Chile, el 2011 se caracterizó por ser un agitado año de de movilizaciones sociales, especialmente por las revueltas estudiantiles que por su masividad sorprendieron a todos, y que para los buenos observadores -y partícipes- contenía (y contiene aún) en su germen una potencia negadora que nadie con altura de miras y pensamiento crítico podría desmentir. Entre la altísima convocatoria de las marchas y la masividad de establecimientos tomados por sus estudiantes (desde escuelas a universidades) se registró como una de sus grandes marcas la proliferación de la lucha callejera contra las fuerzas del orden, específicamente la proliferación de quienes se cubrían el rostro cuando las manifestaciones callejeras ofrecían sin querer las posibilidades de quiebre violento con la cotidianidad, los encapuchados (ya no “unos” ni “algunos”, sino “Los” según el manoseo mediático), aumento que el Espectáculo no pudo negar y que incluso intenta aún utilizar para su legitimación y producción de “opinión pública”, producción evidentemente eficaz cuando también se reproduce entre las filas de estudiantes “críticos” que de manera para-policial defendían el orden de las marchas cuando enfrentaban a los “violentistas” para quedar bien con la prensa y el Estado, demostrando también que ellos y el orden pueden ser una misma cosa (“críticos” demócratas y bienportados). Mientras sucedían los primeros meses esta proliferación no hizo más que crecer a medida que se iban integrando los más jóvenes (secundarios) en las revueltas callejeras (y que tuvo un claro y lamentable declive en la última etapa del año).
encapuchados
La maduración de esta proliferación negadora se hizo además palpable es su aspecto cualitativo cuando en el 2012 el movimiento intentó reemerger ahora de la mano de los secundarios; en este análisis hay dos cuestiones a destacar si se quiere hablar de la potencia negadora en esta segunda etapa del movimiento estudiantil iniciado el 2011. La primera es sobre el lado institucional que “dialoga” con el poder y el cual funciona como carta de presentación del estudiantado secundario para el poder y sus medios: las “bases” (con sus orgánicas) y sus representantes, que sin embargo contienen en su discurso un marcado germen anti-estatal. La ACES y sus representantes destacaron como la representación del estudiantado secundario, y su discurso se caracteriza, además por la “democratización” y gratuidad de la educación, por una “democratización” de todo cada aspecto social y la organización de estos según las bases, y en un fuerte rechazo a la representación burocrática y al sufragio, (aunque también reproducieran actitudes burócratas) llamando públicamente a abstenerse del voto e incitando a organizarce localmente. Aunque claramente la actual representación secundaria no supera su aspecto socialdemócrata y que su lógica opere sobre la lógica de lo existente, es interesante el discurso de un nuevo movimiento secundario que se propone el quiebre con la representación democrática y con la participación efectiva actual en el Estado (no podemos asegurar que alguno de sus representantes no acabe de burócrata en otro nuevo partido reformista).

El segundo aspecto negador a destacar es la proliferación del germen anárquico y libertario entre los secundarios participes del movimiento. Escuelas o institutos “emblemáticos” (de los que alguna vez se graduaron burócratas y destacables personajes nacionales) tomados se han prestado (incluso en estos momentos del actual movimiento) para varias actividades de carácter crítico, libertario y abiertamente anti autoritario. Esta radicalización de la lucha secundaria se materializa también en los estudiantes que han resistido encapuchados los desalojo de sus liceos y en los muchos que en las marchas se violentan contra los esbirros, la propiedad y la urbe del capital. En muchas ocaciones este movimiento de la toma de escuelas tiene un marcado carácter anti-escuela, talvez aún invisivle para varios de los que también participaban el año pasado y también lo hacen este 2013 (“si somos delincuentes es porque sus escuelas son cárceles” se lee en algunas murallas de algunos de los establecimientos en toma este año).

Quizás habría algo de iluso y superficial en la certeza de que esto representa una avanzada anárquica y negadora dentro del movimiento estudiantil, pero por otra parte es imposible no tomarla en cuanto debido a su potencialidad.

En este momento, Julio del 2013, hay varias instituciones secundarias y universitarios en toma y/o movilizados. Muchas se ellas han sido desalojadas o simplemente han depuesto la movilización, y aunque son algo escaso en comparación al alcance de las movilizaciones del 2011, por lo menos si han sido más masivas en cuanto a tomas y participación universitaria que las del 2012 y a ratos nos recuerdan, por su intención y potencialidad, a lo que se vivió en las calles, escuelas y universidades el 2011.

El siguiente texto data del miércoles 12 de octubre del 2012, un día antes de un nuevo llamado a paro estudiantil por parte de la Confech (Confederación de Estudiantes de Chile)

[Chile] Nuestros sueños no caben en sus marchas…

Extraido de Panfletos Subversivos

Dejemos de ser borregos!

“Es ahí de donde el encuentro con otros extrae su realidad: en una crítica del mundo existente que, dado que ya ha sido expresada, favorece la coincidencia de intereses, de aspiraciones comunes. Esta puede ser hecha a partir de lo experimentado en su propia calle, en su casa”
(Grupo “Imprimerie 34”)

En cada marcha que es convocada por la CONFECH, se suele ser-movilizado como borrego de un lugar a otro. Como borregos en tanto nos vinculamos con el mundo de las mercancías sin un ápice de sentido critico, de “pensar”…sabemos que existen núcleos de proletarios que asisten a ellas con otras intenciones y para darles otro contenido. Ese es el punto. He ahí lo de borrego, lo de ser-movilizado, nuestra critica que no es el carácter socialdemócrata, ciudadanista, reformista, etc; sino mas bien es una critica a la ideología que predomina en el movimiento estudiantil.
En cada marcha que asistimos encontramos el desborde de ideología. ¿Debemos dejar de hacer marchas? Hablamos de quienes le dan el contenido a esa marcha (con esto nos referimos a una práctica que se ha desarrollado dentro de este, en un contexto determinado y que ha derivado en ciertas formas de hacer las cosas). Usualmente este contenido lo da el estado, la marcha es colocada sutilmente ahí, donde debe estar, para ser cumplida sin salirse de ciertos parámetros ni antes ni después. Bajar el moño es el primer paso para que los que buscan hacer sus carreras políticas terminen sentados discutiendo en alguna mesa. Reafirmamos la solución que el enemigo nos propone, donde la misma marcha se transforma en un ritual para ir hacia la política.

 

Nuestra practica e ideología como primer afronte…

“Toda representación política es antesala y obstáculo para una fusión de fuerzas”.
(Jaques Camatte 1972).

Hablamos de una de las tantas contradicciones del movimiento estudiantil, en tanto expresión de las contradicciones del capital…en el movimiento se dan prácticas históricas que desembocan en una ideología que podríamos llamar “política” (una de las tantas que podríamos encontrar) pero que también expresa prácticas que como acción devienen siempre crítico. Cuando impera la ideología de la política, las orgánicas luchan por captar seguidores mientras que el Estado refuerza la naturalización del orden de lo posible. El como esa ideología ha invadido los movimientos es ya una tarea histórica donde todo órgano político (en el sentido que aquí le damos y que por tanto actúa dentro de dichos parámetros) ha cooperado en aquello y quienes no participan de ninguno de estas orgánicas también en tanto realizan practicas que son apropiadas en su sentido por el enemigo.
Cuando nos llaman a “solucionar políticamente esto” nos están diciendo que nos sometamos al régimen de orden y posibilidad que constituye la política y especialmente su esencia en armonizar e invisibilizar los fundamentos que provocan los conflictos.
Es el jueguito político al cual quieren llevar la lucha estudiantil, es básicamente llevarlo al orden de lo posible. Lo “posible” acorde a los limites que la reproducción del capital determina.En dicho campo ya se han forjado burocracias, federaciones, etc. Todas ellas simplemente recogen al proletario que estudia desbordando ideología y lo potencia con sus “soluciones”. Se conforma un terreno que es verdadera fabricación de la realidad: una cotidianeidad del estudiante donde la pasividad es sinónimo de actuar en tanto se obedece a los llamados “desde arriba”…donde la extensión de la política ejercida por las “organizaciones que nos representan” son el modo en que nosotros extendemos la cotidianeidad para que el capital, en tanto intentamos adecuarnos a lo que desde arriba se diga, nos sigue exprimiendo energías para validarse en las muestras de “política” que dan los proletarios que estudian (“Esta es la democracia, donde cada cual puede protestar…pero el que me quite mi poder o webee se va de palos”); las organizaciones que agrupan el descontento ideológico son un obstáculo, no problema. Es necesario romper con ellas para recién empezar a realizar una critica a la ideología

El arte de la anti-política, la belleza del sabotaje …

“Nuestra época no necesita escribir consignas poéticas sino ejecutarlas”
(Internacional Situacionista)

Por ello es necesario la practica ajena a la política, la anti-política, la que va dando una muestra de un “hacer” las cosas de forma distinta, de una irrupción de creación sobre lo cosificado. Es la manifestación practica como reflexión y acción sobre las relaciones mercantiles, cuestión que es al mismo tiempo critica ideológica en tanto (semi)comprensión practica de la totalidad capitalista (o más bien su grado densificado de comprensión practica). Es un arte, un modo de destruir la política del capital, la separación, la mercancía…en el fondo; todo aquello que nos disgrega para realizar nuestros potenciales. Un hacer que requiere los mas sutiles y brutales expresiones de nuestro ser. Un arte que debemos recuperar de la apropiacion del capital: “Última advertencia a los estudiantes de último año de Arte. De ustedes depende: ser ornamentadores bien o mal remunerados del espectáculo, o hacer un esfuerzo más hacia la superación del capital extendiendo la esfera del arte hacia todos los aspectos de la vida” (Tergiversación de un cartel dirigido hacia estudiantes en una Universidad santiaguina. Firmado por “Orgón”)
Es la capacidad de irrumpir dentro de lo cotidiano para sabotearlo y aun más, para proyectar con dicho sabotaje la posibilidad de copar los espacios mercantiles, para exponer su fragilidad, fragilidad que se materializa en el antagonismo cuando los proletarios que estudian empiezan a ocupar lo saturado por las relaciones del capital, su sentido de existencia, con relaciones ajenas a las establecidas. La belleza de un sabotaje que aflora toda la putrefacción de la realidad del espectáculo pero que nos muestra a nuestra percepción y emoción radical, la dinamita lista para ser activada en conjunto y hacer volar por los aires lo podrido…floreciendo las ya no marchitas tendencias a la solidaridad y cooperación que por siglos se han mantenido como potencial debajo de la cloaca.

Todos somos todos..! 

“…afirmamos que revueltas que se desarrollan de esta manera (las llamadas “inconcientes”) están impulsadas por el rechazo humano a las condiciones de vida capitalistas. Sin hacernos ilusiones sobre su extensión o radicalidad (“ir a la raíz”), pero comprendiendo que el proletariado lucha de diferentes formas, a diversos niveles de abstracción frente a la toda la mierda del Capital. Y que nuestra clase existe”
(Mariposas del Caos)

Esperar que el movimiento estudiantil pueda ir mas allá de si, negarse y encontrar su propia identidad en los “conflictos separados”… es la cuestión necesaria para reunir lo falsamente separado y reconocer las problemáticas como problemáticas de clase y no como problema de “voluntades políticas”. Eso entendemos es el objetivo inmanente de cada conflicto. Veremos que ocurre este jueves. Solo esperar a que la creación subversiva, aquella que impone la comunidad humana, vaya unificándose…pues no será la “articulación” de los conflictos la que servirá de algo, sino su realización como un todo: cada antagonismo que da lugar a un conflicto que aparece de manera separada, en una esfera determinada, se devela como lo que es; lo mismo de lo otro. De ahí que las constantes negaciones de cada lucha serán negaciones de lo idéntico(el capital como esencia de la contradicción) en la totalidad (donde cada parte no suma, sino es diferente a la otra pero idéntica en su esencia, lo que le da dinámica)

Nota: Cuando hablamos de “comprensión crítica practica”, es porque aun no encontramos una palabra que no haga dicotomía de la palabra y la acción. Para nosotros no se comprende nada si no se practica aquello que se dice comprender. Si digo que “comprendo como funciona el capitalismo” pero me quedo en la casa, entonces solo tengo saber. Ahí debemos afilar mejor las palabras…

# pequeño borrador N.A.C…esperando a ser mejorador pero colgado a proposito de la coyuntura…
# 10 de Octubre de 2012, Chile.

La emergencia del (no-)sujeto (Blaumachen – grecia)

por  Blaumachen

Sin nombre
“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del ‘encapuchismo’. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a este fantasma: El primer ministro británico David Cameron y la Secretaria General[1] Aleka Papariga, el ministro italiano de la Secretaría de Gobernación Roberto Maroni, Adonis[2] y Takis Fotopoulos, italianos COBAS y policías alemanes”.

Del rioter.info

 

 

El domingo 12 de febrero fue uno de aquellos momentos históricos en los que las contradicciones de una sociedad capitalista se encuentran en el tiempo y el espacio, estallan explosivamente y generan una nueva realidad. Es decir, la lucha de clases actualiza su dinámica y la nueva dinámica constituye al mismo tiempo el nuevo límite inherente que tiene que superarse. Lo más importante no es el acontecimiento en sí mismo (ningún acontecimiento de por sí tiene importancia determinante desde la perspectiva de la revolución), sino su inscripción en el proceso histórico de la emergencia del (no-)sujeto producida en la coyuntura actual.

Ese domingo era esperado por todos, contrario con lo de diciembre de 2008. Durante los últimos meses en toda Europa se esperaba ya el estallido que correspondía a la situación en Grecia. Se consideraba como la crónica de una muerte anunciada y, después de muchas maniobras políticas, el día 12 de febrero (la ironía de la historia funcionó perfectamente[3]) se anunció en los medios de comunicación bajo el título “aprobación de la memoranda 2”. Nadie hizo algo para detener su llegada, nadie podría hacer algo, por mucho que algunos quisieran, como indica el texto de un nuevo “amigo irreconciliable” de los “Gavroches”[4]. Este estallido obtuvo las características de la época transitoria en la que estamos, la “época de los disturbios”; su contenido fue el resultado del impasse en el cual se encuentra la articulación del capital a nivel global hoy en día y, asimismo, intensificó este impasse (Grecia constituye la expresión condensada de la intensificación de dicho impasse).

Cada acontecimiento importante de la lucha de clases está inmerso en el conjunto de las contradicciones históricamente determinadas del presente de una sociedad capitalista y se presenta siempre en una forma específica, fetichizada y múltiplemente mediada[5]. En el momento actual, en Grecia, en gran medida debido a su muy importante historia política reciente, el conflicto emerge en todos los niveles como conflicto político (en pleno contraste por ejemplo con el agosto de 2011 en Londres, mientras la época de los disturbios no puede ser nada más que concretizada en particularidades locales -históricas- de las formaciones sociales). El anuncio por el Estado del estallido inminente (o del primero de una “cadena” de estallidos) fue una declaración política y en este sentido ha sido simultáneamente su integración, como estallido necesario, en la reproducción de la sociedad capitalista. Se trata de una integración disciplinaria, represiva, una integración que se produce en el contexto del estado específico de emergencia. Se trata de una “integración a través de la exclusión”. El Estado después de los hechos y el retorno a la normalidad, es decir después de su victoria, se obliga a fingir que algunas prácticas de los “encapuchados” son criminales a fin de manejar temporalmente el inevitable impacto de los hechos. El discurso del Estado es totalizante, impide todas las opiniones diferentes: Nadie puede estar (o decir que está) al lado de los “encapuchados”, mucho menos que es uno de ellos y reclamar públicamente al Estado por los hechos del domingo.

No podría faltar la “resistencia en contra de la memoranda”, como se llamó cariñosamente la situación, y la presencia del límite actual del sindicalismo. La huelga general de 48 horas fue realmente grandiosa mientras reveló en todo su esplendor la muerte definitiva del movimiento obrero: nadie le hizo caso, ni ellos que cosechan cuota de plusvalía (plusvalía verdadera, ganancia capitalista) a través de su negocio, los cuales como una actividad secundaria (hasta ahora oficialmente reconocida) tienen la declaración de huelga de vez en cuando. A pesar de que los sindicalistas de las organizaciones terciarias siguen siendo de forma exclusiva socialmente legitimados para convocar a huelgas generales, no están en ningún lado, no existen, ya que han sido informados de antemano que el sindicalismo es pasado y están buscando otro negocio (tal vez una buena oportunidad de inversión, aunque de alto riesgo, pueda ser el seguro social de las manifestaciones, ya que los organizadores tendrán que pagar el costo de los daños causados). El hecho de que el movimiento obrero no puede ser incluido ya en las formas y las prácticas de un enfrentamiento durante el cual está en juego la propia existencia del salario básico es indicativo de la medida en que la reivindicación salarial está puesta fuera de la reproducción del capital. Al mismo tiempo, este carácter no oficialmente laboral del movimiento proletario es un elemento importante para el encuentro del impasse de la luchas reivindicativas con el proceso emergente de la abolición de la sociedad capitalista. Se trata de un encuentro de ruptura, de un proceso de producción histórica.

El domingo, la presencia de la gente fue masiva y la composición tanto de los “encapuchados” como de todos los manifestantes fue interclasista. Un hecho que se expresó con la participación masiva en los enfrentamientos con la policía y su aceptación casi universal. Nadie, pero nadie, (ni su órgano sindicalista) fue a apoyar a los policías esa tarde en la plaza Sintagma por su papel. Esta vez no estuvieron presentes pacificadores del movimiento como lo hicieron el verano pasado. El único que los apoyó fue el representante del partido del Orden[6], aspirante a primer ministro. La policía, en términos generales, es siempre la clase capitalista en posición de combate frente al proletariado. Sin embargo, específicamente en la coyuntura actual, constituye la expresión material de una estrategia particular del capital dentro de la formación social griega: para que se imponga la segunda fase de la reestructuración, el Estado griego debe perder su autonomía, incorporarse ya orgánicamente en una coalición más amplia y degradarse en la jerarquía interna con todas las consecuencias que esto implica para las competencias capitalistas y el destino de los estratos pequeñoburgueses. El ataque a la policía es evidentemente un paso necesario de ruptura para la superación de los límites de las prácticas del “diálogo” con el Estado sobre la negociación por el precio de la fuerza de trabajo y por todos los “derechos”. En dicha coyuntura, no obstante, se puede expresar también, entre otras cosas, el conflicto interno entre los estratos pequeñoburgueses y el Estado que los aplasta. Así como lo manifestó Egipto en 2011, el ataque a las fuerzas represivas del Estado no significa un cuestionamiento directo a la comunidad más significante capitalista, la nación[7], menos al dios verdadero, el dinero y la propiedad. Por lo tanto, muchos de los ex o recién “indignados” participaron en los enfrentamientos y en muchas ocasiones las prácticas combativas se combinaban con el respeto a “las propiedades de la gente” y con groserías a los policías como “traidores”, “guarda-alemanes” o “turcos”, los cuales “deberían estar con nosotros y no en contra”. Este domingo, incluso en los escenarios de los enfrentamientos y particularmente por la participación masiva inédita, no podría tener otro carácter que “nacional-popular” necesariamente producido en todo este periodo por la lucha contra la austeridad.

Además de la participación interclasista, condición necesaria para el enfrentamiento masivo con la policía y el apoyo amplio de dicho enfrentamiento, un elemento significativo del domingo, por el cual el Estado y todos los defensores de la Cultura[8] se enrabiaron, fue el saqueo y a continuación el incendio de negocios y varios edificios. Dicha práctica, surgida a gran escala durante el diciembre de 2008, volvió a emerger después del retroceso impuesto por el incidente de Marfin[9] en mayo de 2010, mientras la lucha de clases es una reacción en cadena, ella misma constituye la dinámica de sí misma. Además, los incendios de edificios fueron resultado de la forma política específica que predomina en la lucha de clases en Grecia. Por un lado, la policía tenía que proteger agresivamente al parlamento y empujar a la gente a las calles de alrededor. Por el otro, el peso de la historia política no permite al Estado griego aumentar más el nivel de la represión y tomar abiertamente una forma dictatorial (banks or tanks), incluso ahora que la situación de emergencia es tan grave. En todo el periodo del capitalismo reestructurado (en Grecia comenzó aproximadamente en 1996) la transformación de la policía en ejército de ocupación en el ámbito urbano es un elemento clave que ha permitido que el Estado se mantenga democrático mientras reprime brutalmente las partes activas del proletariado. Durante la década de 2000, los tradicionales madrazos empezaron a ser imposibles pues las minorías dinámicas que luchaban en las calles no tenían los medios para confrontar a la policía, organizada cada vez más militarmente. Por lo tanto, con el movimiento estudiantil de 2006-2007, la rabia del proletariado precario reprimido por la policía se canalizó a los edificios de Atenas; en 2008 cada empresario se dio cuenta que tenía que aumentar los gastos para la seguridad de su propiedad por las invasiones de las clases peligrosas. Al principio del periodo de las memorandas, el encuentro de dichas prácticas con uno de los últimos relámpagos del movimiento sindicalista resultó en el incidente de Marfin. Durante casi un año, la violencia social se marginalizó y fue reprimida por todas las formaciones políticas. Sin embargo, en el movimiento interclasista de las plazas, el tema de la violencia re-emerge como una contradicción interna del movimiento; mientras el nuevo giro de las medidas de austeridad era más duro, las “prácticas de los disturbios” rodeaban a las plazas con su punto culminante el 28 y 29 de junio de 2011. Desde entonces empezó a ser más claro que cada vez tendía a involucrarse mayor parte de la población en los enfrentamientos con la policía.

La parte del proletariado que incendia y saquea constituye un producto del periodo neoliberal que, específicamente en su último tiempo, llevó a la crisis. Todos aquellos que en noviembre de 2005 hablaban de hechos socialmente marginales en Francia, en marzo de 2006 hablaban sobre “los desmadrosos que atacan en las marchas estudiantiles”, en diciembre de 2008 sobre “una revuelta metropolitana de las que ocurren frecuentemente pero se apagan como cohetes y lo importante es ver qué hace el movimiento obrero”, todos ellos empezaron a angustiarse cuando en agosto de 2011 estalló Londres. Esta parte del proletariado no puede detener desde adentro el proceso productivo (por lo menos no todavía), por lo tanto actúa en el nivel de la circulación de la mercancías y los servicios. El (no-)sujeto emergente es simultáneamente sujeto y no-sujeto, a causa de la relación históricamente determinada entre la integración y la exclusión del proceso de la producción de valor. El tema esencial no es si se produce en términos cuantitativos el aumento del lumpenproletariado, sino el hecho de que se produce el aumento de la lumpenización del proletariado – una lumpenización que sin embargo se presenta como externalidad respecto al mundo del trabajo asalariado y al mismo tiempo como elemento determinante de su definición. La precarización, el “dentro-fuera”, producen un (no-)sujeto de (no-)excluidos, mientras la integración tiende a ocurrir cada vez más a través de la exclusión, principalmente, para los jóvenes. Se trata de una dinámica, un movimiento que se renueva continuamente. No nos referimos sólo a la exclusión radical de la relación asalariada; más bien nos referimos a la exclusión de lo que se considera trabajo “normal”, salario “normal”, supervivencia “normal”. En un ambiente de producción de población excedente y de ataque violento al valor históricamente definido de la fuerza de trabajo, el tan esperado “sujeto” pierde el suelo bajo sus pies. No hay “sujeto” sin que se haya dado la “objetividad” que le permite vivir como sujeto. En la crisis del capitalismo reestructurado se pierde el suelo (el anclaje a la relación asalariada) junto con el oxígeno (la posibilidad de exigir el mejoramiento de la condiciones de vida). Los que ya se encuentran atrapados en el continuum precariedad/exclusión invaden un movimiento que todavía tiende a invocar un trabajo “normal” y un salario “normal”; y la invasión del (no-)sujeto es exitosa porque este movimiento ya fue invadido por el bombardeo continuo del capital al trabajo y al salario “normales”. Toda esta situación produce prácticas destructivas como una escisión al interior del movimiento del proletariado y presiona al capital para intensificar la dimensión represiva de su reproducción como relación y seguir tratando de aumentar la tasa de explotación más y más violentamente.

Con las prácticas del domingo (las prácticas de los disturbios) dichas partes del proletariado se convierten, dentro de la reproducción de la sociedad capitalista, en factor de intensificación de la crisis. El papel del (no-)sujeto refleja la revolución que se produce en este ciclo histórico de luchas, la cual consiste en la abolición de todas las mediaciones del valor, es decir, de todas las relaciones sociales contemporáneas y no en la toma del poder por los trabajadores. El horizonte de la revolución (de este periodo) no es un programa revolucionario que espera la emergencia de un “sujeto” el cual inevitablemente jugará el papel central. Los trabajadores productivos, a pesar de su papel particular, no se producen en este ciclo de luchas como el sujeto -separado de las demás partes- de la revolución que va a dirigir el proceso de la transformación de la sociedad capitalista en una “sociedad de trabajo”; el asunto central de la revolución no será la “gestión de la producción”. En el futuro, las prácticas destructivas que emergen hoy en día encontrarán su límite en su propia reproducción y no podrán seguir refiriéndose sólo a la destrucción del capital constante como “pérdida” ni al sabotaje temporal. Para la continuación de la vida durante la lucha, las prácticas tendrán que transformarse y cuestionar la existencia de los medios de producción como medios de producción de valor. Dicho cuestionamiento no será un proceso monolítico hacia una tal “victoria”, sino conllevará en su interior todos aquellos conflictos que producirán, como rupturas, la abolición de la distinción entre producción y reproducción, o sea la abolición del valor y junto a ella la abolición de todas las relaciones del capital. Por el momento, en la crisis del capitalismo reestructurado, el (no-)sujeto ya se vuelve en fuerza activa, emerge continuamente y sus prácticas tienden a coexistir “antagónicamente” con las prácticas reivindicativas; asimismo las prácticas reivindicativas tienden a “imitar” las prácticas de los disturbios; estas últimas inevitablemente magnetizan a las primeras mientras el “diálogo social” se ha caído.

En septiembre de 2011 habíamos escrito sobre la coyuntura de ese momento: “Lo importante en los acontecimientos futuros, como crisis e intensificación de la lucha de clases, es el despliegue de la relación entre la especie de las prácticas en Inglaterra [agosto de 2011] y las prácticas de los ‘indignados’. Dicha relación toma una centralidad importante debido a la fluidez entre los dos sujetos formados (el desempleo está en el centro de la relación asalariada). La delineación de un nuevo límite (policía, el pertenecer a la clase como coerción externa) conduce a una nueva configuración a la cual nos intentamos acercar con el término ‘disturbios’. Los ‘disturbios’ rodean a los movimientos de los ‘indignados’, los invaden y finalmente los penetran produciendo escisiones en las prácticas de dichos movimientos (una primera manifestación de este hecho son las protestas de los días 28 y 29 de junio en Grecia). La dialéctica de dicha escisión trabaja fervorosamente…”. El domingo constituye una superación en la medida de que dichas prácticas han convergido, se han enfrentado cara a cara en acción. El encuentro de estas prácticas es resultado de la dinámica que produce la penetración mutua entre los “indignados”, los “pequeñoburgueses proletarizados”, los funcionarios y los jóvenes precarios/desempleados.  El movimiento dialéctico de las prácticas ya está en proceso. Pero dicha dialéctica no se desarrollará en vacuum; ella misma está inmersa en la dinámica entera de la lucha de clases: “El salario de los 400 euros no tiene nada que ver ni con los recortes de la ganancia de las farmacias, ni con los recortes de los beneficios de empresas públicas y bancos, ni con los recortes de las pensiones, ni con la apertura de las profesiones cerradas, ni con nada de las cosas que conducen a los sindicalistas y los trabajadores a ocupaciones, manifestaciones, huelgas indefinidas. Cuando todos los anteriores lleguen a los límites que ellos mismos proclaman, entonces ¿que harán precisamente aquéllos que obviamente no tienen ninguna esperanza de sobrevivir? Como los chavos de los barrios degradados que frecuentan los centros deportivos pertenecientes a los magnates navieros que libran impuestos odian el centro de Atenas y sus luces bonitas. Los jóvenes desempleados de la Capital están desesperados y dispuestos a no aceptar en ellos la lepra del margen social. Les hablamos de solidaridad. Chingaderas. Nadie sacrifica ni el mínimo […] para que los veinteañeros de Grecia puedan tener unos pocos euros más”[10]. Las prácticas pertenecen a sujetos, fluidos y continuamente reconfigurados,  formados por la misma lucha de clases hoy en día. En la coyuntura de cada crisis, donde la ganancia realizada no es suficiente para dar vida a la inmensa masa de trabajo pasado cristalizado, el proletariado, dentro del proceso de su aplastamiento, se fragmenta aún más. Sin embargo, en la coyuntura actual, en cuyo núcleo se encuentra la expulsión de la luchas reivindicativas por la reproducción del capital – dinámica que constituía un elemento esencial del periodo anterior – la dinámica de la crisis se convierte ya en dinámica de crisis de la relación asalariada en sí. Mientras se implementa la segunda fase de la reestructuración y el trabajo informal se vuelve tendencia que dirige la fuerza ciega del capital, ya no es nada fácil para el capital administrar la separación cualitativa, necesaria para su propia reproducción, entre los estratos “integrables” del proletariado y la población excedente. Dicha separación, la clasificación y ordenamiento de la fuerza de trabajo, es un elemento estructural de todos los periodos del capital. Sin embargo, en la actualidad emergen dos elementos cruciales: por un lado, la parte expulsada tiende a ser más y más grande prefigurando un momento en el que comprenderá una parte significativa de la población, y en segundo lugar, la distinción entre la inclusión y la exclusión es ahora totalmente contingente.

Cada predicción es peligrosa mientras la condensación del tiempo histórico conlleva el elemento de lo imprevisto y de la creación de múltiples rupturas. El giro trascendental hacia la “cuestión nacional” puesto como necesario para la reproducción de la estructuración actual del capital inscribe en la coyuntura la posibilidad de una contrarrevolución izquierdista “nacional” o fascistoide el cual, no obstante, no puede tener la estabilidad de los fascismos del pasado (integración nacional-socialista en la reproducción del capital dentro de los límites de una formación social nacional). Ésta se producirá, si es necesario, en el momento que llegará como la última medida desde el punto de vista del capital, el cual se obliga a funcionar en términos de “economía política de riesgo”. La apropiación de prácticas de disturbios y el estado de guerra continuamente reproducido, en cuyo contexto ya el proletariado está obligado a reivindicar cada tipo de demanda, junto con la compresión general de la población trabajadora/desempleada, todo jugará su papel en la dirección de qué tipo de prácticas se adaptarán por el (no-)sujeto de los (no-)excluidos. Lo único cierto es que el acontecimiento importante del domingo será sólo uno de una toda serie que prefigura ser densa y en las noches alumbrante.

blaumachen y amigos, febrero de 2012

Blaumachen would like to thank our dearest amiga Katerina for the translation!

 

Notas de pie

[1] Secretaria General del Partido Comunista Griego (KKE).

[2] Diputado del partido ultra-derechista LAOS, luego ministro de Comercio Marítimo bajo el gobierno de coalición de Papadimos.

[3] El día 12 de febrero es el aniversario del Acuerdo de Varkiza, con el cual comienza el fin de la guerra civil en 1945. El Partido Comunista firmó la orden de desarme de las guerrillas comunistas, un acto que permitió su posterior masacre por el ejército estatal.

[4] El conocido político izquierdista, Alekos Alavanos, escribió: “Mientras los poderes de la izquierda permanecen alienados a la juventud, siempre y cuando el ‘derrocamiento’ sigue siendo un estereotipo agotado sin que se traduzca en un plan revolucionario y un conflicto político, dichos fenómenos continuarán emergiendo de manera cada vez más frecuente y difusa. Si Gavroche de Les Miserables estuviera anoche en la plaza Sintagma, no estaría en los bloques cerrados de la juventud partidaria; estaría incidiendo a bancos y salas de cine con sus amigos”. http://konserbokoyti.blogspot.com/2012/02/blog-post_2450.html.

[5] Véase también el texto “Sin ti, ni un solo engranaje se gira…”, http://libcom.org/library/without-you-not-single-cog-turns%E2%80%A6, donde hemos discutido la forma política en la cual se expresa en Grecia el conflicto entre prácticas de diferentes sectores del proletariado.

[6] El presidente del partido neoliberal-conservador Nueva Democracia, Antonis Samaras, declaró al día siguiente: “Estos desmadrosos deben saber que, cuando llegue el momento, les voy a sacar sus capuchas”.

[7] El concepto de la nación registra la unidad contradictoria de clases de cada sociedad capitalista dada. A través de sus aparatos ideológicos, el Estado transforma proporcionando legitimidad social a los intereses de clase del capital, presentándolos y poniéndolos a trabajar como intereses nacionales. Estado, nación y capital son facetas de un poder de clase único: el capitalismo.

[8] El incendio de la sala de cine Attikon, uno de los edificios históricos monumentales de Atenas, causó mucha indignación entre ellos.

[9] Cuando en el banco Marfin se lanzaron bombas incendiarias por manifestantes, tres trabajadores que habían sido obligados a trabajar con puertas cerradas en un día de huelga general, se murieron en el incendio.

[10] Cinema: Infierno, por Aggélika Psará, http://www.rednotebook.gr/details.php?id=4858 (en griego).