Algunas apreciaciones sobre anarquismos y marxismos de Guy Debord (La Sociedad del Espectáculo)

Estas son algunas apreciaciones de Debord tomadas de La sociedad del Espectáculo, del capítulo IV: El proletariado como sujeto y como representación, capítulo que “retoma el movimiento histórico precedente (siempre yendo de lo abstracto a lo concreto), como historia del movimiento revolucionario. Es una síntesis del fracaso de la revolución proletaria y de su retorno, y desemboca en la cuestión de la organización revolucionaria.” (en palabras de punkfreejazzdub). Es cierto que la coherencia de la crítica unitaria de Debord y la Internacional Situacionista halla aquella coherencia unitaria en la todalidad de su crítica y no en parcialidades, o sea, se hace  defícil darle crédito solo a unas tésis de la Sociedad del Espectáculo mientras no se reconozca que esta tiene sentido en tanto halla su coherencia en  conjunto con los demás postulados del autor; quiero decir que se hace una lectura pobre de la Sociedad… si se comprende solo una pequeña parte de las tesis.

Pero aún así, y a riesgo de perder aquella coherencia unitaria de la crítica que caracteriza a este título, especialmente a este capítulo (que consideramos el de mayor importancia del libro), tomamos algunas tesis sobre anarquismos y marxismos que Debord aborda de forma crítica y que nosotros, al separarlas de su contenido original, las convertimos quizá en notas dispersas y malogradas, pero todavía validaz, ya que contienen en esencia aquella crítica unitaria y radical sobre los aspectos a superar de las expresiones del movimiento proletario del pasado, para estirpar de él lo que aún subsistía de ideológico y convertirlo en verdadera teoría revolucionaria. Como dice la tesis 124: “Toda teoría revolucionaria es ahora enemiga de toda ideología revolucionaria y sabe que lo es”

Para quién no esté familiarizado con la lectura de Debord ni los situacionistas, La Sociedad del Espectáculo está compuesta de 221 tesis repartidas en 9 capítulos, así que el número que verán sobre cada “nota” corresponde a la numeración de la tesis. Hay saltos entre la numeración porque hacemos una suerte de selección de las tesis tomando solo las que creemos más necesarios para referirnos de manera crítica los movimientos proletarios contrapuetos de aquellas épocas pasadas.

La cuestión dice así:

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Los primeros éxitos de la lucha de la Internacional la llevaban a liberarse de las influencias confusas de la ideología dominante que subsistían en ella. Pero la derrota y la represión que pronto halló hicieron pasar al primer plano un conflicto entre dos concepciones de la revolución proletaria que contienen ambas una dimensión autoritaria para la cual la auto-emancipación consciente de la clase es abandonada. En efecto, la querella que llegó a ser irreconciliable entre los marxistas y los bakuninistas era doble, tratando a la vez sobre el poder en la sociedad revolucionaria y sobre la organización presente del movimiento, y al pasar de uno a otro de estos aspectos, la posición de los adversarios se invierte. Bakunin combatía la ilusión de una abolición de las clases por el uso autoritario del poder estatal, previendo la reconstitución de una clase dominante burocrática y la dictadura de los más sabios o de quienes fueran reputados como tales. Marx, que creía que una maduración inseparable de las contradicciones económicas y de la educación democrática de los obreros reduciría el papel de un Estado proletario a una simple fase de legislación de nuevas relaciones sociales objetivamente impuestas, denunciaba en Bakunin y sus partidarios el autoritarismo de una élite conspirativa que se había colocado deliberadamente por encima de la Internacional y concebía el extravagante designio de imponer a la sociedad la dictadura irresponsable de los más revolucionarios o de quienes se designasen a sí mismos como tales. Bakunin reclutaba efectivamente a sus partidarios sobre una perspectiva tal: “Pilotos invisibles en medio de la tempestad popular, nosotros debemos dirigirla, no por un poder ostensible sino por la dictadura colectiva de todos los aliados. Dictadura sin banda, sin título, sin derecho oficial, y tanto más poderosa cuanto que no tendrá ninguna de las apariencias del poder.” Así se enfrentaron dos ideologías de la revolución obrera conteniendo cada una una crítica parcialmente verdadera, pero perdiendo la unidad del pensamiento de la historia e instituyéndose ellas mismas en autoridades ideológicas. Organizaciones poderosas, como la social-democracia alemana y la Federación Anarquista Ibérica sirvieron fielmente a una u otra de estas ideologías; y en todas partes el resultado ha sido enormemente diferente del que se deseaba.

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El hecho de considerar la finalidad de la revolución proletaria como inmediatamente presente constituye a la vez la grandeza y la debilidad de la lucha anarquista real (ya que en sus variantes individualistas, las pretensiones del anarquismo resultan irrisorias). Del pensamiento histórico de las luchas de clases modernas el anarquismo colectivista retiene únicamente la conclusión, y su exigencia absoluta de esta conclusión se traduce igualmente en un desprecio deliberado del método. Así su crítica de la lucha política ha seguido siendo abstracta, mientras que su elección de la lucha económica sólo es afirmada en función de la ilusión de una solución definitiva arrancada de un solo golpe en este terreno, el día de la huelga general o de la insurrección. Los anarquistas tienen un ideal a realizar. El anarquismo es la negación todavía ideológica del Estado y de las clases, es decir, de las condiciones sociales mismas de la ideología separada. Es la ideología de la pura libertad que todo lo iguala y que aleja toda idea del mal histórico. Este punto de vista de la fusión de todas las exigencias parciales ha dado al anarquismo el mérito de representar el rechazo de las condiciones existentes para el conjunto de la vida, y no alrededor de una especialización crítica privilegiada; pero siendo considerada esta fusión en lo absoluto según el capricho individual antes que en su realización efectiva ha condenado también al anarquismo a una incoherencia fácilmente constatable. El anarquismo no tiene más que repetir y poner en juego en cada lucha su misma y simple conclusión total, porque esta primera conclusión era identificada desde el origen con la culminación integral del movimiento. Bakunin podía pues escribir en 1873, al abandonar la Federación Jurasiana: “En los últimos nueve años se han desarrollado en el seno de la Internacional más ideas de las que serían necesarias para salvar el mundo, si las ideas solas pudieran salvarlo, y desafío a cualquiera a inventar una nueva. El tiempo ya no pertenece a las ideas, sino a los hechos y a los actos.” Sin duda esta concepción conserva del pensamiento histórico del proletariado esta certeza de que las ideas deben llegar a ser prácticas, pero abandona el terreno histórico suponiendo que las formas adecuadas de este paso a la práctica están ya encontradas y no variarán más.

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Los anarquistas, que se distinguen explícitamente del conjunto del movimiento obrero por su convicción ideológica, van a reproducir entre ellos esta separación de competencias, proporcionando un terreno favorable a la dominación informal sobre toda organización anarquista de los propagandistas y defensores de su propia ideología, especialistas tanto más mediocres cuanto que por regla general su actividad intelectual se propone principalmente la repetición de algunas verdades definitivas. El respeto ideológico de la unanimidad en la decisión ha favorecido más bien la autoridad incontrolada en la organización misma de especialistas de la libertad; y el anarquismo revolucionario espera del pueblo liberado el mismo tipo de unanimidad, obtenida por los mismos medios. Por otra parte, el rechazo a considerar la oposición de las condiciones entre una minoría agrupada en la lucha actual y la sociedad de los individuos libres ha alimentado una permanente separación de los anarquistas en el momento de la decisión común, como lo muestra el ejemplo de una infinidad de insurrecciones anarquistas en España, limitadas y aplastadas en un plano local.

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La ilusión sostenida más o menos explícitamente en el anarquismo auténtico es la inminencia permanente de una revolución que deberá dar razón a la ideología y al modo de organización práctica derivado de la ideología, llevándose a término instantáneamente. El anarquismo ha conducido realmente, en 1936, una revolución social y el esbozo más avanzado que ha existido de un poder proletario. En esta circunstancia todavía hay que hacer notar, por una parte, que la señal de insurrección general fue impuesta por el pronunciamiento del ejército. Por otra parte, en la medida en que esta revolución no había sido concluida en los primeros días, por el hecho de la existencia de un poder franquista en la mitad del país, apoyado fuertemente por el extranjero mientras que el resto del movimiento proletario internacional ya estaba vencido, y por el hecho de la supervivencia de fuerzas burguesas o de otros partidos obreros estatistas en el campo de la República, el movimiento anarquista organizado se ha mostrado incapaz de extender las semi-victorias de la revolución e incluso de defenderlas. Sus jefes reconocidos han llegado a ser ministros y rehenes del Estado burgués que destruía la revolución para perder la guerra civil.

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Lenin no ha sido, como pensador marxista, sino el kautskista fiel y consecuente que aplicaba la ideología revolucionaria de este “marxismo ortodoxo” en las condiciones rusas, condiciones que no permitían la práctica reformista que la II Internacional llevaba consigo en contrapartida. La dirección exterior del proletariado, actuando por medio de un partido clandestino disciplinado, sometido a los intelectuales convertidos en “revolucionarios profesionales”, constituye aquí una profesión que no quiere pactar con ninguna profesión dirigente de la sociedad capitalista (el régimen político zarista era por otra parte incapaz de ofrecer tal apertura que se basa en un estado avanzado del poder de la burguesía). Se convierte pues en la profesión de la dirección absoluta de la sociedad.

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El radicalismo ideológico autoritario de los bolcheviques se desplegó a escala mundial con la guerra y el hundimiento ante ella de la socialdemocracia internacional. El sangriento final de las ilusiones democráticas del movimiento obrero había hecho del mundo entero una Rusia, y el bolchevismo, reinando sobre la primera ruptura revolucionaria que había traído consigo esta época de crisis, ofrecía al proletariado de todos los países su modelo jerárquico e ideológico para “hablar en ruso” a la clase dominante. Lenin no reprochó al marxismo de la II Internacional ser una ideología revolucionaria, sino haber dejado de serlo.

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El mismo momento histórico en que el bolchevismo ha triunfado por sí mismo en Rusia y la social-democracia ha combatido victoriosamente por el viejo mundo marca el nacimiento acabado de un orden de cosas que es el centro de la dominación del espectáculo moderno: la representación obrera se ha opuesto radicalmente a la clase.

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La organización del proletariado sobre el modelo bolchevique, que había nacido del atraso ruso y de la capitulación del movimiento obrero de los países avanzados ante la lucha revolucionaria, encontró también en el atraso ruso todas las condiciones que llevaban esta forma de organización hacia la inversión contrarrevolucionaria que contenía inconscientemente en su germen original; y la capitulación reiterada de la masa del movimiento obrero europeo ante el Hic Rhodus, hic salta del período 1918-1920, capitulación que incluía la destrucción violenta de su minoría radical, favoreció el desarrollo completo del proceso y permitió que el falaz resultado se afirmara ante el mundo como la única solución proletaria. La apropiación del monopolio estático de la representación y de la defensa del poder de los obreros, que justificó al partido bolchevique, le hizo llegar a ser lo que ya era: el partido de los propietarios del proletario, eliminando en lo esencial las formas precedentes de propiedad.

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Al permanecer la burocracia como única propietaria de un capitalismo de Estado trató primero de asegurar su poder en el interior mediante una alianza temporal con el campesinado, después de Cronstadt, y con la “nueva política económica”, tal y como la defendió en el exterior utilizando a los obreros regimentados en los partidos burocráticos de la III Internacional como fuerza de apoyo de la diplomacia rusa, para sabotear todo movimiento revolucionario y sostener gobiernos burgueses con cuyo apoyo contaba en política internacional (el poder de Kuo-Min-Tang en la China de 1925-27, el Frente Popular en España y en Francia, etc.). Pero la sociedad burocrática debía proseguir su propia culminación mediante el terror ejercido sobre el campesinado para realizar la acumulación capitalista primitiva más brutal de la historia. Esta industrialización de la época estalinista revela la realidad última de la burocracia: es la continuación del poder de la economía, el salvamiento de lo esencial de la sociedad mercantil mediante el mantenimiento del trabajo-mercancía. Es la prueba de la economía independiente que domina la sociedad hasta el punto de recrear para sus propios fines la dominación de clase que le es necesaria: lo que equivale a decir que la burguesía ha creado un poder autónomo que, mientras subsista esta autonomía, puede hasta llegar a prescindir de la burguesía. La burocracia totalitaria no es “la última clase propietaria de la historia” en el sentido de Bruno Rizzi, sino solamente una clase dominante de sustitución para la economía mercantil. La propiedad privada del capitalismo decadente es reemplazada por un sub-producto simplificado, menos diversificado, concentrado en propiedad colectiva de la clase burocrática. Esta forma subdesarrollada de clase dominante es también la expresión del subdesarrollo económico; y no tiene otra perspectiva que superar el retraso de este desarrollo en ciertas regiones del mundo. El partido obrero, organizado según el modelo burgués de la separación, ha proporcionado el cuadro jerárquico-estatal a esta edición suplementaria de la clase dominante. Anton Ciliga anotaba en una prisión de Stalin que “las cuestiones técnicas de organización resultaban ser cuestiones sociales” (Lenin y la revolución).

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La ideología revolucionaria, la coherencia de lo separado de la que el leninismo constituye el más alto esfuerzo voluntarista, que detenta la gestión de una realidad que la rechaza, con el stalinismo reencontrará su verdad en la incoherencia. En este momento la ideología ya no es un arma, sino un fin. La mentira que ya no es contradicha se convierte en locura. Tanto la realidad como el fin son disueltos en la proclamación ideológica totalitaria: todo lo que ella dice es todo lo que es. Es un primitivismo local del espectáculo, cuyo papel es sin embargo esencial en el desarrollo del espectáculo mundial. La ideología que aquí se materializa no ha transformado económicamente el mundo, como el capitalismo que ha alcanzado el estadio de la abundancia; solo ha transformado políticamente la percepción.

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Cuando la burocracia rusa logró por fin deshacerse de las marcas de la propiedad burguesa que trababan su reino sobre la economía al desarrollar ésta para su propio uso y ser reconocida en el exterior entre las grandes potencias, quiso gozar tranquilamente de su propio mundo suprimiendo esta parte de arbitrariedad que se ejercía sobre ella misma: denunció el estalinismo de su origen. Pero tal denuncia sigue siendo estalinista, arbitraria, inexplicada e incesantemente corregida, pues la mentira ideológica de su origen no puede jamás revelarse. Así la burocracia no puede liberarse ni cultural ni políticamente porque su existencia como clase depende de su monopolio ideológico que, con todo su peso, es su único título de propiedad. La ideología ha perdido ciertamente la pasión de su afirmación positiva, pero lo que de ella subsiste de trivialidad indiferente tiene todavía esta función represiva de prohibir la menor concurrencia, de tener cautiva la totalidad del pensamiento. La burocracia está así ligada a una ideología que ya no es creída por nadie. Lo que era terrorista se ha vuelto irrisorio, pero esta misma irrisión no puede mantenerse si no es conservando en segundo plano el terrorismo del que hubiera querido deshacerse. Así, al mismo tiempo que la burocracia quiere demostrar su superioridad en el terreno del capitalismo se reconoce como pariente pobre del capitalismo. De la misma forma que su historia efectiva está en contradicción con su derecho y su ignorancia groseramente mantenida en contradicción con sus pretensiones científicas, su proyecto de rivalizar con la burguesía en la producción de una abundancia mercantil está entorpecido por el hecho de que tal abundancia lleva en sí misma su ideología implícita y surte normalmente una libertad indefinidamente extendida de falsas elecciones espectaculares, seudo-libertad que sigue siendo inconciliable con la ideología burocrática.

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En este desarrollo complejo y terrible que ha arrastrado la época de las luchas de clases hacia nuevas condiciones el proletariado de los países industriales ha perdido completamente la afirmación de su perspectiva autónoma y, en último análisis, sus ilusiones, pero no su ser. No ha sido suprimido. Mora irreductiblemente existiendo en la alienación intensificada del capitalismo moderno: es la inmensa mayoría de trabajadores que han perdido todo el poder sobre el empleo de sus vidas y que, los que lo saben, se redefinen como proletariado, el negativo del obrero en esta sociedad. Este proletariado es reforzado objetivamente por el movimiento de desaparición del campesinado así como por la extensión de la lógica del trabajo en la fábrica que se aplica a gran parte de los “servicios” y de las profesiones intelectuales. Este proletariado se halla todavía subjetivamentealejado de su conciencia práctica de clase, no sólo entre los empleados sino también entre los obreros que todavía no han descubierto más que la impotencia y la mistificación de la vieja política. Sin embargo, cuando el proletariado descubre que su propia fuerza exteriorizada contribuye al fortalecimiento permanente de la sociedad capitalista, ya no solamente bajo la forma de su trabajo, sino también bajo la forma de los sindicatos, los partidos o el poder estatal que él había construido para emanciparse, descubre también por la experiencia histórica concreta que él es la clase totalmente enemiga de toda exteriorización fijada y de toda especialización del poder. Es portador de la revolución que no puede dejar nada fuera de sí misma, la exigencia de la dominación permanente del presente sobre el pasado y la crítica total de la separación; y es aquí donde debe encontrar la forma adecuada en la acción. Ninguna mejora cuantitativa de su miseria, ninguna ilusión de integración jerárquica son un remedio durable contra su insatisfacción, porque el proletariado no puede reconocerse verídicamente en una injusticia particular que haya sufrido ni tampoco en la reparación de una injusticia particular, ni de un gran número de injusticias, sino solamente en la absoluta injusticia de ser arrojado al margen de la vida.

121

La organización revolucionaria no puede ser más que la crítica unitaria de la sociedad, es decir, una crítica que no pacta con ninguna forma de poder separado, en ningún lugar del mundo, y una crítica pronunciada globalmente contra todos los aspectos de la vida social alienada. En la lucha de la organización revolucionaria contra la sociedad de clases, las armas no son otra cosa que la esencia de los propios combatientes: la organización revolucionaria no puede reproducir en sí misma las condiciones de escisión y de jerarquía de la sociedad dominante. Debe luchar permanentemente contra su deformación en el espectáculo reinante. El único límite de la participación en la democracia total de la organización revolucionaria es el reconocimiento y la autoapropiación efectiva, por todos sus miembros, de la coherencia de su crítica, coherencia que debe probarse en la teoría crítica propiamente dicha y en la relación entre ésta y la actividad práctica.

124

La teoría revolucionaria es ahora enemiga de toda ideología revolucionaria y sabe que lo es.

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El proletariado como sujeto y como representación, capítulo íntegro (versión Archivo Situacionista Hispano).

La sociedad del espectáculo (traducción de Rodrigo Vicuña Navarro).

La Sociedad del Espectáculo, en 9 partes en youtube, Capítulo 4 a partir de parte 6, minuto 8:28.

Los revolucionarios situacionistas (Miquel Amorós)

                                                                                                Tomado de Metiendo Ruido

Yo conocí los escritos de la Internacional Situacionista en 1972, cuando su ciclo se cerraba y el mío en la Universidad de Valencia también. El folleto De la miseria en el medio estudiantil era lo más radical que había leído desde la epístola de Agustín García Calvo “De los modos de integración del pronunciamiento estudiantil.” Aquello era pensamiento ligado a la acción, y esta acción tenía por objeto nada menos que abolir la Universidad, el sagrado templo del saber separado, en el marco de un proyecto revolucionario más amplio, que perseguía el fin del capitalismo y de la sociedad de clases. El estilo marxista-hegeliano confería a los análisis una solidez teórica ausente en el medio anarquista, pero lejos de refutar las finalidades y tácticas libertarias, las confirmaba. Se podía decir que superaba la oposición entre marxismo y anarquismo sin acabar en una confusa amalgama de ambos, tal como hacia por ejemplo el justamente olvidado Rubel. Intenté aplicarlo en la medida de mis posibilidades en uno de esos grupos circunstanciales, de un solo curso, al que llamaban “Barricada.” La crítica situacionista se me aparecía como hecha para practicarse, no para contemplarse; alejada de la praxis perdía todo su valor. Se convertía en objeto de snobs, se estetizaba, se museificaba. Le pasaba como a los cuadros colgados de la pared: cualquiera podía opinar de ellos sin que la cosa tuviese trascendencia. Ahora que la I.S. es objeto de sesudos estudios universitarios hechos por profesores o por aprendices de historia o sociología, comprendemos la ironía de las derrotas históricas: el destino de las revoluciones fallidas son los anaqueles universitarios donde se amontonan las tesis doctorales y los museos donde los restos de sus obras se contemplan como cuadros. Ironía por partida doble, puesto que la revuelta de Mayo del 68 tenía como aperitivo el fin de la Universidad, no digamos ya el de los museos. La sociedad del espectáculo procesa los alimentos espirituales de esta forma, a fin de digerir aquellas ideas que en otro tiempo la mantuvieron en vilo. Ideas y hechos son separados radicalmente por especialistas en la materia, para poder hacer con unas y con otros lo que venga en gana, concluyendo inevitablemente que las ideas ya no sirven y los hechos no son repetibles, pues el mundo ha cambiado y las cosas ya no son lo que eran. Yo sostengo la tesis contraria: la sociedad es todavía lo que ha sido, y aún peor, por lo que las ideas que pudieron subvertirla en el pasado siguen activas y contienen elementos más que suficientes para subvertirla de nuevo. Sólo hay que saber usarlas. La letra podrá mejorarse, pero el espíritu de la I.S., su voluntad subversiva, es irrecuperable. Sus enemigos, el Capital y el Estado –Agustín G. C. decía que ambos eran lo mismo- no pueden servirse de él.

El nervio situacionista proviene de las antiguas vanguardias de posguerra (especialmente del Movimiento Letrista) que tomaron conciencia del carácter disolvente y revolucionario de la creación artística, y que trataron de conjugar la crítica de la estética burguesa con la revuelta contra los valores de la economía de mercado. No olvidemos la parte pionera que en todo ello corresponde al Surrealismo. La revista “Potlach” afirmaba seriamente que los letristas “trabajamos en el establecimiento consciente y colectivo de una nueva civilización”, misión que exigía “el trastorno definitivo de la estética y de todo comportamiento.” Constataban éstos el fracaso del arte en la renovación cultural y política, y, negando su función positiva, propugnaban la experimentación de un arte total que sirviera para modificar las conductas y reconstruir integralmente la vida de acuerdo con los deseos creativos. La Internacional Letrista constituye pues el prólogo de la I.S. El letrismo no era una escuela, sino un modo de vida, y proponía una manera peculiar de “saber vivir”: la unificación de la creación con la crítica revolucionaria. La creación era fundamental para la transformación social y suponía en primer lugar la superación del objeto y la abolición del arte. Creación quería decir creación global de la existencia, no mierda de artista, y el método letrista buscaba la reunificación del espacio social dividido por medio de un “urbanismo influencial”. La transformación social sería completa con la transformación del espacio-tiempo de la vida cotidiana según las pasiones emergidas, obtenida gracias a la “desviación” de medios artísticos convencionales para la “construcción de situaciones”, es decir, para la construcción deliberada de nuevos ambientes “que sean producto e instrumento de nuevos comportamientos.” Las pasiones que cambiarían el mundo saldrían de la vida cotidiana activada por una construcción superior del medio, y no como decían los surrealistas, del inconsciente. El arte quedaba visto para sentencia: “las artes del futuro serán trastornos de situaciones o nada.”

La Internacional Situacionista se creó en 1957 sobre la necesidad de un programa revolucionario en la cultura. Debord definió su tarea como “un trabajo colectivo organizado que tienda a un empleo unitario de todos los medios de subversión de la vida cotidiana”, oponiendo al modelo capitalista “otros modos de vida deseables” (Informe sobre la construcción de situaciones.) La finalidad era el asalto a la cultura y la instauración del comunismo, que para Asger Jorn no era más que “la obra de arte transformada en totalidad de la vida cotidiana” (Crítica de la economía política.) La I.S. pretendía la supresión del arte alienado en un mundo que prohibía la creación de la propia vida, colocándolo en la perspectiva de la construcción directa de nuevos ambientes. No hay arte situacionista, “la situación es lo contrario a la obra de arte.” Tampoco tiene que ver con el teatro callejero, el happening o la feria. Se trata más bien de un proyecto de agitación política, preludio de la revolución, que perseguía enfurecer a los proletarios mostrándoles el contraste entre una vida posible y la miseria presente. La idea situacionista de “proletario” podía expresarse así: proletario es aquél que no tiene posibilidad alguna de modificar el espacio y el tiempo sociales, sino tan sólo de consumirlo de una determinada manera definida por los dirigentes. La clase se definía en función de la expropiación de la decisión en lo relativo a la vida, y no solo al trabajo. La I.S. clamaba por la reinvención de la revolución social y la autorrealización del proletariado a través de la transformación integral de la vida cotidiana, o sea, a través de una auténtica revolución cultural. Nada que no se hubiera dicho en el periodo letrista. Pero la revolución cultural no servía sin la revolución social, y, al contrario, ésta no valía sin la revolución cultural. Ambas debían ir juntas: “cuando las masas intervienen bruscamente para hacer historia descubriendo de este modo su acción como experiencia directa y como fiesta, emprenden entonces una construcción consciente y colectiva de la vida cotidiana” (Debord y Canjuers, Preliminares por una definición de la unidad del programa revolucionario.) La reconstrucción libre de todos los momentos de la vida –la revolución- requeriría una organización nueva, que no podía ser una vanguardia cultural, y mucho menos un partido o un sindicato, mecanismos orgánicos de integración.

La Conferencia de Goteborg en agosto de 1961 constituye un punto de inflexión en la marcha de la I.S.: a partir de ella ésta se deshace de su lastre artístico y pasa a considerarse una organización revolucionaria. La crítica de la cultura se prolonga en crítica de la política y la revolución de la vida cotidiana se concreta como poder absoluto de los Consejos Obreros. Queda toda una teoría revolucionaria por formular de forma coherente, claro está, ligada a la práctica vital, que explique las luchas sociales de la época y vaya por delante. A ella consagrará la I.S. sus esfuerzos. Esa radicalización de su estrategia impedia cualquier veleidad artística, siquiera negativa, puesto que partia del abandono definitivo de la esfera de la cultura. Convencidos de la inexistencia de un área cultural autónoma desde donde emprender una acción revolucionaria, los situacionistas se plantearán llevar a cabo un intenso trabajo teórico inspirado en Hegel, Marx, Lukacs y Korsch, que rechazaba expresamente la concepción leninista, trabajo que pronto dará sus frutos como “pensamiento del derrumbe del mundo.” Su terreno de aplicación pasó a ser directamente el de la lucha de clases. La profundización de temas como la alienación y el fetichismo de la mercancía, dará lugar a conceptos clave como “ideología”, “miseria”, “separación”, “espectáculo”, “subjetividad radical” o “supervivencia”, con los que su crítica y su mensaje se harán dialécticos y superarán con creces los dogmas revolucionaristas, formas cosificadas del pensamiento a través de las que se manifestaba la falsa conciencia de las clases subalternas. Entre 1962 y 1967, la I.S. elabora un nuevo lenguaje revolucionario, el más idóneo para comprender la época y poder transformarla. Un lenguaje coherente para desenmascarar al Poder y a sus servidores que critica la burocracia y la ideología, que habla del fin de la mercancía y del trabajo asalariado, de la descolonización de la vida cotidiana y de la abolición de las clases, del proletariado como sujeto revolucionario, de la autogestión generalizada y del poder internacional de los Consejos Obreros. Un lenguaje palanca, al que le falta un punto de apoyo para mover el viejo mundo. Y este le fue proporcionado por el escándalo de Estrasburgo, donde la contestación radical de las estructuras académicas y del sindicalismo estudiantil pilló de sorpresa al orden establecido.

En julio de 1966, la Conferencia de París dotaba a la I.S. de una nueva plataforma organizativa, la “definición mínima de organización revolucionaria.” Al año siguiente los análisis situacionistas ya eran bastante conocidos por las minorías activas que pugnaban por el hundimiento de la dominación. Los situacionistas eran entonces casi los únicos que aludían al “segundo asalto del proletariado contra la sociedad de clases” como perspectiva realista en la que inscribir su actividad. Las huelgas salvajes de los trabajadores y la descomposición acelerada de la universidad eran signos anunciadores de la insurrección que se aproximaba. La teoría se volvía cada vez más práctica. Pronto las armas de la crítica cederían el sitio a la crítica de las armas. Los escasos efectivos de la I.S. la impelían a buscar aliados en cualquier parte con los que poder avanzar en esa dirección. Así encontraron a los Enragés, una banda constituida por irregulares -parte de los cuales eran estudiantes de Nanterre- empeñada en demoler la universidad impidiendo con originales métodos la normalidad de la vida académica. Su nombre era un homenaje a Jacques Roux, el mayor extremista de la Revolución Francesa. La ocupación del edificio administrativo de aquella universidad, el 22 de marzo de 1968, desencadenó un proceso que, de un enfrentamiento en otro con la policía, condujo a “la noche de las barricadas” del 10 de mayo. Tres días después nacía el Comité Enragés-Internationale Situationniste en la sala “Jules Bonnot” de la Sorbona ocupada. Riesel, uno de los Enragés, fue elegido delegado del Comité de Ocupación, desde donde llamó a la ocupación de las fábricas y a la creación de consejos obreros. La coincidencia en el tiempo de la radicalización de minorías estudiantiles desclasadas con el proceso autónomo de radicalización en las fábricas fue asombrosa. Diez millones de trabajadores se pusieron en movimiento al margen de los partidos y sindicatos que decían representarles en lo que se conoce como la mayor huelga salvaje de la historia. Los situacionistas se sumergirán de lleno en el movimiento y ocuparán el Instituto Nacional de Pedagogía, donde formarán con los Enragés y simpatizantes un Consejo por el Mantenimiento de las Ocupaciones. Por unos días el Poder caminó por el filo de la navaja ante la irresolución de los trabajadores, que no se decidían a derrocarlo. A finales de mayo se produjo la contraofensiva, primero sindical, y luego, una vez lograda la desmovilización, represiva. El CMDO se disolvió el 15 de junio, agotada cualquier posibilidad de movilización.

El Poder va a renovarse rapidísimamente, mientras la crítica situacionista continúa con su labor de zapa. Dos importantes textos, el libro Enragés y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones y el artículo cabecera del nº 12 de la revista “Internationale situationniste”, El comienzo de una nueva época, darán testimonio de la acción histórica de los situacionistas, pero tras ellos su práctica empezó a diluirse. La Conferencia de Venecia, tenida en octubre de 1972, puso de manifiesto una euforia que no se tradujo en ganancia de capacidad subversiva. Desde el exterior, un folleto aparecido en agosto de 1971 llamaba a comenzar de nuevo: “La I.S. tiene razón, una época ha pasado, quizás todo el siglo XX (…) Tengo la convicción de que la distancia práctica y teórica establecida en los últimos diez años entre la Primera Internacional y la Internacional Situacionista es la que queda por establecer entre la Internacional Situacionista y lo que falta por hacer” (Bartolomé Béhouir, De la conserjería internacional de los situacionistas.) Para ese trabajo la I.S. salida de Mayo no estaba preparada y tras un tenso periodo de exclusiones y abandonos –la dimisión de Vaneigem fue crucial- la tendencia de Debord tomó la arriesgada decisión de poner punto final a su trayectoria. Puede que el modelo vanguardista tocara a su fin como forma orgánica de la conciencia histórica. Un nuevo modelo debía nacer desde la moderna lucha de clases, pero en los ochenta el protagonista indiscutible de la misma, la clase obrera, optó por detenerse ante las pequeñeces logradas y la pesadilla del desempleo. La represión y la renovación capitalista hicieron el resto. A la detención del proceso revolucionario debemos el que la crítica situacionista esté hoy en boca de impostores y estetas reaccionarios, y el que la cultura oficial adopte una pose comprensiva cada vez que rememora la efemérides de Mayo. Bajo ese asfalto está su playa, no la de los rebeldes. Y la humanidad sigue sin ser feliz, puesto que ningún burócrata fue colgado de las tripas de ningún capitalista.

Miquel Amorós

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Compañera Tamara Sol Farías Vergara presente: Por una solidaridad crítica y contra la autocomplacencia

Nota BV: Bravata Vandálica no pretende ser un sitio de contra información. Se subió el sitio con la intención de ser un blog que aporte principalmente al material teórico de las ideas anarquistas y comunistas modernas para la destrucción de la sociedad moderna. Simplemente porque es lo más nos acomoda y chao. Ya hay bastantes y buenos blogs de contra info permanente que hacen bastante bien lo que se proponen; de ser BV otro blog de la misma índole solo consiguiría contribuir al cúmulo de sitios similares, quizas ganar algún fichaje mal habido de la “inteligencia” policial, aburrir a algunos/as lectores/as y además hacer un trabajo mediocre en comparación al del resto de los sitios bien trabajados de contra información o como quieran llamarles.

Si hemos subido información en relación a presos/as ha sido porque en el momento se nos antojó, nos pareció importante, etcétera. Nos referimos anteriormente al caso del compañero asesinado Sebastian y sus afines acusasos y apresados simplemente por ser lo que es: la muerte de un compañero, cosa que nunca dejará a ningún afin indiferente.

Este caso tiene bastante relación: para quién no sepa, la compañera Sol está apresada producto de atentar contra un guardia de un banco reivindicando al compañero anteriormente caido por un colega del recientemente herido por Sol. En resumen, para vengar de alguna manera a Sebastian.

No queremos ser buitres en el caso de la compañera, pero ahí es donde tiene coherencia que se hable de su caso en este sitio: si bien solidarizamos por la liberación de la compañera y no pretendemos empañar su acción, esta nos parece criticable, y aquella crítica teórica que contribuye al afinamiento de la praxis es la que compete a los blog aburridos como este.

Primero, la venganza de por sí sola no es un elemento revolucionario; en sí mismo no es más que lo que es: venganza. Y no pretendemos decir que cualquier accionar que contenga en su seno un fin ajusticiador no sea revolucionario, sino que para constituirse como acto revolucionario no basta solo la venganza. Podría, quizás, haber sido una venganza meticulosa y, por ejemplo, haber ajusticiado al bastardo que acribilló a Sebastian. Pero en cambio fue un atentado al azar contra un guardia de banco común que dista bastante del perfíl de quién mató al Seba; mientras que quién mató al Seba tenía entrenamiento militar, había participado en misiones de baja intensidad en Irak y en Haiti, y además poseía entrenamiento de guarda espaldas -protección de personas importantes llamaban a su instrucción en los medios burgueses-, y obviando que se “coronó” dando muerte a un subversivo. el guardia “ajusticiado” por Sol era un guardia común que se ganó su cargo con un curso común, y así como es un simple guardia de banco, lo podría haber sido en un super mercado, o bien podría haber estado abriendo puertas en algún recinto habitacional como unos departamentos o un condominio. Y dudo que asesinar al azar a cualquier persona del rubro constituya un acto revolucionario o contribuya a la destrucción de la dictadura de la mercancía.

En fin, acá van dos textos (que cortamos de otro sitio pa’ variar) en solidaridad con Sol a la vez que mantienen una posición crítica con la acción y la actitud de uno que otro compa en relación al caso. El aporte del primero es algo pobre, pero si se le considera como introducción al segundo queda mejor.

Compañera Tamara Sol Farias Vergara

Compañera Tamara Sol Farias Vergara

lgunas palabras de solidaridad, pero desde la crítica

¡Que genial sería poder volar! Eso está claro. Pero lo importante no es el viaje, es la caída, y si yo pienso que con solo querer volar voy a poder volar, de seguro la caída se encargará de recordarme lo contrario. Por eso, lo importante no son solo las ganas ni lo sincero de nuestros deseos, lo importante también es como materializar el deseo de libertad o el deseo de ataque. Porque hay una respuesta que creo que es compartida por todos a la pregunta de ¿Sirve más un compañero en la calle o en la cárcel?

Y esa respuesta debería formar parte de una mecánica del ataque, una mecánica del conflicto que nos haga preguntarnos frecuentemente no solo ¿Cuánto deseo hacer esto o esto otro? Sino que también ¿Cuan útil será hacerlo? ¿Cuales son las consecuencias, no solo para mi sino para el conflicto que quiero tensionar? Y finalmente ¿Cómo, al llevar a cabo determinado proyecto/acción minimizo el riesgo para mí y los que me rodean?

El movimiento antagónico en $hile ha tenido momentos en los que ha sabido amplificar la conflictivilidad y visibilizar la guerra social inherente al desarrollo del capitalismo, la autoridad y al Estado/nación versus la legitima respuesta de los oprimidos, pero creemos que en la actualidad los métodos que se han usado y que dieron frutos hace un periodo no muy lejano de tiempo se encuentran absolutamente agotados.

Viendo un poco como se han ido dando las cosas, creemos que se están sucediendo varios fenómenos que nos preocupan, entre ellos, el paulatino estancamiento de los grupos de afinidad, en donde la afinidad se confundía con el amiguismo, lo que lleva muchas veces a que, ante los problemas personales o las rencillas que no pueden ser superadas, así como también ha ocurrido con la acción directa en donde casos como lo sucedido en Villa Francia o los compañeros detenidos luego de haber, supuestamente, participado en colocaciones de artefactos explosivos, nos dejan claro que mientras el Estado ha sabido perfeccionar sus métodos, los rebeldes no han sabido romper con la repetición de tácticas, lugares, símbolos y fechas.

La propaganda y la contrainformación tampoco han sabido evolucionar. La repetición acrítica del cliché violento, de las ideas rimbombantes y el radicalismo en la forma y no en el fondo son un fenómeno bien extendido dentro de los círculos de propaganda, sobre todo dentro de la fauna contrainformativa, marcada por el inmediatismo y la cultura del copiar pegar cualquier suceso que tenga “fuego”, pero sin ninguna crítica de por medio.

Todo lo anterior nos habla de la falta de interpretación crítica de la sociedad en favor del culto, ni siquiera a la ideología, sino que a una forma determinada de construcción que nos ha estado pasando la cuenta en el último tiempo. Mientras el contexto histórico de la sociedad dominada por el Estado Chileno ha cambiado enormemente en los últimos 10 años, pasando de una sociedad absolutamente adormecida en el consumismo y neoliberalismo más profundo a una en la que el ciudadanismo y la izquierda light parecen ser los valores que construirán el nuevo ciclo político, marcado por un Estado que intentará hacerse presente bajo el régimen de la social democracia, los rebeldes pareciéramos seguir repitiendo las mismas consignas y proponiendo las mismas tácticas.

La falta de una visión crítica de la realidad –por sobre de lo ideal- es preocupante, sobre todo entendiendo que el periodo que vivimos tiene notables similitudes con lo ocurrido en la década de 1930 en esta misma región, en la que la paulatina inclusión amigable del Estado dejó completamente aislados a los grupos más radicalizados que finalmente fueron excluidos de toda influencia en las formas de organización contrarias al desarrollo del Capital, quitándole un valioso componente autónomo y anti-institucional al movimiento social que sin duda le habría venido bastante bien en la década del 70. Quizás la historia habría sido diferente, aunque nunca podremos saberlo.

Esto no se trata de traición. No estamos ni estaremos nunca a favor del encarcelamiento de una persona, ni nos uniremos al coro mediático que grita ¡Condena!. Queremos a la compañera Sol y a todos los presos libres y a las canas quemándose –algunos dirán, con los gendermes dentro y otros no-. Los motivos sobran para el ataque, para la respuesta violenta ante un sistema más violento que cualquier bomba, robo, protesta, puñalada o ajusticiamiento. Lo que queremos visibilizar es que existen más elementos a debatir que la motivación, las ganas, la decisión o el por qué. También está la forma, el para qué, el cómo y el cuándo. Y eso no se nos puede olvidar.

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notas al pie:
1-Es necesario aclarar que, a pesar de que los elementos que criticamos como el desgaste de los grupos de afinidad, la reiteración de tácticas en la acción directa y la actitud acrítica de la propaganda y la contrainformación son más proclives al anarquismo, los movimientos antagonistas no engloban exclusivamente a anarquistas, sino que también a libertarios, algunos movimientos marxistas e individualidades varias que no se pueden englobar en ninguna ideología.

Escrito por anonimx

Compañera Tamara Sol Farías Vergara presente:
Por una solidaridad crítica y contra la autocomplacencia

Con dolor escuchamos en las noticias del nuevo abatimiento en contra de la familia Vergara Toledo. Esta vez la sobrina de los hermanos miristas Rafael y Eduardo, asesinados por la policía el 29 de marzo de 1985, será juzgada por “robo calificado” y “robo con homicidio” tras su participación en el acto de venganza a uno de los guardias del Banco Estado el 21 de enero del presente año, tras la muerte de Sebastián Oversluij Seguel. Es así que se hace imperante solidarizar con Tamara, ya que el apoyo y la defensa de nuestrxs compañerxs luchadorxs es un arma que debemos cargar urgentemente para abordar la represión y los embates del poder y, al mismo tiempo, para producir retroalimentación entre las minorías activas que generan distintas praxis por la emancipación.

No podemos dejar de lado la tensión que provoca esta situación. Tan solo imaginar la angustia de la familia y compañeros/as más directos indica que hemos de ser paulatinos/as con la crítica que queremos establecer en éste escrito. Y es que romper con la inercia provocada por una vida dentro de las relaciones sociales permeadas por el capitalismo tiene sus sacrificios y placeres, pero – y particularmente en estos momentos en que la represión cae encima-, más que todo tiene sacrificios. Por lo mismo es necesario profundizar nuestras discusiones en torno al actuar de las y lxs compañerxs que hoy se encuentran en prisión, o en proceso de estarlo, y de aquellxs que murieron por que la rabiosa y digna voluntad de lucha los desbordaba. Hay que repetirlo una y mil veces: es necesario que aprendamos de la historia para no volver a caer en errores que nos cuesten la vida o la cárcel. Somos tan pocas y pocos que no podemos darnos el lujo de regalarnos a las garras de los poderosos. Lo que es posible rastrear en la historia es que la mayoria de estos actos son cometidos por motivos que dicen relacion con las sensibilidades de las personas, el analisis historico que se hace remueve la emotividad de las personas mas que la “critica intelectual” de las situaciones. Hay una idea de “lo justo”, como motor, que se mezcla con predisposiciones intelectuales, ideologicas, las cuales buscan corresponder los agravios cometidos, considerando la justicia implementada por el gobierno como protectora de los intereses de los grupos dominantes. Desde esta perspectiva resulta sumamente complejo generar “criticas” y buscar “nuevas o mejores estrategias” de accion, ya que esto se encuentra en el ambito de las palabras (en la impotencia del lenguaje) y no en el de los actos o hechos con los cuales estas personas intentan decir algo.

Primero, comprenderemos que la acción fue perpetrada como reivindicación por el compañero Sebastián Oversluij muerto por las balas de un guardia de Banco Estado, mientras intentaba robar/recuperar dinero de una sucursal bancaria junto a otros dos compas, para el financiamiento de otras acciones y espacios, en fin, la subsistencia de la resistencia dentro de éste sistema de dominación (hay que recordar que los dos compañeros que participaron en el asalto actualmente están en prisión). Es así que la figura de ese guardia que asesinó al compañero se visualiza como la del perro fiel de la institución.

Es claro que no debemos permitir que haya agresiones sin respuesta. Materializar la guerra es casi ineludible entre tanta violencia explícita a cualquiera que se resista a su sometimiento, pero aunque ese banco y sus perros fieles sean un símbolo del poder presentes en todos los lugares de este territorio, necesitamos comprender que el sujeto que acribilló a Sebastián Oversluij no coincidía con el atacado por Tamara. Pues si bien todos los/as guardias trabajan por defender a enemigos que profundizan la miseria que estamos acostumbrados a ver (bancos, instituciones públicas, cárceles, empresas, latifundios; de aquellos hay quienes lo hacen por trabajo (los cursos son gratis, terminas con una especie de cartón certificador y puedes vivir con la paga), otros por su gusto a la violencia o el orden, otros por la “vocación” de defender aquellos símbolos. Por otro lado, la subjetividad opresora del guardia asesino y su figura eran, sin dudas, mucho más fuerte que la de cualquier otro, ya que según la prensa burguesa el individuo que asesinó a Oversluij había participado en operaciones en la Guerra de Irak, así como en Haití, y también había recibido entrenamiento en USA.

Algunos podrán decir que todos los guardias son enemigos al servicio del capital y por tanto son una basura que no merece nada más que odio. La perspectiva que considera a todo mortal que no comulga con nuestra posición como un enemigo o como un parásito que ayuda a mantener el orden de las cosas (y que por lo tanto poco importa su vida en esta guerra declarada) solo hace las cosas más fáciles para actuar sin responsabilidad alguna. En torno a esto queremos dejar claro que no se trata de criticar el ímpetu, entrega, voluntad y sinceridad de este tipo de actos, sino simplemente de las consecuencias que nos traen o su utilidad práctica en los procesos de emancipación. Por eso el solidarizar con tamara y exigir, con la palabra y la acción, que vuelva a la calle, no debe frenarnos a la hora de poner sobre la mesa la discusión de cuánto sirve asesinar a un guardia de banco común. Es claro que la revuelta no se generalizará por una acumulación sistemática de guardias de banco (o pacos) muertos. Quienes tengan esta visión de la revolución están profundamente limitados en su crítica al capitalismo y al Estado, olvidando que lo que intentamos destruir en general son relaciones sociales que fomentan la perpetuación del poder opresor, y no a individuos en especifico (aunque sabemos que puede ser útil para destruir ciertas relaciones sociales opresivas eliminar a algunos individuos claves para el desarrollo del capital, estos jamás coincidirían con la figura de un guardia de banco, sino con la figura de burgueses y burócratas con una larga trayectoria en el poder, e incluso aún así su eliminación es secundaria frente al inmenso trabajo que debemos hacer en muchos otros campos que no guardan relación con la violencia política explicita).

Lo importante es reconocer que en este contexto, donde nuestra capacidad táctica y fuerza es extremadamente limitada, los alcances de esta acción de venganza son fácilmente criminalizables gracias al fuerte aparataje jurídico-policial y comunicacional, lo que puede afectar a las experiencias de lucha y resistencia antiautoritarias de todo el país.

Segundo, se está volviendo preocupante el exceso de espontaneidad en las acciones de este tipo. Desde barricadas a bombazos y, en este caso, un primer esbozo de asesinato político. La apasionada práctica y el ferviente deseo de cambiar pronto las cosas, con el corazón hinchado y la cabeza caliente, ha dado elementos a la autoridad para atacarnos con todas las armas que tienen. El descuido de dónde se realizan las acciones, el cuándo, el aspecto de los actores va en desmedro de poder replicarlas. Hay que recordar que el sistema de vigilancia se está mejorando día a día, frente a los medios se muestran de manera más simple pero la inteligencia contrainsurgente se profesionaliza a pasos agigantados, hasta en el sector privado, la ciencia de la represión, que es fabricada y trabajada por chinos, japoneses, rusos, gringos, países de influencia transnacional por los capitales que han invertido en todo el globo.

La estrategia utilizada por la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI) ha logrado sus frutos desde una perspectiva insurrecionalista. Los frentes informales, sin dirección y con acciones medianamente coordinadas, ayudan a la protección de quienes se consideran dentro de ella por la dificultad de rastrear y conectar a esas personas que en su mayoría apenas se conocen. Pero la irresponsabilidad es un agente que juega en contra de los grupos informales vinculados a tácticas que no consideran la totalidad de los factores antes de proceder. La tesis de despreocuparse de la escala social proporciona elementos para su propia destrucción, sin apoyo, sin construcción, sin base que sostenga un probable futuro de “cese del fuego”. No adscribimos al insurreccionalismo y sus postulados pero aun así creemos que debemos aportar a su discusión para sintetizar posturas y afinar/afilar prácticas que se enmarquen dentro de los procesos de liberación (al fin y al cabo la liberación no será obra de “algunos” sino de una mayoría abrumadora de individuos comprometidos con nuevas formas de entender y practicar nuestras relaciones y emociones).

También queremos hacer la crítica a los/as compañeros/as que componen la fauna contrainformativa, cuya apología a la entrega y voluntad detiene, de cierta forma, la discusión de mejorar tanto en la teoría como en la práctica. Es absolutamente rescatable el valor de la compañera, un ejemplo que dará para cuestionar la obediencia y pasividad frente a este sistema de inmediatismo y éxito, donde ser parte de las mercancías es más cómodo que plantarse como un/una antagonista vivo. Pero hemos de recalcar que la actitud autocomplaciente frente a los hechos -producto de lo complejo que es generar críticas ante el arrojo sincero de una compañero/compañero- no aportan sino al estancamiento constante de las experiencias que día a día crecen y que es nuestro deber potenciar y defender, como también la vida y seguridad de nosotros/as mismas/os y de quienes luchan desde las distintas trincheras.

Nuestra crítica no apunta a cuestionar la voluntad y entrega de las/os compañeros. Tampoco a decir cuáles deben ser las prácticas que debemos llevar a cabo y cuáles no. Sabemos lo complejo que es generar una crítica en situaciones como esta, pero debemos hacer lo posible por construir entre nosotras/os una complicidad que nos permita generar retroalimentación, más allá de nuestras afinidades más directas y nuestros espacios de acción.

Solidaridad activa con Tamara
Critica continua contra el estado y el capital
Autocritica constante con nuestras propias prácticas y acciones
Por una revolución/emancipación integral por y contra todo lo existente, incluidos nosotrxs.

escrito por: Grupo de critica y auto-critica antiautoritaria

Propuesta para una praxis revolucionaria (Texto y panfleto para descargar).

NOTA BV: El siguiente texto cuenta como algunos meses desde su difusión. A pesar de saber de su exitencia y empatizar con su contenido, no habíamos hecho nuestra parte difundiendolo por mero olvido. Como el contenido del texto trasciende del marco en el que se englobó su difusión (durante la manifestación de todos los años visperas de otro 11 de septiembre -conmemoración del golpe de Estado en la región chilena), lo difundimos ahora, que nos acordamos.

NOTA DE LOS AUTORES: Este panfleto fue repartido a rostro cubierto, durante la romería al cementerío general, en el marco de una nueva conmemoración del golpe de estado de 1973 (en la región chilena). La idea de esta edición digital, es contribuir a la confrontación de ideas y al reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias tan atomizadas en el presente. Para hacernos llegar cualquier comentario, duda, aporte o insulto dejamos este correo a su disposición: proletas@riseup.net

proletas

El siguiente texto, es un trabajo colectivo, que nace de la discusión teórica entre compañeras y compañeros, que luchamos a diario para fortalecernos como sujetos revolucionarios. Tomamos conciencia y en la lucha hemos avanzado y seguiremos avanzando. Creemos que es necesario compartir estas reflexiones que pretenden ser una herramienta teórica alternativa que ayude a constituir la práctica revolucionaria. Se las entregamos para que la sometan a la crítica, teórica y prácticamente. Creemos que otro mundo es posible pero solo en la medida que dejemos de ser masa, y nos volvamos sujetos autónomos conscientes, creativos y activos, que nos articulemos, que ejecutemos, que nos atrevamos, que nos equivoquemos, aprendamos y sigamos avanzando, podremos cambiar el orden existente. Lo importante es tomar posiciones, decidirse, caminar en serio, la revolución no es un juego, y necesita de todos y todas, necesita práctica y teoría, ninguna más importante que la otra, ambas deben ir de la mano e ir marchando juntas y dialécticamente.

La cosa va enserio, y por lo tanto debemos ser conscientes de los riesgos y el trabajo que implica tomar la decisión de vivir un camino de lucha. La revolución requiere voluntad y esfuerzo de aquellxs que decidimos tomar posiciones, es imprescindible sacar de nuestras mentes fantasías simplistas que nos llevan a creer que solo el placer y la satisfacción moverán cada una de nuestras acciones. Habrá momentos de cansancio y agotamiento, de desidia, pero otros sin duda de mucha satisfacción. No será fácil, el esfuerzo debe existir si queremos dar golpes certeros que nos encaminen a la victoria.

Es por la seriedad de las palabras que están leyendo que creemos necesario hacerles llegar este texto, que es una apuesta por la construcción teórica colectiva. Es imprescindible que se difunda, que circule que corra, pues creemos que hoy más que nunca estamos carentes de teoría. Los movimientos sociales son una masa uniforme que no cuestiona, hay instinto pero no critica, no hay trabajo teórico ni contenido político, y se vuelven una imagen, un espectáculo, una válvula de escape que deja de tensionar y se estira, un embudo y una salida fácil para mantener vigente el sistema. Es por esto que creemos que es necesario revisar la teoría y la práctica de “viejos” revolucionarios, para reinventarlas y contextualizarlas, reconociendo que en esta modernidad tardía o capitalismo tardío1 ningún paradigma teórico ni mucho menos ideológico nos ofrecerá una buena lectura del momento histórico del que somos parte, ni el marxismo, ni el anarquismo, ni en su versión situacionista,2 pueden satisfacer hoy las explicaciones teóricas necesarias para comprender el estado actual de las cosas .

Este texto entonces, es una invitación a la reflexión a la crítica y a la práctica, y una propuesta teórica del quehacer revolucionario. Hoy más que nunca es necesario e imprescindible un cambio de estas proporciones, un mundo que se agota ante la industrialización y la violencia del capitalismo, donde las personas somos arrastradas a la condición de objetos y nuestra libertad vive encerrada en una pantalla, en un espectáculo.

De este modo el siguiente texto pretende contextualizar conceptos teóricos tomados de luchas de antaño, para revitalizarlos y construir una herramienta teórica que nos permita acceder desde una perspectiva autónoma a la crítica y a la propuesta.

Aclaramos que no somos marxistas, no somos anarquistas, utilizamos la teoría de Marx y las ideas anarquistas como herramientas de lucha que nos permiten comprender la sociedad, criticarla y transformarla en la acción y en la palabra. Somos parte de la lucha que emprendieron los primeros seres humanos que se rebelaron contra la explotación y la esclavitud, por lo tanto herederos históricos de sus luchas, nos hacemos cargo de sus errores para transformar constantemente nuestra teoría-práctica, estamos conscientes de su entrega, aciertos y desaciertos, y nos hacemos parte

de ese camino que aquellas mujeres y hombres tuvieron la valentía mostrarnos, somos sus continuadores, somos historia, somos presente y futuro, somos revolucionarios.

11 de Septiembre 2013.

1 El concepto de Modernidad tardía es utilizado por Miguel Amorós en el texto “los cambios de la modernidad tardía” y por Ernest Mandel en “El Capitalismo tardío”.

2 Miguel Amorós, “Los cambios de la modernidad tardía”.

Propuesta para una praxis revolucionaria, para que descargues, leas, imprimas, difundaz y agites:

Descarga PDF en formato para lectura

Descarga PDF en formato panfleto

Proletas@riseup.net

Revolución y comunización

Extracto de un texto publicado en la revista Etcetera del grupo “La Guerra Sociale” en el año 1985. El nombre del artículo completo es “Comunismo. Elementos para la reflexión” May-68

Entre el capitalismo y el comunismo no hay una especie de modo de producción mixta ni intermedia. El periodo de “transición”, o más bien… el período de ruptura es esa fase en la que un proceso comunista deberá enfrentarse a secuelas humanas y materiales de una era de esclavismo y neutralizar las fuerzas que las defiendan. No habrá en un primer tiempo revolución armada y a continuación, permitida por esta revolución, la transformación de la realidad social. Revolución y comunización están íntimamente unidas. La revolución es la comunización de las relaciones entre los hombres a través de movimientos de masa dirigidos contra las relaciones mercantiles y el Estado.

La revolución será una formidable conmoción social. Implica enfrentamientos y no excluye la violencia. Pero, si bien es una fuerza, su problema esencial no es el de la violencia, y la condición de su éxito no es esencialmente una cuestión de poder. No disputa el Estado y la Economía a los poderosos. La revolución comunista no persigue el poder, ni siquiera cuando se atribuye el poder de tomar sus medidas expresando el rechazo práctico del Estado y del capitalismo. Este rechazo práctico se expresará por la formación de comunidades de lucha independientes de las instituciones estatales (partidos, sindicatos, policía, ejército), permitiendo un verdadero compromiso de todos, la unidad y la transparencia efectiva de las decisiones y de sus aplicaciones, rechazando la división representantes-representados, por la instauración de relaciones no mercantiles que, en un primer tiempo, puedan servirse de ciertos aspectos de las actuales estructuras productivas reorientándolas en el sentido de la satisfacción de las necesidades humanas mediante la distribución de los productos.

La fuerza de la revolución será, de hecho, una relación social que cambie completamente las otras, que haga de los hombres los sujetos de su propia historia. Es rompiendo los vínculos de dependencia y de aislamiento como destruirá al Estado y la política, es aboliendo las relaciones mercantiles como destruirá al capitalismo.

La revolución comunista no es el choque entre dos ejércitos, uno a las órdenes de los privilegiados y explotadores y otro al servicio de los proletarios. No puede ser reducida a una guerra en la que lo que está en juego sea la toma de poder y el control territorial. Los proletarios resbalarían sobre el terreno del enemigo si se entregaran a un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, si ellos buscasen establecer una relación de fuerzas, preservar las “conquistas” para la construcción de otra estructura estatal. La revolución degeneraría entonces en guerra civil, fatalmente resbaladiza que no haría más que reproducir los fracasos del pasado. El enfrentamiento entre dos ejércitos, rojo y blanco, no será la revolución comunista sino la transformación de los proletarios en tropas de una vanguardia cualquiera.

Los proletarios deberán ser activos para triunfar, no teniendo ni patria que defender, ni estado que construir. Frente a ellos estará el ejército y la policía, así como todos aquellos que quieran que los seres humanos estén siempre dominados, explotados, o quienes no puedan vislumbrar la vida humana nada más que de esta forma. Para la transformación inmediata y radical de la organización social, es necesario que los militares y los conservadores actuales sean privados de cualquier cosa que defender. El ejército, los grupos paramilitares no pueden conseguirlo todo por ellos mismos en tanto que organizaciones de la violencia. Su acción puede expresarse directamente por la destrucción de hombres y cosas, o bien creando y manteniendo una situación de penuria adecuada para desarrollar el egoísmo, el miedo… Serán relevados en eso por aquellos para quienes lo que existe es el mejor de los mundos posibles, quienes tratarán de canalizar la violencia de los explotados. Preconizando las liquidaciones masivas de los oponentes reales o supuestos, dando a las frustraciones que empezarán a exteriorizarse, objetivos asesinos, apelarán al homicidio para evitar que se plantee la necesidad para los hombres de organizar ellos mismos su propia vida.

La revolución comunista no se sustenta ni del sabor de la sangre ni del espíritu de venganza. Su objetivo no es la masacre, sino la emergencia de una comunidad reconciliada. Los movimientos del pasado demuestran que la sangre derramada se debe generalmente en una débil parte a los sublevados. Son las fuerzas sociales conservadoras quienes han masacrado, encarcelado y deportado. La sangre ha corrido durante los combates, pero a menudo después de su victoria. Les es necesario destruir a aquellos en quienes parece radicar la revolución. A la inversa, la ética del movimiento comunista implica la posibilidad de cambio de vida para sus adversarios, actuando de tal forma que ellos comprendan, lo más ampliamente posible, que el gozo verdadero no reside en la humillación y la muerte, sino en la realización de la comunidad de los hombres sin amos ni esclavos. La guerra es, por encima de todo, destrucción y sumisión de los hombres. La revolución comunista tiene por meta barrer las estructuras materiales y mentales de la opresión y no destruir y someter a los hombres.May-68001

De lo que se trata, pues, es de rechazar
el mundo de la dominación, rompiendo todas

las relaciones en las que se basa:
esto no es construir un ejército, si
no abolir el ejército; no es conseguir que algunos sean ministros o comisarios del pueblo, sino de hacer inútil esta función.

La Insecurité Sociale

Diciembre negro para los anarquistas en la región de Chile

La mañana del pasado 11 de diciembre unos compañeros armados se dispusieron a expropiar un Banco Estado ubicado en la comuna de Pudahuel, Santiago, Chile. El asalto resultó frustrado por el bastardo que estaba de guardia de seguridad, que abatió a tiros y asesinó al compañero Sebastian Overluij Seguel (Pelao Angry) de 26 años, anarquista insurrecional, activista por la liberación animal y que tambien rapeaba sus ideas con el nombre de Palabras en Conflicto.

También caen presos cerca de la inmediaciones del banco los compañeros Alfonso Alavia y Hermes Gonzales, que actualmente se encuentran en prisión preventiva recludios en la Cárcel de Alta Seguridad (C.A.S) en Santiago.

Desde que ocurrió el hecho de ha redactado bastante material tanto en la prensa del capital como en los medios contrainformativos, así que en vez de contruibuir al cúmulo de material en relación al caso preferimos recopilar algunas redacciones desde las que se podran enterar mejor de lo que ocurrió aquel día y sigue ocurriendo con los compañeros apresados:

DICIEMBRE NEGRO (para los antiautoritarios secuestrados y Sebastián, asesinado por un bastardo guardia)

Hommo Dolars

enviado al mail

1.- Cuando los jóvenes proletarios de las poblaciones de la periferia metropolitana agachan la cabeza y se resignan a ser mano de obra barata, no llaman la atención del Poder. Se los maneja con la normativa laboral (cuando el trabajo es más o menos formal), y/o se los ve como objeto de ciertas políticas sociales que mezclan el control con la limosna.

Cuando se dedican a la delincuencia económica de poca monta para subsistir, y se hacen mecheros, rateros, microtraficantes o cualquier otra de esas variedades de la llamada “delincuencia común”, se les responde con policía, Código Penal y cárcel.

Cuando jóvenes que vienen de esos mismos sectores, estructuralmente marginados por el capitalismo de nuestro tiempo, adquieren cierta consciencia de clase, cuando se rebelan contra la explotación con armas en la mano, son siempre candidatos a ser tildados de “terroristas”. ¡Ellos! Cuando no han hecho sino reaccionar con la mayor dignidad humana posible frente a condiciones sistemáticas e históricamente acumuladas de violencia de clase propinada desde arriba por los verdaderos terroristas.

Pero dentro de todas las imágenes que obsesionan a los burgueses y sus súbditos fieles, la figura del joven anarquista y/o subversivo que se atreve a entrar con armas en la mano al templo del dinero, al territorio donde la humanidad rinde tributo al Dios Dinero, para expropiar a los expropiadores huyendo así de la imposición del trabajo asalariado, la jauría de ciudadanos llega a quedar afónica gritando: ¡maleantes!, ¡antisociales!, ¡mátenlos a todos!, ¡púdranlos en la cárcel!

Claro, cuando uno de los principales maleantes antisociales del país, el actual Presidente Piraña, robaba bancos, tenía la posibilidad ofrecida por su pertenencia de clase de robarlos por dentro (¿se acuerdan del Banco de Talca?).

Cuando sus maleantes a sueldo reclutados en la policía, el ejército o las empresas privadas de seguridad (tremendo negocio liderado por varios ex-agentes de seguridad del Estado), matan a balazos a los jóvenes proletarios no hay allí para ellos violencia alguna, sin un acto de justicia y profesionalismo.

Así de claras son las cosas en nuestro tiempo, y por eso es que no se equivocan para nada quienes abiertamente proclaman que estamos en medio de una abierta e implacable guerra social.

2.- Los periodistas-policías, en la alianza tan profunda que han hecho entreemol/La tercera/etc. con la ANI y la DIPOLCAR, están en una abierta campaña por revalidar todas las tesis que habían sido derrotadas en su propio terreno (legal/judicial) con ocasión del llamado “Caso Bombas”.

A partir de ahora, cada vez que la represión se deje caer sobre compañer@s, se dirá que “fueron investigados en el marco del Caso Bombas” (lo cual no es muy difícil considerando la cantidad y variedad de pesonas y ambientes que fueron investigados en el marco de todos esos años de actividad fiscal/policíaca), y/o que “tienen vínculos con grupos antisistémicos” (como si no hubiera a su vez “vínculos” políticos y sociales entre empresarios, represores, periodistas y miembros de la clase política).

Son tiempos violentos, que no se acabarán tomándonos de las manos en un mítin pacífico, sino que aplicando más y mejor violencia contra el enemigo por donde más le duela. Como decían alguien hace medio siglo:debemos iluminar el sector de lo que merece ser destruido . Y esa destrucción debe apuntar precisamente al corazón de la explotación y de la dominación en todas sus formas.

3.- No te conocí mucho, Sebastián. Pero sí lo suficiente para que tu partida deje en mí una amarga y triste sensación, que me conduce al recuerdo de los distintos momentos en que pude verte vivir y luchar: Megáfono en la boca. Equis en las manos. Ritmo y palabra fluyendo para hacer más fuerte nuestra posición en el conflicto contra el Viejo Mundo. Con un corazón sensible y fuerte cuyos latidos sigo oyendo en este preciso momento.

Te mató un mercenario, un peón a sueldo, que obviamente es presentado como héroe por los periodistas/policías que se dedican a profundizar el atontamiento masivo sin el cual esta civilización de mierda no funcionaría ni un minuto más. Desclasados como ése, que matan y mueren por defender al sucio símbolo que este mundo absurdo nos obliga a necesitar hasta para poder desplazarnos por la ciudad y respirar, el dinero, no son más que trozos de mierda humana flotando en el mar de la dominación estatal y capitalista.

Serán barridos junto con todo lo que defienden, y recién en ese momento podremos decir: ¡hemos vengado a nuestro hermano, y a todos nuestros antecesores que dieron la vida en la lucha por la liberación total!

Otras informaciones desde medios afines:
Palabras y actos en Memoria de Guerra por Sebastian Oversluij y breves reflexiones sobre lo ocurrido en el intento de expropiación a Banco de pudahuel (Hommo Dolars)

Sobre el compañero Sebastian Overluij:
Palabras en Conflicto contra el poder, un saludo iconoclasta al compañero Sebastian Overluij. (Material Anarquista)
Palabras en relación con los hechos ocurridos en Banco Estado de Pudahuel.
(Material Anarquista) –
Recordamos al compañero Sebastian Overluij (Publicación Refractario)

Sobre los compañeros presos:
– Sitacuón procesal y carcelaria de Alfonso y Hermes, detenidos y acusados del asalto al Banco Estado en Pudahuel. (Publicación Refractario)

Desde la prensa del capital:
http://www.biobiochile.cl/2013/12/11/identifican-a-sujeto-abatido-en-asalto-a-bancoestado-de-pudahuel.shtml
-http://www.13.cl/t13/nacional/surgen-nuevos-detalles-de-asalto-frustrado-a-banco-en-pudahuel
http://www.13.cl/t13/nacional/surgen-nuevos-detalles-de-asalto-frustrado-a-banco-en-pudahuel

¡SEBASTIAN OVERLUIJ PRESENTE! ¡SOLIDARIDAD ACTIVA CON LOS COMPAÑEROS ALFONSO ALAVIA Y HERMES GONZALES!

Nuevo Nº de Cuadernos de Negación: Crítica de la Razón Capitalista

https://bravatavandalica.files.wordpress.com/2013/12/2e26d-spot8.jpg
La ciencia, la tecnología y noción de progreso, no se encuentran por fuera del modo de producción capitalista, son parte constitutiva de éste y como una sola ideología imprimen un modo de percibir el mundo y de actuar en él.La razón dominante es burguesa, porque en tanto que idea pero tambien como fuerza material, actúa en beneficio del Capital.Hasta hoy, la gran mayoría de los llamados a la “revolución” han sido y son en nombre de la libertad y la igualdad burguesas, de la ciencia y la Razón, de la eficacia y el progreso… y ya es tiempo de romper con ello.

Contenido:
En estos tiempos… 
Tecnología y ganancia 
La realidad de lo virtual
– Una nueva mercancía: la intimidad
▪ Crítica de la razón capitalista– Introducción
– La catástrofe razonable
– Razón de Estado
– La vida no es un mecanismo
– Instrumentalización y cosificación
▪ El progreso del Capital
– Totalitarismo y dependencia
– La ilusión de eficiencia
– El ejemplo del coltan
– El progreso moderniza la pobreza
– Ruptura y revolución
El condicionamiento tecnológico 
La crítica al capital supone la crítica a la ciencia
– La otra cara de la ciencia del Capital: las ciencias ¿humanas?
– El totalitarismo científico
– La ciencia no es neutral
▪ Ciencia y enfermedad   
– Medicina, salud y sociedad
– Multiplicación de enfermedades
– Prevención y comercio
– Salud y normalidad
– Medicina y guerra
▪ Crítica de la crítica
– Ecologismo
– Primitivismo
– Posmodernismo
▪ ¡Romper con la mentalidad capitalista!

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