[Publicación] Anarquía y Comunismo N°3

[Extraido de hommodolars]

Tercer número del boletín de agitaciónanarquia-y-comunismo

En este número:

- La vieja y olvidada lucha de clases

- Balas contra la barricada

- Comunismo y Anarquía por la Abolición del trabajo asalariado y la mercancía

- No es lo mismo pero es igual. Nuevamente anarquía y comunismo

BAJAR AKI Anarquía y Comunismo N° 3

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-Anarquistas por el comunismo/ Comunistas por la anarquía

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Entrevista A Cuadernos De Negación

Extraido de Hommodolars

“Esta entrevista fue realizada por dos miembros del Colectivo Asymetrie, que en el momento de entrevistarnos publicaban el blog Reestructuración sin fin. De viaje por Sudamérica los compañeros vieron la oportunidad de contactarnos, visitarnos y realizar esta entrevista que pronto será publicada en francés, inglés y alemán por Editions de l’Asymetrie (antimonde@no-log.org).”

Aqui puedes leer las publicaciones de Cuadernos de negacion

LEER AKI LA ENTREVISTA

Nota BV: Para quienes se encuentren en la región shilena, por lo general siempre se puede encontrar uno que otro número de las publicaciones de Cuadernos de Negación en actividades, pero por si te interesa los/as compañeros de Ediciones Crimental han editado una linda compilación de los números 2 al 5 de esta revista.

Anarquía Y Comunismo N° 1 [Nuevo boletín de agitación]

Sin nombre

Difundimos y recomendamos (extraido de hommodolars):

Anarquía Y Comunismo N° 1 – Nuevo Boletín De Agitación

N° 1/Territorio dominado por el Estado Chileno/Invierno 2014 Boletín periódico agitativo

“Nosotros defendemos la anarquía y el comunismo.”

Michael Schwab, mártir del 1° de Mayo de 1886 en Chicago

Contenido:

- ¿Nueva Mayoría?: Cuando la situación es insostenible ¡la socialdemocracia hace el trabajo!

- Paco: un juego para armarse. Infografía policial.

- Transantiago: ¡Miseria para sus usuarios, miseria para sus trabajadores! ¡Fuerza Marco Antonio!

- Freddy, Marcelo y Juan: La democracia inquisidora prepara su festín ejemplificador.

Descargar aquí

*tambien puedes encontrar el boletin en papel en diversos lugares

Compañera Tamara Sol Farías Vergara presente: Por una solidaridad crítica y contra la autocomplacencia

Nota BV: Bravata Vandálica no pretende ser un sitio de contra información. Se subió el sitio con la intención de ser un blog que aporte principalmente al material teórico de las ideas anarquistas y comunistas modernas para la destrucción de la sociedad moderna. Simplemente porque es lo más nos acomoda y chao. Ya hay bastantes y buenos blogs de contra info permanente que hacen bastante bien lo que se proponen; de ser BV otro blog de la misma índole solo consiguiría contribuir al cúmulo de sitios similares, quizas ganar algún fichaje mal habido de la “inteligencia” policial, aburrir a algunos/as lectores/as y además hacer un trabajo mediocre en comparación al del resto de los sitios bien trabajados de contra información o como quieran llamarles.

Si hemos subido información en relación a presos/as ha sido porque en el momento se nos antojó, nos pareció importante, etcétera. Nos referimos anteriormente al caso del compañero asesinado Sebastian y sus afines acusasos y apresados simplemente por ser lo que es: la muerte de un compañero, cosa que nunca dejará a ningún afin indiferente.

Este caso tiene bastante relación: para quién no sepa, la compañera Sol está apresada producto de atentar contra un guardia de un banco reivindicando al compañero anteriormente caido por un colega del recientemente herido por Sol. En resumen, para vengar de alguna manera a Sebastian.

No queremos ser buitres en el caso de la compañera, pero ahí es donde tiene coherencia que se hable de su caso en este sitio: si bien solidarizamos por la liberación de la compañera y no pretendemos empañar su acción, esta nos parece criticable, y aquella crítica teórica que contribuye al afinamiento de la praxis es la que compete a los blog aburridos como este.

Primero, la venganza de por sí sola no es un elemento revolucionario; en sí mismo no es más que lo que es: venganza. Y no pretendemos decir que cualquier accionar que contenga en su seno un fin ajusticiador no sea revolucionario, sino que para constituirse como acto revolucionario no basta solo la venganza. Podría, quizás, haber sido una venganza meticulosa y, por ejemplo, haber ajusticiado al bastardo que acribilló a Sebastian. Pero en cambio fue un atentado al azar contra un guardia de banco común que dista bastante del perfíl de quién mató al Seba; mientras que quién mató al Seba tenía entrenamiento militar, había participado en misiones de baja intensidad en Irak y en Haiti, y además poseía entrenamiento de guarda espaldas -protección de personas importantes llamaban a su instrucción en los medios burgueses-, y obviando que se “coronó” dando muerte a un subversivo. el guardia “ajusticiado” por Sol era un guardia común que se ganó su cargo con un curso común, y así como es un simple guardia de banco, lo podría haber sido en un super mercado, o bien podría haber estado abriendo puertas en algún recinto habitacional como unos departamentos o un condominio. Y dudo que asesinar al azar a cualquier persona del rubro constituya un acto revolucionario o contribuya a la destrucción de la dictadura de la mercancía.

En fin, acá van dos textos (que cortamos de otro sitio pa’ variar) en solidaridad con Sol a la vez que mantienen una posición crítica con la acción y la actitud de uno que otro compa en relación al caso. El aporte del primero es algo pobre, pero si se le considera como introducción al segundo queda mejor.

Compañera Tamara Sol Farias Vergara

Compañera Tamara Sol Farias Vergara

lgunas palabras de solidaridad, pero desde la crítica

¡Que genial sería poder volar! Eso está claro. Pero lo importante no es el viaje, es la caída, y si yo pienso que con solo querer volar voy a poder volar, de seguro la caída se encargará de recordarme lo contrario. Por eso, lo importante no son solo las ganas ni lo sincero de nuestros deseos, lo importante también es como materializar el deseo de libertad o el deseo de ataque. Porque hay una respuesta que creo que es compartida por todos a la pregunta de ¿Sirve más un compañero en la calle o en la cárcel?

Y esa respuesta debería formar parte de una mecánica del ataque, una mecánica del conflicto que nos haga preguntarnos frecuentemente no solo ¿Cuánto deseo hacer esto o esto otro? Sino que también ¿Cuan útil será hacerlo? ¿Cuales son las consecuencias, no solo para mi sino para el conflicto que quiero tensionar? Y finalmente ¿Cómo, al llevar a cabo determinado proyecto/acción minimizo el riesgo para mí y los que me rodean?

El movimiento antagónico en $hile ha tenido momentos en los que ha sabido amplificar la conflictivilidad y visibilizar la guerra social inherente al desarrollo del capitalismo, la autoridad y al Estado/nación versus la legitima respuesta de los oprimidos, pero creemos que en la actualidad los métodos que se han usado y que dieron frutos hace un periodo no muy lejano de tiempo se encuentran absolutamente agotados.

Viendo un poco como se han ido dando las cosas, creemos que se están sucediendo varios fenómenos que nos preocupan, entre ellos, el paulatino estancamiento de los grupos de afinidad, en donde la afinidad se confundía con el amiguismo, lo que lleva muchas veces a que, ante los problemas personales o las rencillas que no pueden ser superadas, así como también ha ocurrido con la acción directa en donde casos como lo sucedido en Villa Francia o los compañeros detenidos luego de haber, supuestamente, participado en colocaciones de artefactos explosivos, nos dejan claro que mientras el Estado ha sabido perfeccionar sus métodos, los rebeldes no han sabido romper con la repetición de tácticas, lugares, símbolos y fechas.

La propaganda y la contrainformación tampoco han sabido evolucionar. La repetición acrítica del cliché violento, de las ideas rimbombantes y el radicalismo en la forma y no en el fondo son un fenómeno bien extendido dentro de los círculos de propaganda, sobre todo dentro de la fauna contrainformativa, marcada por el inmediatismo y la cultura del copiar pegar cualquier suceso que tenga “fuego”, pero sin ninguna crítica de por medio.

Todo lo anterior nos habla de la falta de interpretación crítica de la sociedad en favor del culto, ni siquiera a la ideología, sino que a una forma determinada de construcción que nos ha estado pasando la cuenta en el último tiempo. Mientras el contexto histórico de la sociedad dominada por el Estado Chileno ha cambiado enormemente en los últimos 10 años, pasando de una sociedad absolutamente adormecida en el consumismo y neoliberalismo más profundo a una en la que el ciudadanismo y la izquierda light parecen ser los valores que construirán el nuevo ciclo político, marcado por un Estado que intentará hacerse presente bajo el régimen de la social democracia, los rebeldes pareciéramos seguir repitiendo las mismas consignas y proponiendo las mismas tácticas.

La falta de una visión crítica de la realidad –por sobre de lo ideal- es preocupante, sobre todo entendiendo que el periodo que vivimos tiene notables similitudes con lo ocurrido en la década de 1930 en esta misma región, en la que la paulatina inclusión amigable del Estado dejó completamente aislados a los grupos más radicalizados que finalmente fueron excluidos de toda influencia en las formas de organización contrarias al desarrollo del Capital, quitándole un valioso componente autónomo y anti-institucional al movimiento social que sin duda le habría venido bastante bien en la década del 70. Quizás la historia habría sido diferente, aunque nunca podremos saberlo.

Esto no se trata de traición. No estamos ni estaremos nunca a favor del encarcelamiento de una persona, ni nos uniremos al coro mediático que grita ¡Condena!. Queremos a la compañera Sol y a todos los presos libres y a las canas quemándose –algunos dirán, con los gendermes dentro y otros no-. Los motivos sobran para el ataque, para la respuesta violenta ante un sistema más violento que cualquier bomba, robo, protesta, puñalada o ajusticiamiento. Lo que queremos visibilizar es que existen más elementos a debatir que la motivación, las ganas, la decisión o el por qué. También está la forma, el para qué, el cómo y el cuándo. Y eso no se nos puede olvidar.

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notas al pie:
1-Es necesario aclarar que, a pesar de que los elementos que criticamos como el desgaste de los grupos de afinidad, la reiteración de tácticas en la acción directa y la actitud acrítica de la propaganda y la contrainformación son más proclives al anarquismo, los movimientos antagonistas no engloban exclusivamente a anarquistas, sino que también a libertarios, algunos movimientos marxistas e individualidades varias que no se pueden englobar en ninguna ideología.

Escrito por anonimx

Compañera Tamara Sol Farías Vergara presente:
Por una solidaridad crítica y contra la autocomplacencia

Con dolor escuchamos en las noticias del nuevo abatimiento en contra de la familia Vergara Toledo. Esta vez la sobrina de los hermanos miristas Rafael y Eduardo, asesinados por la policía el 29 de marzo de 1985, será juzgada por “robo calificado” y “robo con homicidio” tras su participación en el acto de venganza a uno de los guardias del Banco Estado el 21 de enero del presente año, tras la muerte de Sebastián Oversluij Seguel. Es así que se hace imperante solidarizar con Tamara, ya que el apoyo y la defensa de nuestrxs compañerxs luchadorxs es un arma que debemos cargar urgentemente para abordar la represión y los embates del poder y, al mismo tiempo, para producir retroalimentación entre las minorías activas que generan distintas praxis por la emancipación.

No podemos dejar de lado la tensión que provoca esta situación. Tan solo imaginar la angustia de la familia y compañeros/as más directos indica que hemos de ser paulatinos/as con la crítica que queremos establecer en éste escrito. Y es que romper con la inercia provocada por una vida dentro de las relaciones sociales permeadas por el capitalismo tiene sus sacrificios y placeres, pero – y particularmente en estos momentos en que la represión cae encima-, más que todo tiene sacrificios. Por lo mismo es necesario profundizar nuestras discusiones en torno al actuar de las y lxs compañerxs que hoy se encuentran en prisión, o en proceso de estarlo, y de aquellxs que murieron por que la rabiosa y digna voluntad de lucha los desbordaba. Hay que repetirlo una y mil veces: es necesario que aprendamos de la historia para no volver a caer en errores que nos cuesten la vida o la cárcel. Somos tan pocas y pocos que no podemos darnos el lujo de regalarnos a las garras de los poderosos. Lo que es posible rastrear en la historia es que la mayoria de estos actos son cometidos por motivos que dicen relacion con las sensibilidades de las personas, el analisis historico que se hace remueve la emotividad de las personas mas que la “critica intelectual” de las situaciones. Hay una idea de “lo justo”, como motor, que se mezcla con predisposiciones intelectuales, ideologicas, las cuales buscan corresponder los agravios cometidos, considerando la justicia implementada por el gobierno como protectora de los intereses de los grupos dominantes. Desde esta perspectiva resulta sumamente complejo generar “criticas” y buscar “nuevas o mejores estrategias” de accion, ya que esto se encuentra en el ambito de las palabras (en la impotencia del lenguaje) y no en el de los actos o hechos con los cuales estas personas intentan decir algo.

Primero, comprenderemos que la acción fue perpetrada como reivindicación por el compañero Sebastián Oversluij muerto por las balas de un guardia de Banco Estado, mientras intentaba robar/recuperar dinero de una sucursal bancaria junto a otros dos compas, para el financiamiento de otras acciones y espacios, en fin, la subsistencia de la resistencia dentro de éste sistema de dominación (hay que recordar que los dos compañeros que participaron en el asalto actualmente están en prisión). Es así que la figura de ese guardia que asesinó al compañero se visualiza como la del perro fiel de la institución.

Es claro que no debemos permitir que haya agresiones sin respuesta. Materializar la guerra es casi ineludible entre tanta violencia explícita a cualquiera que se resista a su sometimiento, pero aunque ese banco y sus perros fieles sean un símbolo del poder presentes en todos los lugares de este territorio, necesitamos comprender que el sujeto que acribilló a Sebastián Oversluij no coincidía con el atacado por Tamara. Pues si bien todos los/as guardias trabajan por defender a enemigos que profundizan la miseria que estamos acostumbrados a ver (bancos, instituciones públicas, cárceles, empresas, latifundios; de aquellos hay quienes lo hacen por trabajo (los cursos son gratis, terminas con una especie de cartón certificador y puedes vivir con la paga), otros por su gusto a la violencia o el orden, otros por la “vocación” de defender aquellos símbolos. Por otro lado, la subjetividad opresora del guardia asesino y su figura eran, sin dudas, mucho más fuerte que la de cualquier otro, ya que según la prensa burguesa el individuo que asesinó a Oversluij había participado en operaciones en la Guerra de Irak, así como en Haití, y también había recibido entrenamiento en USA.

Algunos podrán decir que todos los guardias son enemigos al servicio del capital y por tanto son una basura que no merece nada más que odio. La perspectiva que considera a todo mortal que no comulga con nuestra posición como un enemigo o como un parásito que ayuda a mantener el orden de las cosas (y que por lo tanto poco importa su vida en esta guerra declarada) solo hace las cosas más fáciles para actuar sin responsabilidad alguna. En torno a esto queremos dejar claro que no se trata de criticar el ímpetu, entrega, voluntad y sinceridad de este tipo de actos, sino simplemente de las consecuencias que nos traen o su utilidad práctica en los procesos de emancipación. Por eso el solidarizar con tamara y exigir, con la palabra y la acción, que vuelva a la calle, no debe frenarnos a la hora de poner sobre la mesa la discusión de cuánto sirve asesinar a un guardia de banco común. Es claro que la revuelta no se generalizará por una acumulación sistemática de guardias de banco (o pacos) muertos. Quienes tengan esta visión de la revolución están profundamente limitados en su crítica al capitalismo y al Estado, olvidando que lo que intentamos destruir en general son relaciones sociales que fomentan la perpetuación del poder opresor, y no a individuos en especifico (aunque sabemos que puede ser útil para destruir ciertas relaciones sociales opresivas eliminar a algunos individuos claves para el desarrollo del capital, estos jamás coincidirían con la figura de un guardia de banco, sino con la figura de burgueses y burócratas con una larga trayectoria en el poder, e incluso aún así su eliminación es secundaria frente al inmenso trabajo que debemos hacer en muchos otros campos que no guardan relación con la violencia política explicita).

Lo importante es reconocer que en este contexto, donde nuestra capacidad táctica y fuerza es extremadamente limitada, los alcances de esta acción de venganza son fácilmente criminalizables gracias al fuerte aparataje jurídico-policial y comunicacional, lo que puede afectar a las experiencias de lucha y resistencia antiautoritarias de todo el país.

Segundo, se está volviendo preocupante el exceso de espontaneidad en las acciones de este tipo. Desde barricadas a bombazos y, en este caso, un primer esbozo de asesinato político. La apasionada práctica y el ferviente deseo de cambiar pronto las cosas, con el corazón hinchado y la cabeza caliente, ha dado elementos a la autoridad para atacarnos con todas las armas que tienen. El descuido de dónde se realizan las acciones, el cuándo, el aspecto de los actores va en desmedro de poder replicarlas. Hay que recordar que el sistema de vigilancia se está mejorando día a día, frente a los medios se muestran de manera más simple pero la inteligencia contrainsurgente se profesionaliza a pasos agigantados, hasta en el sector privado, la ciencia de la represión, que es fabricada y trabajada por chinos, japoneses, rusos, gringos, países de influencia transnacional por los capitales que han invertido en todo el globo.

La estrategia utilizada por la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI) ha logrado sus frutos desde una perspectiva insurrecionalista. Los frentes informales, sin dirección y con acciones medianamente coordinadas, ayudan a la protección de quienes se consideran dentro de ella por la dificultad de rastrear y conectar a esas personas que en su mayoría apenas se conocen. Pero la irresponsabilidad es un agente que juega en contra de los grupos informales vinculados a tácticas que no consideran la totalidad de los factores antes de proceder. La tesis de despreocuparse de la escala social proporciona elementos para su propia destrucción, sin apoyo, sin construcción, sin base que sostenga un probable futuro de “cese del fuego”. No adscribimos al insurreccionalismo y sus postulados pero aun así creemos que debemos aportar a su discusión para sintetizar posturas y afinar/afilar prácticas que se enmarquen dentro de los procesos de liberación (al fin y al cabo la liberación no será obra de “algunos” sino de una mayoría abrumadora de individuos comprometidos con nuevas formas de entender y practicar nuestras relaciones y emociones).

También queremos hacer la crítica a los/as compañeros/as que componen la fauna contrainformativa, cuya apología a la entrega y voluntad detiene, de cierta forma, la discusión de mejorar tanto en la teoría como en la práctica. Es absolutamente rescatable el valor de la compañera, un ejemplo que dará para cuestionar la obediencia y pasividad frente a este sistema de inmediatismo y éxito, donde ser parte de las mercancías es más cómodo que plantarse como un/una antagonista vivo. Pero hemos de recalcar que la actitud autocomplaciente frente a los hechos -producto de lo complejo que es generar críticas ante el arrojo sincero de una compañero/compañero- no aportan sino al estancamiento constante de las experiencias que día a día crecen y que es nuestro deber potenciar y defender, como también la vida y seguridad de nosotros/as mismas/os y de quienes luchan desde las distintas trincheras.

Nuestra crítica no apunta a cuestionar la voluntad y entrega de las/os compañeros. Tampoco a decir cuáles deben ser las prácticas que debemos llevar a cabo y cuáles no. Sabemos lo complejo que es generar una crítica en situaciones como esta, pero debemos hacer lo posible por construir entre nosotras/os una complicidad que nos permita generar retroalimentación, más allá de nuestras afinidades más directas y nuestros espacios de acción.

Solidaridad activa con Tamara
Critica continua contra el estado y el capital
Autocritica constante con nuestras propias prácticas y acciones
Por una revolución/emancipación integral por y contra todo lo existente, incluidos nosotrxs.

escrito por: Grupo de critica y auto-critica antiautoritaria

La emergencia del (no-)sujeto (Blaumachen – grecia)

por  Blaumachen

Sin nombre
“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del ‘encapuchismo’. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a este fantasma: El primer ministro británico David Cameron y la Secretaria General[1] Aleka Papariga, el ministro italiano de la Secretaría de Gobernación Roberto Maroni, Adonis[2] y Takis Fotopoulos, italianos COBAS y policías alemanes”.

Del rioter.info

 

 

El domingo 12 de febrero fue uno de aquellos momentos históricos en los que las contradicciones de una sociedad capitalista se encuentran en el tiempo y el espacio, estallan explosivamente y generan una nueva realidad. Es decir, la lucha de clases actualiza su dinámica y la nueva dinámica constituye al mismo tiempo el nuevo límite inherente que tiene que superarse. Lo más importante no es el acontecimiento en sí mismo (ningún acontecimiento de por sí tiene importancia determinante desde la perspectiva de la revolución), sino su inscripción en el proceso histórico de la emergencia del (no-)sujeto producida en la coyuntura actual.

Ese domingo era esperado por todos, contrario con lo de diciembre de 2008. Durante los últimos meses en toda Europa se esperaba ya el estallido que correspondía a la situación en Grecia. Se consideraba como la crónica de una muerte anunciada y, después de muchas maniobras políticas, el día 12 de febrero (la ironía de la historia funcionó perfectamente[3]) se anunció en los medios de comunicación bajo el título “aprobación de la memoranda 2”. Nadie hizo algo para detener su llegada, nadie podría hacer algo, por mucho que algunos quisieran, como indica el texto de un nuevo “amigo irreconciliable” de los “Gavroches”[4]. Este estallido obtuvo las características de la época transitoria en la que estamos, la “época de los disturbios”; su contenido fue el resultado del impasse en el cual se encuentra la articulación del capital a nivel global hoy en día y, asimismo, intensificó este impasse (Grecia constituye la expresión condensada de la intensificación de dicho impasse).

Cada acontecimiento importante de la lucha de clases está inmerso en el conjunto de las contradicciones históricamente determinadas del presente de una sociedad capitalista y se presenta siempre en una forma específica, fetichizada y múltiplemente mediada[5]. En el momento actual, en Grecia, en gran medida debido a su muy importante historia política reciente, el conflicto emerge en todos los niveles como conflicto político (en pleno contraste por ejemplo con el agosto de 2011 en Londres, mientras la época de los disturbios no puede ser nada más que concretizada en particularidades locales -históricas- de las formaciones sociales). El anuncio por el Estado del estallido inminente (o del primero de una “cadena” de estallidos) fue una declaración política y en este sentido ha sido simultáneamente su integración, como estallido necesario, en la reproducción de la sociedad capitalista. Se trata de una integración disciplinaria, represiva, una integración que se produce en el contexto del estado específico de emergencia. Se trata de una “integración a través de la exclusión”. El Estado después de los hechos y el retorno a la normalidad, es decir después de su victoria, se obliga a fingir que algunas prácticas de los “encapuchados” son criminales a fin de manejar temporalmente el inevitable impacto de los hechos. El discurso del Estado es totalizante, impide todas las opiniones diferentes: Nadie puede estar (o decir que está) al lado de los “encapuchados”, mucho menos que es uno de ellos y reclamar públicamente al Estado por los hechos del domingo.

No podría faltar la “resistencia en contra de la memoranda”, como se llamó cariñosamente la situación, y la presencia del límite actual del sindicalismo. La huelga general de 48 horas fue realmente grandiosa mientras reveló en todo su esplendor la muerte definitiva del movimiento obrero: nadie le hizo caso, ni ellos que cosechan cuota de plusvalía (plusvalía verdadera, ganancia capitalista) a través de su negocio, los cuales como una actividad secundaria (hasta ahora oficialmente reconocida) tienen la declaración de huelga de vez en cuando. A pesar de que los sindicalistas de las organizaciones terciarias siguen siendo de forma exclusiva socialmente legitimados para convocar a huelgas generales, no están en ningún lado, no existen, ya que han sido informados de antemano que el sindicalismo es pasado y están buscando otro negocio (tal vez una buena oportunidad de inversión, aunque de alto riesgo, pueda ser el seguro social de las manifestaciones, ya que los organizadores tendrán que pagar el costo de los daños causados). El hecho de que el movimiento obrero no puede ser incluido ya en las formas y las prácticas de un enfrentamiento durante el cual está en juego la propia existencia del salario básico es indicativo de la medida en que la reivindicación salarial está puesta fuera de la reproducción del capital. Al mismo tiempo, este carácter no oficialmente laboral del movimiento proletario es un elemento importante para el encuentro del impasse de la luchas reivindicativas con el proceso emergente de la abolición de la sociedad capitalista. Se trata de un encuentro de ruptura, de un proceso de producción histórica.

El domingo, la presencia de la gente fue masiva y la composición tanto de los “encapuchados” como de todos los manifestantes fue interclasista. Un hecho que se expresó con la participación masiva en los enfrentamientos con la policía y su aceptación casi universal. Nadie, pero nadie, (ni su órgano sindicalista) fue a apoyar a los policías esa tarde en la plaza Sintagma por su papel. Esta vez no estuvieron presentes pacificadores del movimiento como lo hicieron el verano pasado. El único que los apoyó fue el representante del partido del Orden[6], aspirante a primer ministro. La policía, en términos generales, es siempre la clase capitalista en posición de combate frente al proletariado. Sin embargo, específicamente en la coyuntura actual, constituye la expresión material de una estrategia particular del capital dentro de la formación social griega: para que se imponga la segunda fase de la reestructuración, el Estado griego debe perder su autonomía, incorporarse ya orgánicamente en una coalición más amplia y degradarse en la jerarquía interna con todas las consecuencias que esto implica para las competencias capitalistas y el destino de los estratos pequeñoburgueses. El ataque a la policía es evidentemente un paso necesario de ruptura para la superación de los límites de las prácticas del “diálogo” con el Estado sobre la negociación por el precio de la fuerza de trabajo y por todos los “derechos”. En dicha coyuntura, no obstante, se puede expresar también, entre otras cosas, el conflicto interno entre los estratos pequeñoburgueses y el Estado que los aplasta. Así como lo manifestó Egipto en 2011, el ataque a las fuerzas represivas del Estado no significa un cuestionamiento directo a la comunidad más significante capitalista, la nación[7], menos al dios verdadero, el dinero y la propiedad. Por lo tanto, muchos de los ex o recién “indignados” participaron en los enfrentamientos y en muchas ocasiones las prácticas combativas se combinaban con el respeto a “las propiedades de la gente” y con groserías a los policías como “traidores”, “guarda-alemanes” o “turcos”, los cuales “deberían estar con nosotros y no en contra”. Este domingo, incluso en los escenarios de los enfrentamientos y particularmente por la participación masiva inédita, no podría tener otro carácter que “nacional-popular” necesariamente producido en todo este periodo por la lucha contra la austeridad.

Además de la participación interclasista, condición necesaria para el enfrentamiento masivo con la policía y el apoyo amplio de dicho enfrentamiento, un elemento significativo del domingo, por el cual el Estado y todos los defensores de la Cultura[8] se enrabiaron, fue el saqueo y a continuación el incendio de negocios y varios edificios. Dicha práctica, surgida a gran escala durante el diciembre de 2008, volvió a emerger después del retroceso impuesto por el incidente de Marfin[9] en mayo de 2010, mientras la lucha de clases es una reacción en cadena, ella misma constituye la dinámica de sí misma. Además, los incendios de edificios fueron resultado de la forma política específica que predomina en la lucha de clases en Grecia. Por un lado, la policía tenía que proteger agresivamente al parlamento y empujar a la gente a las calles de alrededor. Por el otro, el peso de la historia política no permite al Estado griego aumentar más el nivel de la represión y tomar abiertamente una forma dictatorial (banks or tanks), incluso ahora que la situación de emergencia es tan grave. En todo el periodo del capitalismo reestructurado (en Grecia comenzó aproximadamente en 1996) la transformación de la policía en ejército de ocupación en el ámbito urbano es un elemento clave que ha permitido que el Estado se mantenga democrático mientras reprime brutalmente las partes activas del proletariado. Durante la década de 2000, los tradicionales madrazos empezaron a ser imposibles pues las minorías dinámicas que luchaban en las calles no tenían los medios para confrontar a la policía, organizada cada vez más militarmente. Por lo tanto, con el movimiento estudiantil de 2006-2007, la rabia del proletariado precario reprimido por la policía se canalizó a los edificios de Atenas; en 2008 cada empresario se dio cuenta que tenía que aumentar los gastos para la seguridad de su propiedad por las invasiones de las clases peligrosas. Al principio del periodo de las memorandas, el encuentro de dichas prácticas con uno de los últimos relámpagos del movimiento sindicalista resultó en el incidente de Marfin. Durante casi un año, la violencia social se marginalizó y fue reprimida por todas las formaciones políticas. Sin embargo, en el movimiento interclasista de las plazas, el tema de la violencia re-emerge como una contradicción interna del movimiento; mientras el nuevo giro de las medidas de austeridad era más duro, las “prácticas de los disturbios” rodeaban a las plazas con su punto culminante el 28 y 29 de junio de 2011. Desde entonces empezó a ser más claro que cada vez tendía a involucrarse mayor parte de la población en los enfrentamientos con la policía.

La parte del proletariado que incendia y saquea constituye un producto del periodo neoliberal que, específicamente en su último tiempo, llevó a la crisis. Todos aquellos que en noviembre de 2005 hablaban de hechos socialmente marginales en Francia, en marzo de 2006 hablaban sobre “los desmadrosos que atacan en las marchas estudiantiles”, en diciembre de 2008 sobre “una revuelta metropolitana de las que ocurren frecuentemente pero se apagan como cohetes y lo importante es ver qué hace el movimiento obrero”, todos ellos empezaron a angustiarse cuando en agosto de 2011 estalló Londres. Esta parte del proletariado no puede detener desde adentro el proceso productivo (por lo menos no todavía), por lo tanto actúa en el nivel de la circulación de la mercancías y los servicios. El (no-)sujeto emergente es simultáneamente sujeto y no-sujeto, a causa de la relación históricamente determinada entre la integración y la exclusión del proceso de la producción de valor. El tema esencial no es si se produce en términos cuantitativos el aumento del lumpenproletariado, sino el hecho de que se produce el aumento de la lumpenización del proletariado – una lumpenización que sin embargo se presenta como externalidad respecto al mundo del trabajo asalariado y al mismo tiempo como elemento determinante de su definición. La precarización, el “dentro-fuera”, producen un (no-)sujeto de (no-)excluidos, mientras la integración tiende a ocurrir cada vez más a través de la exclusión, principalmente, para los jóvenes. Se trata de una dinámica, un movimiento que se renueva continuamente. No nos referimos sólo a la exclusión radical de la relación asalariada; más bien nos referimos a la exclusión de lo que se considera trabajo “normal”, salario “normal”, supervivencia “normal”. En un ambiente de producción de población excedente y de ataque violento al valor históricamente definido de la fuerza de trabajo, el tan esperado “sujeto” pierde el suelo bajo sus pies. No hay “sujeto” sin que se haya dado la “objetividad” que le permite vivir como sujeto. En la crisis del capitalismo reestructurado se pierde el suelo (el anclaje a la relación asalariada) junto con el oxígeno (la posibilidad de exigir el mejoramiento de la condiciones de vida). Los que ya se encuentran atrapados en el continuum precariedad/exclusión invaden un movimiento que todavía tiende a invocar un trabajo “normal” y un salario “normal”; y la invasión del (no-)sujeto es exitosa porque este movimiento ya fue invadido por el bombardeo continuo del capital al trabajo y al salario “normales”. Toda esta situación produce prácticas destructivas como una escisión al interior del movimiento del proletariado y presiona al capital para intensificar la dimensión represiva de su reproducción como relación y seguir tratando de aumentar la tasa de explotación más y más violentamente.

Con las prácticas del domingo (las prácticas de los disturbios) dichas partes del proletariado se convierten, dentro de la reproducción de la sociedad capitalista, en factor de intensificación de la crisis. El papel del (no-)sujeto refleja la revolución que se produce en este ciclo histórico de luchas, la cual consiste en la abolición de todas las mediaciones del valor, es decir, de todas las relaciones sociales contemporáneas y no en la toma del poder por los trabajadores. El horizonte de la revolución (de este periodo) no es un programa revolucionario que espera la emergencia de un “sujeto” el cual inevitablemente jugará el papel central. Los trabajadores productivos, a pesar de su papel particular, no se producen en este ciclo de luchas como el sujeto -separado de las demás partes- de la revolución que va a dirigir el proceso de la transformación de la sociedad capitalista en una “sociedad de trabajo”; el asunto central de la revolución no será la “gestión de la producción”. En el futuro, las prácticas destructivas que emergen hoy en día encontrarán su límite en su propia reproducción y no podrán seguir refiriéndose sólo a la destrucción del capital constante como “pérdida” ni al sabotaje temporal. Para la continuación de la vida durante la lucha, las prácticas tendrán que transformarse y cuestionar la existencia de los medios de producción como medios de producción de valor. Dicho cuestionamiento no será un proceso monolítico hacia una tal “victoria”, sino conllevará en su interior todos aquellos conflictos que producirán, como rupturas, la abolición de la distinción entre producción y reproducción, o sea la abolición del valor y junto a ella la abolición de todas las relaciones del capital. Por el momento, en la crisis del capitalismo reestructurado, el (no-)sujeto ya se vuelve en fuerza activa, emerge continuamente y sus prácticas tienden a coexistir “antagónicamente” con las prácticas reivindicativas; asimismo las prácticas reivindicativas tienden a “imitar” las prácticas de los disturbios; estas últimas inevitablemente magnetizan a las primeras mientras el “diálogo social” se ha caído.

En septiembre de 2011 habíamos escrito sobre la coyuntura de ese momento: “Lo importante en los acontecimientos futuros, como crisis e intensificación de la lucha de clases, es el despliegue de la relación entre la especie de las prácticas en Inglaterra [agosto de 2011] y las prácticas de los ‘indignados’. Dicha relación toma una centralidad importante debido a la fluidez entre los dos sujetos formados (el desempleo está en el centro de la relación asalariada). La delineación de un nuevo límite (policía, el pertenecer a la clase como coerción externa) conduce a una nueva configuración a la cual nos intentamos acercar con el término ‘disturbios’. Los ‘disturbios’ rodean a los movimientos de los ‘indignados’, los invaden y finalmente los penetran produciendo escisiones en las prácticas de dichos movimientos (una primera manifestación de este hecho son las protestas de los días 28 y 29 de junio en Grecia). La dialéctica de dicha escisión trabaja fervorosamente…”. El domingo constituye una superación en la medida de que dichas prácticas han convergido, se han enfrentado cara a cara en acción. El encuentro de estas prácticas es resultado de la dinámica que produce la penetración mutua entre los “indignados”, los “pequeñoburgueses proletarizados”, los funcionarios y los jóvenes precarios/desempleados.  El movimiento dialéctico de las prácticas ya está en proceso. Pero dicha dialéctica no se desarrollará en vacuum; ella misma está inmersa en la dinámica entera de la lucha de clases: “El salario de los 400 euros no tiene nada que ver ni con los recortes de la ganancia de las farmacias, ni con los recortes de los beneficios de empresas públicas y bancos, ni con los recortes de las pensiones, ni con la apertura de las profesiones cerradas, ni con nada de las cosas que conducen a los sindicalistas y los trabajadores a ocupaciones, manifestaciones, huelgas indefinidas. Cuando todos los anteriores lleguen a los límites que ellos mismos proclaman, entonces ¿que harán precisamente aquéllos que obviamente no tienen ninguna esperanza de sobrevivir? Como los chavos de los barrios degradados que frecuentan los centros deportivos pertenecientes a los magnates navieros que libran impuestos odian el centro de Atenas y sus luces bonitas. Los jóvenes desempleados de la Capital están desesperados y dispuestos a no aceptar en ellos la lepra del margen social. Les hablamos de solidaridad. Chingaderas. Nadie sacrifica ni el mínimo […] para que los veinteañeros de Grecia puedan tener unos pocos euros más”[10]. Las prácticas pertenecen a sujetos, fluidos y continuamente reconfigurados,  formados por la misma lucha de clases hoy en día. En la coyuntura de cada crisis, donde la ganancia realizada no es suficiente para dar vida a la inmensa masa de trabajo pasado cristalizado, el proletariado, dentro del proceso de su aplastamiento, se fragmenta aún más. Sin embargo, en la coyuntura actual, en cuyo núcleo se encuentra la expulsión de la luchas reivindicativas por la reproducción del capital – dinámica que constituía un elemento esencial del periodo anterior – la dinámica de la crisis se convierte ya en dinámica de crisis de la relación asalariada en sí. Mientras se implementa la segunda fase de la reestructuración y el trabajo informal se vuelve tendencia que dirige la fuerza ciega del capital, ya no es nada fácil para el capital administrar la separación cualitativa, necesaria para su propia reproducción, entre los estratos “integrables” del proletariado y la población excedente. Dicha separación, la clasificación y ordenamiento de la fuerza de trabajo, es un elemento estructural de todos los periodos del capital. Sin embargo, en la actualidad emergen dos elementos cruciales: por un lado, la parte expulsada tiende a ser más y más grande prefigurando un momento en el que comprenderá una parte significativa de la población, y en segundo lugar, la distinción entre la inclusión y la exclusión es ahora totalmente contingente.

Cada predicción es peligrosa mientras la condensación del tiempo histórico conlleva el elemento de lo imprevisto y de la creación de múltiples rupturas. El giro trascendental hacia la “cuestión nacional” puesto como necesario para la reproducción de la estructuración actual del capital inscribe en la coyuntura la posibilidad de una contrarrevolución izquierdista “nacional” o fascistoide el cual, no obstante, no puede tener la estabilidad de los fascismos del pasado (integración nacional-socialista en la reproducción del capital dentro de los límites de una formación social nacional). Ésta se producirá, si es necesario, en el momento que llegará como la última medida desde el punto de vista del capital, el cual se obliga a funcionar en términos de “economía política de riesgo”. La apropiación de prácticas de disturbios y el estado de guerra continuamente reproducido, en cuyo contexto ya el proletariado está obligado a reivindicar cada tipo de demanda, junto con la compresión general de la población trabajadora/desempleada, todo jugará su papel en la dirección de qué tipo de prácticas se adaptarán por el (no-)sujeto de los (no-)excluidos. Lo único cierto es que el acontecimiento importante del domingo será sólo uno de una toda serie que prefigura ser densa y en las noches alumbrante.

blaumachen y amigos, febrero de 2012

Blaumachen would like to thank our dearest amiga Katerina for the translation!

 

Notas de pie

[1] Secretaria General del Partido Comunista Griego (KKE).

[2] Diputado del partido ultra-derechista LAOS, luego ministro de Comercio Marítimo bajo el gobierno de coalición de Papadimos.

[3] El día 12 de febrero es el aniversario del Acuerdo de Varkiza, con el cual comienza el fin de la guerra civil en 1945. El Partido Comunista firmó la orden de desarme de las guerrillas comunistas, un acto que permitió su posterior masacre por el ejército estatal.

[4] El conocido político izquierdista, Alekos Alavanos, escribió: “Mientras los poderes de la izquierda permanecen alienados a la juventud, siempre y cuando el ‘derrocamiento’ sigue siendo un estereotipo agotado sin que se traduzca en un plan revolucionario y un conflicto político, dichos fenómenos continuarán emergiendo de manera cada vez más frecuente y difusa. Si Gavroche de Les Miserables estuviera anoche en la plaza Sintagma, no estaría en los bloques cerrados de la juventud partidaria; estaría incidiendo a bancos y salas de cine con sus amigos”. http://konserbokoyti.blogspot.com/2012/02/blog-post_2450.html.

[5] Véase también el texto “Sin ti, ni un solo engranaje se gira…”, http://libcom.org/library/without-you-not-single-cog-turns%E2%80%A6, donde hemos discutido la forma política en la cual se expresa en Grecia el conflicto entre prácticas de diferentes sectores del proletariado.

[6] El presidente del partido neoliberal-conservador Nueva Democracia, Antonis Samaras, declaró al día siguiente: “Estos desmadrosos deben saber que, cuando llegue el momento, les voy a sacar sus capuchas”.

[7] El concepto de la nación registra la unidad contradictoria de clases de cada sociedad capitalista dada. A través de sus aparatos ideológicos, el Estado transforma proporcionando legitimidad social a los intereses de clase del capital, presentándolos y poniéndolos a trabajar como intereses nacionales. Estado, nación y capital son facetas de un poder de clase único: el capitalismo.

[8] El incendio de la sala de cine Attikon, uno de los edificios históricos monumentales de Atenas, causó mucha indignación entre ellos.

[9] Cuando en el banco Marfin se lanzaron bombas incendiarias por manifestantes, tres trabajadores que habían sido obligados a trabajar con puertas cerradas en un día de huelga general, se murieron en el incendio.

[10] Cinema: Infierno, por Aggélika Psará, http://www.rednotebook.gr/details.php?id=4858 (en griego).

Por la memoria histórica

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No queremos martirizar a nadie; creemos que es muy poco probable que a un iconoclasta como Mauricio le hubiese gustado ser él mismo otro icono. Sín embargo, rescatamos indudablemente el arrogo del compañero; quién hace de su vida la materialización de la negación de este mundo miserable merece nuestro aprecio (claro que hay casos cuestionables), más aún cuando esta negación es un arrogo tal que pone en juego aquella misma vida.

Claro que es muy probablemente que el Panky Mauri no fuese afín a las ideas del comunismo anárquico; da igual. Aquella corriente no es más que una de las tantas teorías que se proponen la negación del mundo de la mercancía. Acá somos todos individualistas en tanto que queremos la revolución para realizarnos como individuos libres primero que todo. Acá somos todos nihilistas en tanto que no compramos ni una de las ideologías que este mundo y sus especialistas nos venden.  Acá somos todos anarquistas.

Por sobre todo, rescatar a un compañero en la memoria es parte del procreso de apropiación de la historia misma, a la vez que construimos nuestra propia memoria histórica. ¡Qué aquella misma memoria histórica sepulte a quienes condenan el paso a la ofensiva!

Esta letra fue escrita por Maurio Morales.

Miguel Amorós: Charla: “La I.S, el arte de la intervención en la historia” (audio)

Extraido de hommodolars:

enviado al mail http://inflamablezine.blogspot.com.es

Dejamos el audio de la charla del compañero Miguel Amorós acerca de la Internacional Situacionista, titulada: “I.S., el arte de intervenir en la historia”.

Esta jornada se celebró el 1 de Mayo en el CSO EL Retal (España). Con una gran afluencia de público interesado en la critica a la cultura dominante como pilar del capitalismo y a la sociedad espectacular como herramienta de control social.

La critica situacionista acertó de lleno a la hora de describir la relidad del momento en el que apareció y como decía Miguel, murió de exito.

Pudimos disfrutar de esta agradable velada entre compañeros, en este dia de lucha contra el trabajo.

Aqui el enlace para bajar el audio!
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