Algunos apuntes difusos sobre el bombazo en el metro y la atfosmera de “terror” que le siguió.

A_UNO_432970-730x350“Esta democracia tan perfecta fabrica ella misma su inconcebible enemigo: el terrorismo. En efecto, quiere ser juzgada por sus enemigos antes que por sus resultados. La historia del terrorismo está escrita por el Estado; es pues educativa. Las poblaciones espectadoras no pueden saberlo todo sobre el terrorismo, pero siempre pueden saber lo suficiente como para ser persuadidas de que, comparándolo con éste, lo demás deberá parecerles más aceptable, en cualquier caso, más racional y democrático”.
Guy Debord

El pasado lunes 8 de septiembre estalló en un pasillo subterraneo aledaño a una estación de metro y a un local de comida rápida en la comuna de Las Condes, una bomba que dejó un saldo apróximado de 14 heridos, todos ellos “civiles” (si es que vale la pena recalcar). Lo más lamentable en “términos humanos” (para hablar en el lenguaje común a todos/as), fue la pérdida de parte de un dedo una mujer encargada del aseo del lugar. El resto de los lesionados van desde una fractura expuesta a diversos traumas auditivos producto del estallido, aunque si bien esto es poco en comparación al saldo fatalista que anunció en un principio la prensa, que hablaba de varios heridos de suma gravedad.
El segundo bombazo fue el mediatico: la prensa celebró el festín del “terror” y más importante que las víctimas lo fue la posible connotación política del acto terrorista; si bien se refirieron repetidas veces a la gravedad de las víctimas (en un principio bastante exagerada), fue para denotar repetidas veces la gravedad del hecho y la connotación terrorista e inhumana del mismo, nunca sin dejar en claro, obvio, que probablemente el acto tendría una motivación política que no tardó en tener nombre. Se dijo que podría tener relación con la reiteración del juicio a los compañeros sentenciados por el Caso Security, “celebrada” ese mismo día, y también se especuló alguna relación con la conmemoración previa al 11 de septiembre (que en la región chilena, además de la connotación conmemorativa que le dan las organizaciones ciudadanas y el espectáculo, es una fecha de lucha callejera).

El ambiente en rededor a la fecha conmemorativa al 11 de septiembre había sido el esperado por quienes apuntamos a la agudización del conflicto con el Estado/capital: desde el primero de septiembre hasta el viernes 5 se dieron numerosos enfrentamientos entre encapuchados armados con gasolina y fuego y la yuta dipuesta a socofarlos en las universidades santiaguinas donde estas acciones son típicas (el peda, juan gomez millas, Uahc, etcétera). El domingo siguiente también se dieron enfrentamientos durante y al finalizar la marcha conmemorativa hacia el cementerio general, si bien la asistencia no fue la de otros años. A los días siguiente se esperaba la movilización en las poblaciones, como es típico todos los años. Fue el lunes de esa semana, tres días antes del 11 de septiembre, que el bombazo en el metro nos pilla por sorpresa a todos/as.
Se habló de varios/as heridos/as, de un ambiente de terror, todos los canales en la tele cubrían el hecho; la mesa estaba servida y los buitres de la prensa no tardaron en servirse el festín: por una asociación básica, y que incluso cualquier compañero/a podría también haber inferido, la primera relación que hizo la prensa y alguno/a que otro/a presonarijillo/a del gobierno, fue con los grupos subversivos, uno porque prácticamente no hay nadie más utilice bombas en esta región actualmente, y otra porque las características del aparato explosivo era casi idéntica a la que la policía ha hayado en otras ocasiones (asociación bastante imbécil, como si el aparataje de un explosivo en sí dependiera de la particularidad ideológica de quién lo fabrica más que de lo práctico y/o económico que resulte esta fabricación considerando las escazes de recuersos en la fabricación artesanal). Entonces no resulta para nada “al peo” caer en cierta paranoia pensar que todo esto sirve para propiciar un ambiente de control y vigilancia para la contención y represión de la actividad subversiva caraterística del 11 de septiembre (como está sucediendo en varias poblaciones de tradición combativa de la región mientras se escriben estas lineas, asediadas por la policía y prácticamente sitiadas).

Los personajes del sectór político de siempre no tardaron en deslenguarse y pudimos ver como el mismo día el sacohuea de Gonzalo Yussef, ex-director de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) durante el gobierno de Piñera, apareció en la tele asociando el bombazo del metro con los otros de connotación subversiva (y fue explícito al referirse a los/as anarquistas); también recordó la absolución de Victor Montoya (único acusado del bombazo en la comisaria de las Vizcachas, al que están enjuiciando nuevamente de hace un par de días), el robo millonario en el aeropuerto de Santiago, los reiterados robos a cajeros automáticos, entre otras cosas, y hablando de todo como si se tratase de una misma cuestión, para referirse y hacer notar el “clima de inseguridad” por el que atraviesa la región actualmente, casi diciendo “¿vieron como yo tenía razón? Vivimos en un clima de inseguridad y lo más sensato sería tener temor”, además de festejar la tésis de su sector político de que los/as anarquistas terminarían atacando a personas comúnes si se les seguia absolviendo y tratando con indulgencia. Canal 13, por su parte, el mismo día del suceso montó un absurdo reportaje en el que vinculó sectores del movimiento estudiantil, como los de lucha callejera en macul con grecia (ex-peda, JGM, utem, que si bien no suelen reivindicar la lucha estudiantil, están ligados a dicho movimiento en tanto que escenari ), con el bombazo. Estos buitres culiaos no tuvieron ningún escrúpulo en propiciar el terror medíatico y en víncular el ataque contra ciudadanos/as comúnes con los movimientos sociales y subversivos. Para cualquier persona lúcida queda claro quién está infundiendo el terror deliberadamente antes de que la propia población pueda preguntarse qué pasó en realidad.

Y ahora ¿qué pensar? A no cerrarse a la reflexión y la autocrítica, ni caer en la martirización del movimiento.

La reacción por parte de la mayoría de compañeros/as fue casi la misma: los/as anarquistas no podrían haber realizado esta acción, atacar deliberadamente a ciudadanos comúnes no está dentro de la táctica subversiva, etc. El problema de dar por sentado esto solo porque incomóde nuestra moral y nos ponga en un problema ético es que nos cierra a la reflexión sobre el hecho. Seamos lúcidos: sí existen idiotas en el movimiento, y ya ha sucedido que ciertos “excesos” en la lucha callejera han tenido un resultado negativo para nuestro sector. Basta con recordar cuando el año pasado en el sector de macul con grecia, frente al Umce o ex-peda, mientras encapuchados/as levantaban barricadas para enfrentarse con la policía, una micro llena de pasajeros fue atacada con bombas molotovs en represalia porque el chofer pasó por sobre las barricadas después de que se le advirtió que no cruzara, lo que resultó en una disputa entre quienes realizaban la acción que los llevó a replegarse, y tres pasajeros de la micro resultaron con quemaduras (esto es a modo de ejemplo). Entonces tengámoslo claro: la participación en la lucha revolucionaria/subversiva no garantiza ni la “altura moral” ni la inteligencia práctica de quienes participan. Hay que tenerlo claro.

También hay que ser lúcidos con respecto a que ni a la reacción ni a los agentes del Estado les ha temblado la mano en el pasado cuando han realizado acciones violentas contra la población común cuando se ha tratado de defender sus intereses de clase, incluso son conocidas las acciones de carácter terrorista que estos realizaron durante la dictadura (y nos referimos específicamente a los bombazos). Entonces la actitud práctica más lúcida a adoptar seria la de “¿quién realizó esta acción? No lo sabemos, pero de ninguna forma esta tiene un horizonte revolucionario”.
Probablemente también habrá unos/as compañeros/as que dotados de menos “sentido común” (por llamarle de alguna forma) que, en un afan casi religioso (y hubiese dicho yihadista no de estar citando al cerdo reculiao de Yussef cuando se refirío a la “ideología” tras los grupos anárquicos tras el bombazo en el metro), dirán que quienes resultaron lesionados en el metro también son un sostén del orden existente; eso lo tenemos claro. Pero el estar alienado y explotado no es lo mismo que propiciar la explotación, ser su garante y beneficiarse deliberadamente de ella. Por otro lado, en los esbozos teórico/prácticos que suelen escribirse en nuestros círculos no solemos referirnos mucho a los lazos afectivos que casi todos/as nosotros/as establecemos con gente que no es “de la volá”, por ser, precisamente, un tema al que no se le da mucha connotación política. No creo que haga falta referirse mucho a este punto.

Nuestro enemígo es un mounstruo colosal, y la opinión pública es uno de sus mayores apéndicez
Como si de un tablero de ajedrez se tratara, nuestro enemigo ya dispuso de todas las piezas de manera de beneficiarse del temor inculcado en la población y esta evidentemente se traducirá en una reconfiguración del mecanismo represivo, mucho más fácil de justificar ante la ciudadanía, ahora que el rechazo a la subversión ya no es solo moral, sino que se apoya también en el temor por la propia integridad personal (considerando que tuviese el efecto deseado por el poder el culpar mediaticamente a los anarquistas y/o subversivos por el ataque en el metro).
También hay que tenerlo claro: nuestro carácter es de clase (por lo menos de quienes redactamos esto), pero nosotros/as, por nuestra parte, no queremos ni tenemos nada que promocionar como baratija ante la opinión pública. Aún así, si bien no queremos ofrecer la anarquía a la población como quien vende una ideología, tampoco imaginamos un horizonte revolucionario al que se pueda llegar con pequeños grepúsculos aislados de la clase. No estamos seguros/as si explicitar que lo que necesitamos más urgentemente es hacer de nuestro movimiento un movimiento de masas en el sentido de priorizar el factor cuantitativo, pero sí sabemos que nuestro padecimiento, nuestra sujeción a las condiciones de miseria impuestas por el orden del capital, es un padecimiento masivo y aquel padecimiento es la explotación, y esta explotación tiene un carácter de clase; de hecho, la explotación es aquello que nos da el carácter de clase. De ahí que no hayemos un sentido práctico al atacar a la población común, más allá del problema ético que esto supone.
Para cerrar estas reflexiones difusas y quizás algo inconexas y desordenadas, escritas al calor de los hechos,. citamos a unos/as compas que hace poco escribieron una reflexión sobre el mismo tema: “Si fue la policía, un grupo de extrema derecha o supuestos revolucionarios, no podemos saberlo. En lo que a nosotrxs respecta, no nos alinearemos con las condenas al uso de la violencia que buscan acabar con toda la lucha revolucionaria. La lucha antiautoritaria multiforme necesita de acción violenta, de ataques directos y contundentes, pero otra cosa es realizar ataques ciegos teniendo como objetivo a cualquier persona que va pasando en lugares que claramente no son de uso exclusivo de representantes del poder. “

Por el fin del Estado, de la mercancía, de la dictadura del trabajo asalariado.
Por la agudización del conflicto contra lo existente, a agudizar nuestras prácticas y reflexiones ¡A hacerlas certeraz en la guerra con el capital!

Mundial es el capital, mundial será su destrucción [Proletarios Internacionalistas]

Aproposito del mundial:

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“Los proletarios que se encuentran en lucha en la región brasilera materializan la crítica histórica del Estado y sus guardianes, de la propiedad privada y de la lógica
capitalista del disciplinamiento y la competencia de la cual se nutre la esclavitud
salarial. El deporte (del cual el mundial de fútbol es una de sus grandes manifestaciones) no ha sido simplemente corrompido y mercantilizado, sino que es una esfera del aparato de producción capitalista dedicado a la fabricación de ocio,
de ese aspecto imprescindible de la alienación social.
Las luchas contra el mundial en Brasil se inscriben en las luchas históricas contra el Capital, son nuestras luchas.”

Nueva revista: Revolución Hasta el Fin

Nota BV: Hace poco hallamos esta interezantísima iniciativa digna de compartir y difundir. Se trata de una revista de compañer@s de la región chilena, principalmente de caractér teórico, en la cual se compilan textos de las corrientes comunistas y anarquistas modernas, bastante afin a este sitio (para que se hagan una idea).

Revolucion-hasta-el-fin-0_Page_01Contenido:
Presentación R.h.f.
Revoluciones a medias/
Revolución hasta el Fín
Dictadura anti-estatal del
proletariado. Malatesta/Der
Syndicalist/R. Vaneigem.
-Laín Díez, Prefacio a
“Lenin filósofo” (de A.
Pannekoek).
Contracriminalística y
chanchología aplicada: de la
CNI a la ANI.
Dossier Lucha de Clases en
Chile: 1973 Introducción y tres
textos (Pointblank! /VOP/ correo
proletario).
-Comentarios breves:
/La trampa, Victor Cofré
/36+68=1000, textos del M.I.L.
/The housing monster., prole.info

Presetación:

Presentamos los siguientes materiales que desde ya hace un tiempo y con una exagerada intermitencia hemos ido reuniendo con el fin de publicarlos. Tanto en su búsqueda como en el proceso de ello hemos ido proponiendo distintas discusiones que la orden del día nos va presentando y este boletín es el medio practico para ello. Nos proponemos hacer material ciertas discusiones que resultan cruciales a la hora de plantear nuestras luchas y darles proyección.

La falta de análisis compañerxs y de canales de comunicación que nutran de manera efectiva el andar del movimiento revolucionario, de transformar la riqueza de la experiencia de la lucha en posiciones claras y en discusiones que nos lleven al avance es lo que nos hace asumir como primera necesidad y de manera impostergable la publicación de este tipo de material (que muchas veces puede ser acusado de “teoricista”).

En el presente numero les presentamos tanto ciertos materiales históricos que en algún momento habían sido re difundidos en la red, enfocándonos en principio en la desmitificación de los distintos conceptos esenciales dentro de la crítica revolucionaria que la historia de la socialdemocracia y el leninismo de todos los colores se apropió vaciándoles todo su contenido, como algunos de los textos que publicamos también virtualmente el pasado septiembre a mención del 40 aniversario del golpe de estado en esta región. Aunque la idea es ir aportando con críticas y aportes desde nuestras discusiones presentamos este número como puntapié a estas y a los aportes con los que ustedes puedan ayudarnos.

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Los revolucionarios situacionistas (Miquel Amorós)

                                                                                                Tomado de Metiendo Ruido

Yo conocí los escritos de la Internacional Situacionista en 1972, cuando su ciclo se cerraba y el mío en la Universidad de Valencia también. El folleto De la miseria en el medio estudiantil era lo más radical que había leído desde la epístola de Agustín García Calvo “De los modos de integración del pronunciamiento estudiantil.” Aquello era pensamiento ligado a la acción, y esta acción tenía por objeto nada menos que abolir la Universidad, el sagrado templo del saber separado, en el marco de un proyecto revolucionario más amplio, que perseguía el fin del capitalismo y de la sociedad de clases. El estilo marxista-hegeliano confería a los análisis una solidez teórica ausente en el medio anarquista, pero lejos de refutar las finalidades y tácticas libertarias, las confirmaba. Se podía decir que superaba la oposición entre marxismo y anarquismo sin acabar en una confusa amalgama de ambos, tal como hacia por ejemplo el justamente olvidado Rubel. Intenté aplicarlo en la medida de mis posibilidades en uno de esos grupos circunstanciales, de un solo curso, al que llamaban “Barricada.” La crítica situacionista se me aparecía como hecha para practicarse, no para contemplarse; alejada de la praxis perdía todo su valor. Se convertía en objeto de snobs, se estetizaba, se museificaba. Le pasaba como a los cuadros colgados de la pared: cualquiera podía opinar de ellos sin que la cosa tuviese trascendencia. Ahora que la I.S. es objeto de sesudos estudios universitarios hechos por profesores o por aprendices de historia o sociología, comprendemos la ironía de las derrotas históricas: el destino de las revoluciones fallidas son los anaqueles universitarios donde se amontonan las tesis doctorales y los museos donde los restos de sus obras se contemplan como cuadros. Ironía por partida doble, puesto que la revuelta de Mayo del 68 tenía como aperitivo el fin de la Universidad, no digamos ya el de los museos. La sociedad del espectáculo procesa los alimentos espirituales de esta forma, a fin de digerir aquellas ideas que en otro tiempo la mantuvieron en vilo. Ideas y hechos son separados radicalmente por especialistas en la materia, para poder hacer con unas y con otros lo que venga en gana, concluyendo inevitablemente que las ideas ya no sirven y los hechos no son repetibles, pues el mundo ha cambiado y las cosas ya no son lo que eran. Yo sostengo la tesis contraria: la sociedad es todavía lo que ha sido, y aún peor, por lo que las ideas que pudieron subvertirla en el pasado siguen activas y contienen elementos más que suficientes para subvertirla de nuevo. Sólo hay que saber usarlas. La letra podrá mejorarse, pero el espíritu de la I.S., su voluntad subversiva, es irrecuperable. Sus enemigos, el Capital y el Estado –Agustín G. C. decía que ambos eran lo mismo- no pueden servirse de él.

El nervio situacionista proviene de las antiguas vanguardias de posguerra (especialmente del Movimiento Letrista) que tomaron conciencia del carácter disolvente y revolucionario de la creación artística, y que trataron de conjugar la crítica de la estética burguesa con la revuelta contra los valores de la economía de mercado. No olvidemos la parte pionera que en todo ello corresponde al Surrealismo. La revista “Potlach” afirmaba seriamente que los letristas “trabajamos en el establecimiento consciente y colectivo de una nueva civilización”, misión que exigía “el trastorno definitivo de la estética y de todo comportamiento.” Constataban éstos el fracaso del arte en la renovación cultural y política, y, negando su función positiva, propugnaban la experimentación de un arte total que sirviera para modificar las conductas y reconstruir integralmente la vida de acuerdo con los deseos creativos. La Internacional Letrista constituye pues el prólogo de la I.S. El letrismo no era una escuela, sino un modo de vida, y proponía una manera peculiar de “saber vivir”: la unificación de la creación con la crítica revolucionaria. La creación era fundamental para la transformación social y suponía en primer lugar la superación del objeto y la abolición del arte. Creación quería decir creación global de la existencia, no mierda de artista, y el método letrista buscaba la reunificación del espacio social dividido por medio de un “urbanismo influencial”. La transformación social sería completa con la transformación del espacio-tiempo de la vida cotidiana según las pasiones emergidas, obtenida gracias a la “desviación” de medios artísticos convencionales para la “construcción de situaciones”, es decir, para la construcción deliberada de nuevos ambientes “que sean producto e instrumento de nuevos comportamientos.” Las pasiones que cambiarían el mundo saldrían de la vida cotidiana activada por una construcción superior del medio, y no como decían los surrealistas, del inconsciente. El arte quedaba visto para sentencia: “las artes del futuro serán trastornos de situaciones o nada.”

La Internacional Situacionista se creó en 1957 sobre la necesidad de un programa revolucionario en la cultura. Debord definió su tarea como “un trabajo colectivo organizado que tienda a un empleo unitario de todos los medios de subversión de la vida cotidiana”, oponiendo al modelo capitalista “otros modos de vida deseables” (Informe sobre la construcción de situaciones.) La finalidad era el asalto a la cultura y la instauración del comunismo, que para Asger Jorn no era más que “la obra de arte transformada en totalidad de la vida cotidiana” (Crítica de la economía política.) La I.S. pretendía la supresión del arte alienado en un mundo que prohibía la creación de la propia vida, colocándolo en la perspectiva de la construcción directa de nuevos ambientes. No hay arte situacionista, “la situación es lo contrario a la obra de arte.” Tampoco tiene que ver con el teatro callejero, el happening o la feria. Se trata más bien de un proyecto de agitación política, preludio de la revolución, que perseguía enfurecer a los proletarios mostrándoles el contraste entre una vida posible y la miseria presente. La idea situacionista de “proletario” podía expresarse así: proletario es aquél que no tiene posibilidad alguna de modificar el espacio y el tiempo sociales, sino tan sólo de consumirlo de una determinada manera definida por los dirigentes. La clase se definía en función de la expropiación de la decisión en lo relativo a la vida, y no solo al trabajo. La I.S. clamaba por la reinvención de la revolución social y la autorrealización del proletariado a través de la transformación integral de la vida cotidiana, o sea, a través de una auténtica revolución cultural. Nada que no se hubiera dicho en el periodo letrista. Pero la revolución cultural no servía sin la revolución social, y, al contrario, ésta no valía sin la revolución cultural. Ambas debían ir juntas: “cuando las masas intervienen bruscamente para hacer historia descubriendo de este modo su acción como experiencia directa y como fiesta, emprenden entonces una construcción consciente y colectiva de la vida cotidiana” (Debord y Canjuers, Preliminares por una definición de la unidad del programa revolucionario.) La reconstrucción libre de todos los momentos de la vida –la revolución- requeriría una organización nueva, que no podía ser una vanguardia cultural, y mucho menos un partido o un sindicato, mecanismos orgánicos de integración.

La Conferencia de Goteborg en agosto de 1961 constituye un punto de inflexión en la marcha de la I.S.: a partir de ella ésta se deshace de su lastre artístico y pasa a considerarse una organización revolucionaria. La crítica de la cultura se prolonga en crítica de la política y la revolución de la vida cotidiana se concreta como poder absoluto de los Consejos Obreros. Queda toda una teoría revolucionaria por formular de forma coherente, claro está, ligada a la práctica vital, que explique las luchas sociales de la época y vaya por delante. A ella consagrará la I.S. sus esfuerzos. Esa radicalización de su estrategia impedia cualquier veleidad artística, siquiera negativa, puesto que partia del abandono definitivo de la esfera de la cultura. Convencidos de la inexistencia de un área cultural autónoma desde donde emprender una acción revolucionaria, los situacionistas se plantearán llevar a cabo un intenso trabajo teórico inspirado en Hegel, Marx, Lukacs y Korsch, que rechazaba expresamente la concepción leninista, trabajo que pronto dará sus frutos como “pensamiento del derrumbe del mundo.” Su terreno de aplicación pasó a ser directamente el de la lucha de clases. La profundización de temas como la alienación y el fetichismo de la mercancía, dará lugar a conceptos clave como “ideología”, “miseria”, “separación”, “espectáculo”, “subjetividad radical” o “supervivencia”, con los que su crítica y su mensaje se harán dialécticos y superarán con creces los dogmas revolucionaristas, formas cosificadas del pensamiento a través de las que se manifestaba la falsa conciencia de las clases subalternas. Entre 1962 y 1967, la I.S. elabora un nuevo lenguaje revolucionario, el más idóneo para comprender la época y poder transformarla. Un lenguaje coherente para desenmascarar al Poder y a sus servidores que critica la burocracia y la ideología, que habla del fin de la mercancía y del trabajo asalariado, de la descolonización de la vida cotidiana y de la abolición de las clases, del proletariado como sujeto revolucionario, de la autogestión generalizada y del poder internacional de los Consejos Obreros. Un lenguaje palanca, al que le falta un punto de apoyo para mover el viejo mundo. Y este le fue proporcionado por el escándalo de Estrasburgo, donde la contestación radical de las estructuras académicas y del sindicalismo estudiantil pilló de sorpresa al orden establecido.

En julio de 1966, la Conferencia de París dotaba a la I.S. de una nueva plataforma organizativa, la “definición mínima de organización revolucionaria.” Al año siguiente los análisis situacionistas ya eran bastante conocidos por las minorías activas que pugnaban por el hundimiento de la dominación. Los situacionistas eran entonces casi los únicos que aludían al “segundo asalto del proletariado contra la sociedad de clases” como perspectiva realista en la que inscribir su actividad. Las huelgas salvajes de los trabajadores y la descomposición acelerada de la universidad eran signos anunciadores de la insurrección que se aproximaba. La teoría se volvía cada vez más práctica. Pronto las armas de la crítica cederían el sitio a la crítica de las armas. Los escasos efectivos de la I.S. la impelían a buscar aliados en cualquier parte con los que poder avanzar en esa dirección. Así encontraron a los Enragés, una banda constituida por irregulares -parte de los cuales eran estudiantes de Nanterre- empeñada en demoler la universidad impidiendo con originales métodos la normalidad de la vida académica. Su nombre era un homenaje a Jacques Roux, el mayor extremista de la Revolución Francesa. La ocupación del edificio administrativo de aquella universidad, el 22 de marzo de 1968, desencadenó un proceso que, de un enfrentamiento en otro con la policía, condujo a “la noche de las barricadas” del 10 de mayo. Tres días después nacía el Comité Enragés-Internationale Situationniste en la sala “Jules Bonnot” de la Sorbona ocupada. Riesel, uno de los Enragés, fue elegido delegado del Comité de Ocupación, desde donde llamó a la ocupación de las fábricas y a la creación de consejos obreros. La coincidencia en el tiempo de la radicalización de minorías estudiantiles desclasadas con el proceso autónomo de radicalización en las fábricas fue asombrosa. Diez millones de trabajadores se pusieron en movimiento al margen de los partidos y sindicatos que decían representarles en lo que se conoce como la mayor huelga salvaje de la historia. Los situacionistas se sumergirán de lleno en el movimiento y ocuparán el Instituto Nacional de Pedagogía, donde formarán con los Enragés y simpatizantes un Consejo por el Mantenimiento de las Ocupaciones. Por unos días el Poder caminó por el filo de la navaja ante la irresolución de los trabajadores, que no se decidían a derrocarlo. A finales de mayo se produjo la contraofensiva, primero sindical, y luego, una vez lograda la desmovilización, represiva. El CMDO se disolvió el 15 de junio, agotada cualquier posibilidad de movilización.

El Poder va a renovarse rapidísimamente, mientras la crítica situacionista continúa con su labor de zapa. Dos importantes textos, el libro Enragés y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones y el artículo cabecera del nº 12 de la revista “Internationale situationniste”, El comienzo de una nueva época, darán testimonio de la acción histórica de los situacionistas, pero tras ellos su práctica empezó a diluirse. La Conferencia de Venecia, tenida en octubre de 1972, puso de manifiesto una euforia que no se tradujo en ganancia de capacidad subversiva. Desde el exterior, un folleto aparecido en agosto de 1971 llamaba a comenzar de nuevo: “La I.S. tiene razón, una época ha pasado, quizás todo el siglo XX (…) Tengo la convicción de que la distancia práctica y teórica establecida en los últimos diez años entre la Primera Internacional y la Internacional Situacionista es la que queda por establecer entre la Internacional Situacionista y lo que falta por hacer” (Bartolomé Béhouir, De la conserjería internacional de los situacionistas.) Para ese trabajo la I.S. salida de Mayo no estaba preparada y tras un tenso periodo de exclusiones y abandonos –la dimisión de Vaneigem fue crucial- la tendencia de Debord tomó la arriesgada decisión de poner punto final a su trayectoria. Puede que el modelo vanguardista tocara a su fin como forma orgánica de la conciencia histórica. Un nuevo modelo debía nacer desde la moderna lucha de clases, pero en los ochenta el protagonista indiscutible de la misma, la clase obrera, optó por detenerse ante las pequeñeces logradas y la pesadilla del desempleo. La represión y la renovación capitalista hicieron el resto. A la detención del proceso revolucionario debemos el que la crítica situacionista esté hoy en boca de impostores y estetas reaccionarios, y el que la cultura oficial adopte una pose comprensiva cada vez que rememora la efemérides de Mayo. Bajo ese asfalto está su playa, no la de los rebeldes. Y la humanidad sigue sin ser feliz, puesto que ningún burócrata fue colgado de las tripas de ningún capitalista.

Miquel Amorós

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Propuesta para una praxis revolucionaria (Texto y panfleto para descargar).

NOTA BV: El siguiente texto cuenta como algunos meses desde su difusión. A pesar de saber de su exitencia y empatizar con su contenido, no habíamos hecho nuestra parte difundiendolo por mero olvido. Como el contenido del texto trasciende del marco en el que se englobó su difusión (durante la manifestación de todos los años visperas de otro 11 de septiembre -conmemoración del golpe de Estado en la región chilena), lo difundimos ahora, que nos acordamos.

NOTA DE LOS AUTORES: Este panfleto fue repartido a rostro cubierto, durante la romería al cementerío general, en el marco de una nueva conmemoración del golpe de estado de 1973 (en la región chilena). La idea de esta edición digital, es contribuir a la confrontación de ideas y al reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias tan atomizadas en el presente. Para hacernos llegar cualquier comentario, duda, aporte o insulto dejamos este correo a su disposición: proletas@riseup.net

proletas

El siguiente texto, es un trabajo colectivo, que nace de la discusión teórica entre compañeras y compañeros, que luchamos a diario para fortalecernos como sujetos revolucionarios. Tomamos conciencia y en la lucha hemos avanzado y seguiremos avanzando. Creemos que es necesario compartir estas reflexiones que pretenden ser una herramienta teórica alternativa que ayude a constituir la práctica revolucionaria. Se las entregamos para que la sometan a la crítica, teórica y prácticamente. Creemos que otro mundo es posible pero solo en la medida que dejemos de ser masa, y nos volvamos sujetos autónomos conscientes, creativos y activos, que nos articulemos, que ejecutemos, que nos atrevamos, que nos equivoquemos, aprendamos y sigamos avanzando, podremos cambiar el orden existente. Lo importante es tomar posiciones, decidirse, caminar en serio, la revolución no es un juego, y necesita de todos y todas, necesita práctica y teoría, ninguna más importante que la otra, ambas deben ir de la mano e ir marchando juntas y dialécticamente.

La cosa va enserio, y por lo tanto debemos ser conscientes de los riesgos y el trabajo que implica tomar la decisión de vivir un camino de lucha. La revolución requiere voluntad y esfuerzo de aquellxs que decidimos tomar posiciones, es imprescindible sacar de nuestras mentes fantasías simplistas que nos llevan a creer que solo el placer y la satisfacción moverán cada una de nuestras acciones. Habrá momentos de cansancio y agotamiento, de desidia, pero otros sin duda de mucha satisfacción. No será fácil, el esfuerzo debe existir si queremos dar golpes certeros que nos encaminen a la victoria.

Es por la seriedad de las palabras que están leyendo que creemos necesario hacerles llegar este texto, que es una apuesta por la construcción teórica colectiva. Es imprescindible que se difunda, que circule que corra, pues creemos que hoy más que nunca estamos carentes de teoría. Los movimientos sociales son una masa uniforme que no cuestiona, hay instinto pero no critica, no hay trabajo teórico ni contenido político, y se vuelven una imagen, un espectáculo, una válvula de escape que deja de tensionar y se estira, un embudo y una salida fácil para mantener vigente el sistema. Es por esto que creemos que es necesario revisar la teoría y la práctica de “viejos” revolucionarios, para reinventarlas y contextualizarlas, reconociendo que en esta modernidad tardía o capitalismo tardío1 ningún paradigma teórico ni mucho menos ideológico nos ofrecerá una buena lectura del momento histórico del que somos parte, ni el marxismo, ni el anarquismo, ni en su versión situacionista,2 pueden satisfacer hoy las explicaciones teóricas necesarias para comprender el estado actual de las cosas .

Este texto entonces, es una invitación a la reflexión a la crítica y a la práctica, y una propuesta teórica del quehacer revolucionario. Hoy más que nunca es necesario e imprescindible un cambio de estas proporciones, un mundo que se agota ante la industrialización y la violencia del capitalismo, donde las personas somos arrastradas a la condición de objetos y nuestra libertad vive encerrada en una pantalla, en un espectáculo.

De este modo el siguiente texto pretende contextualizar conceptos teóricos tomados de luchas de antaño, para revitalizarlos y construir una herramienta teórica que nos permita acceder desde una perspectiva autónoma a la crítica y a la propuesta.

Aclaramos que no somos marxistas, no somos anarquistas, utilizamos la teoría de Marx y las ideas anarquistas como herramientas de lucha que nos permiten comprender la sociedad, criticarla y transformarla en la acción y en la palabra. Somos parte de la lucha que emprendieron los primeros seres humanos que se rebelaron contra la explotación y la esclavitud, por lo tanto herederos históricos de sus luchas, nos hacemos cargo de sus errores para transformar constantemente nuestra teoría-práctica, estamos conscientes de su entrega, aciertos y desaciertos, y nos hacemos parte

de ese camino que aquellas mujeres y hombres tuvieron la valentía mostrarnos, somos sus continuadores, somos historia, somos presente y futuro, somos revolucionarios.

11 de Septiembre 2013.

1 El concepto de Modernidad tardía es utilizado por Miguel Amorós en el texto “los cambios de la modernidad tardía” y por Ernest Mandel en “El Capitalismo tardío”.

2 Miguel Amorós, “Los cambios de la modernidad tardía”.

Propuesta para una praxis revolucionaria, para que descargues, leas, imprimas, difundaz y agites:

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Proletas@riseup.net

Nuevo Nº de Cuadernos de Negación: Crítica de la Razón Capitalista

https://bravatavandalica.files.wordpress.com/2013/12/2e26d-spot8.jpg
La ciencia, la tecnología y noción de progreso, no se encuentran por fuera del modo de producción capitalista, son parte constitutiva de éste y como una sola ideología imprimen un modo de percibir el mundo y de actuar en él.La razón dominante es burguesa, porque en tanto que idea pero tambien como fuerza material, actúa en beneficio del Capital.Hasta hoy, la gran mayoría de los llamados a la “revolución” han sido y son en nombre de la libertad y la igualdad burguesas, de la ciencia y la Razón, de la eficacia y el progreso… y ya es tiempo de romper con ello.

Contenido:
En estos tiempos… 
Tecnología y ganancia 
La realidad de lo virtual
– Una nueva mercancía: la intimidad
▪ Crítica de la razón capitalista– Introducción
– La catástrofe razonable
– Razón de Estado
– La vida no es un mecanismo
– Instrumentalización y cosificación
▪ El progreso del Capital
– Totalitarismo y dependencia
– La ilusión de eficiencia
– El ejemplo del coltan
– El progreso moderniza la pobreza
– Ruptura y revolución
El condicionamiento tecnológico 
La crítica al capital supone la crítica a la ciencia
– La otra cara de la ciencia del Capital: las ciencias ¿humanas?
– El totalitarismo científico
– La ciencia no es neutral
▪ Ciencia y enfermedad   
– Medicina, salud y sociedad
– Multiplicación de enfermedades
– Prevención y comercio
– Salud y normalidad
– Medicina y guerra
▪ Crítica de la crítica
– Ecologismo
– Primitivismo
– Posmodernismo
▪ ¡Romper con la mentalidad capitalista!

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[Folleto] Adoptando términos que no nos pertenecen: Aportaciones para una superación de la democracia (Terra Cremada)

democracyBravata Vandálica no pretende ser un proyecto editorial. pero hay un texto que nos parece últil para aportar a la demistificación de las relaciones sociales existentes, en este caso, la democracia, y cuya difusión en papel es nula por estos lados, así que lo editamos para su impresión.

El texto es un articulo extraido del Número 2 de Terra Cremada, revista de carácter anárquico/comunista de la región de España, y trata sobre el empleo que le damos a terminos que no deberían formar parte de nuestro proyecto revolucionario, como la democracia, y que aquel proyecto no debería apuntar una exigencia democrática sino que a la superación de esta.

“Nosotras no somos demócratas, nosotras no somos antidemócratas. Estamos en la búsqueda y en la lucha por la construcción de una sociedad en la que las relaciones humanas no vengan mediadas por el dinero ni por el ejercicio de poder sobre las otras, ésta es nuestra intención. Encasillarnos en una crítica a la democracia sería igual de válido, pero a la vez igual de impreciso, que erigirse como antipolicía o antitelevisión. Aun así, pensamos que hace falta hacer un análisis de lo que supone hoy en día la democracia, ya que viendo como la lógica en la que ésta se sustenta se filtra en muchos de los discursos de algunas de nuestras compañeras, se nos vuelve muy difícil una ruptura real con el sistema de dominación actual. Atacamos la democracia porque es la forma más precisa y perversa que toma el capitalismo a la hora de gobernarnos. Atacamos la democracia porque su potencia desmovilizadora consiste, en buena medida, en movilizarnos dentro de los amplios márgenes que no la cuestionan. Atacamos la democracia porque no hemos renunciado a cambiar el mundo, porque aún no nos damos por vencidas y somos capaces de desear situaciones colectivas que desconocemos y porque intuimos que la vida no se sitúa dentro de los márgenes de lo que hoy día es posible

Nuestra edición hecha para su descarga en PDF e impresión como folleto acá
El texto íntegro en word sin gráficas acá y la revista número 2 de Terra Cremada aquí

http://terracremada.pimienta.org