Compañera Tamara Sol Farías Vergara presente: Por una solidaridad crítica y contra la autocomplacencia

Nota BV: Bravata Vandálica no pretende ser un sitio de contra información. Se subió el sitio con la intención de ser un blog que aporte principalmente al material teórico de las ideas anarquistas y comunistas modernas para la destrucción de la sociedad moderna. Simplemente porque es lo más nos acomoda y chao. Ya hay bastantes y buenos blogs de contra info permanente que hacen bastante bien lo que se proponen; de ser BV otro blog de la misma índole solo consiguiría contribuir al cúmulo de sitios similares, quizas ganar algún fichaje mal habido de la “inteligencia” policial, aburrir a algunos/as lectores/as y además hacer un trabajo mediocre en comparación al del resto de los sitios bien trabajados de contra información o como quieran llamarles.

Si hemos subido información en relación a presos/as ha sido porque en el momento se nos antojó, nos pareció importante, etcétera. Nos referimos anteriormente al caso del compañero asesinado Sebastian y sus afines acusasos y apresados simplemente por ser lo que es: la muerte de un compañero, cosa que nunca dejará a ningún afin indiferente.

Este caso tiene bastante relación: para quién no sepa, la compañera Sol está apresada producto de atentar contra un guardia de un banco reivindicando al compañero anteriormente caido por un colega del recientemente herido por Sol. En resumen, para vengar de alguna manera a Sebastian.

No queremos ser buitres en el caso de la compañera, pero ahí es donde tiene coherencia que se hable de su caso en este sitio: si bien solidarizamos por la liberación de la compañera y no pretendemos empañar su acción, esta nos parece criticable, y aquella crítica teórica que contribuye al afinamiento de la praxis es la que compete a los blog aburridos como este.

Primero, la venganza de por sí sola no es un elemento revolucionario; en sí mismo no es más que lo que es: venganza. Y no pretendemos decir que cualquier accionar que contenga en su seno un fin ajusticiador no sea revolucionario, sino que para constituirse como acto revolucionario no basta solo la venganza. Podría, quizás, haber sido una venganza meticulosa y, por ejemplo, haber ajusticiado al bastardo que acribilló a Sebastian. Pero en cambio fue un atentado al azar contra un guardia de banco común que dista bastante del perfíl de quién mató al Seba; mientras que quién mató al Seba tenía entrenamiento militar, había participado en misiones de baja intensidad en Irak y en Haiti, y además poseía entrenamiento de guarda espaldas -protección de personas importantes llamaban a su instrucción en los medios burgueses-, y obviando que se “coronó” dando muerte a un subversivo. el guardia “ajusticiado” por Sol era un guardia común que se ganó su cargo con un curso común, y así como es un simple guardia de banco, lo podría haber sido en un super mercado, o bien podría haber estado abriendo puertas en algún recinto habitacional como unos departamentos o un condominio. Y dudo que asesinar al azar a cualquier persona del rubro constituya un acto revolucionario o contribuya a la destrucción de la dictadura de la mercancía.

En fin, acá van dos textos (que cortamos de otro sitio pa’ variar) en solidaridad con Sol a la vez que mantienen una posición crítica con la acción y la actitud de uno que otro compa en relación al caso. El aporte del primero es algo pobre, pero si se le considera como introducción al segundo queda mejor.

Compañera Tamara Sol Farias Vergara

Compañera Tamara Sol Farias Vergara

lgunas palabras de solidaridad, pero desde la crítica

¡Que genial sería poder volar! Eso está claro. Pero lo importante no es el viaje, es la caída, y si yo pienso que con solo querer volar voy a poder volar, de seguro la caída se encargará de recordarme lo contrario. Por eso, lo importante no son solo las ganas ni lo sincero de nuestros deseos, lo importante también es como materializar el deseo de libertad o el deseo de ataque. Porque hay una respuesta que creo que es compartida por todos a la pregunta de ¿Sirve más un compañero en la calle o en la cárcel?

Y esa respuesta debería formar parte de una mecánica del ataque, una mecánica del conflicto que nos haga preguntarnos frecuentemente no solo ¿Cuánto deseo hacer esto o esto otro? Sino que también ¿Cuan útil será hacerlo? ¿Cuales son las consecuencias, no solo para mi sino para el conflicto que quiero tensionar? Y finalmente ¿Cómo, al llevar a cabo determinado proyecto/acción minimizo el riesgo para mí y los que me rodean?

El movimiento antagónico en $hile ha tenido momentos en los que ha sabido amplificar la conflictivilidad y visibilizar la guerra social inherente al desarrollo del capitalismo, la autoridad y al Estado/nación versus la legitima respuesta de los oprimidos, pero creemos que en la actualidad los métodos que se han usado y que dieron frutos hace un periodo no muy lejano de tiempo se encuentran absolutamente agotados.

Viendo un poco como se han ido dando las cosas, creemos que se están sucediendo varios fenómenos que nos preocupan, entre ellos, el paulatino estancamiento de los grupos de afinidad, en donde la afinidad se confundía con el amiguismo, lo que lleva muchas veces a que, ante los problemas personales o las rencillas que no pueden ser superadas, así como también ha ocurrido con la acción directa en donde casos como lo sucedido en Villa Francia o los compañeros detenidos luego de haber, supuestamente, participado en colocaciones de artefactos explosivos, nos dejan claro que mientras el Estado ha sabido perfeccionar sus métodos, los rebeldes no han sabido romper con la repetición de tácticas, lugares, símbolos y fechas.

La propaganda y la contrainformación tampoco han sabido evolucionar. La repetición acrítica del cliché violento, de las ideas rimbombantes y el radicalismo en la forma y no en el fondo son un fenómeno bien extendido dentro de los círculos de propaganda, sobre todo dentro de la fauna contrainformativa, marcada por el inmediatismo y la cultura del copiar pegar cualquier suceso que tenga “fuego”, pero sin ninguna crítica de por medio.

Todo lo anterior nos habla de la falta de interpretación crítica de la sociedad en favor del culto, ni siquiera a la ideología, sino que a una forma determinada de construcción que nos ha estado pasando la cuenta en el último tiempo. Mientras el contexto histórico de la sociedad dominada por el Estado Chileno ha cambiado enormemente en los últimos 10 años, pasando de una sociedad absolutamente adormecida en el consumismo y neoliberalismo más profundo a una en la que el ciudadanismo y la izquierda light parecen ser los valores que construirán el nuevo ciclo político, marcado por un Estado que intentará hacerse presente bajo el régimen de la social democracia, los rebeldes pareciéramos seguir repitiendo las mismas consignas y proponiendo las mismas tácticas.

La falta de una visión crítica de la realidad –por sobre de lo ideal- es preocupante, sobre todo entendiendo que el periodo que vivimos tiene notables similitudes con lo ocurrido en la década de 1930 en esta misma región, en la que la paulatina inclusión amigable del Estado dejó completamente aislados a los grupos más radicalizados que finalmente fueron excluidos de toda influencia en las formas de organización contrarias al desarrollo del Capital, quitándole un valioso componente autónomo y anti-institucional al movimiento social que sin duda le habría venido bastante bien en la década del 70. Quizás la historia habría sido diferente, aunque nunca podremos saberlo.

Esto no se trata de traición. No estamos ni estaremos nunca a favor del encarcelamiento de una persona, ni nos uniremos al coro mediático que grita ¡Condena!. Queremos a la compañera Sol y a todos los presos libres y a las canas quemándose –algunos dirán, con los gendermes dentro y otros no-. Los motivos sobran para el ataque, para la respuesta violenta ante un sistema más violento que cualquier bomba, robo, protesta, puñalada o ajusticiamiento. Lo que queremos visibilizar es que existen más elementos a debatir que la motivación, las ganas, la decisión o el por qué. También está la forma, el para qué, el cómo y el cuándo. Y eso no se nos puede olvidar.

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notas al pie:
1-Es necesario aclarar que, a pesar de que los elementos que criticamos como el desgaste de los grupos de afinidad, la reiteración de tácticas en la acción directa y la actitud acrítica de la propaganda y la contrainformación son más proclives al anarquismo, los movimientos antagonistas no engloban exclusivamente a anarquistas, sino que también a libertarios, algunos movimientos marxistas e individualidades varias que no se pueden englobar en ninguna ideología.

Escrito por anonimx

Compañera Tamara Sol Farías Vergara presente:
Por una solidaridad crítica y contra la autocomplacencia

Con dolor escuchamos en las noticias del nuevo abatimiento en contra de la familia Vergara Toledo. Esta vez la sobrina de los hermanos miristas Rafael y Eduardo, asesinados por la policía el 29 de marzo de 1985, será juzgada por “robo calificado” y “robo con homicidio” tras su participación en el acto de venganza a uno de los guardias del Banco Estado el 21 de enero del presente año, tras la muerte de Sebastián Oversluij Seguel. Es así que se hace imperante solidarizar con Tamara, ya que el apoyo y la defensa de nuestrxs compañerxs luchadorxs es un arma que debemos cargar urgentemente para abordar la represión y los embates del poder y, al mismo tiempo, para producir retroalimentación entre las minorías activas que generan distintas praxis por la emancipación.

No podemos dejar de lado la tensión que provoca esta situación. Tan solo imaginar la angustia de la familia y compañeros/as más directos indica que hemos de ser paulatinos/as con la crítica que queremos establecer en éste escrito. Y es que romper con la inercia provocada por una vida dentro de las relaciones sociales permeadas por el capitalismo tiene sus sacrificios y placeres, pero – y particularmente en estos momentos en que la represión cae encima-, más que todo tiene sacrificios. Por lo mismo es necesario profundizar nuestras discusiones en torno al actuar de las y lxs compañerxs que hoy se encuentran en prisión, o en proceso de estarlo, y de aquellxs que murieron por que la rabiosa y digna voluntad de lucha los desbordaba. Hay que repetirlo una y mil veces: es necesario que aprendamos de la historia para no volver a caer en errores que nos cuesten la vida o la cárcel. Somos tan pocas y pocos que no podemos darnos el lujo de regalarnos a las garras de los poderosos. Lo que es posible rastrear en la historia es que la mayoria de estos actos son cometidos por motivos que dicen relacion con las sensibilidades de las personas, el analisis historico que se hace remueve la emotividad de las personas mas que la “critica intelectual” de las situaciones. Hay una idea de “lo justo”, como motor, que se mezcla con predisposiciones intelectuales, ideologicas, las cuales buscan corresponder los agravios cometidos, considerando la justicia implementada por el gobierno como protectora de los intereses de los grupos dominantes. Desde esta perspectiva resulta sumamente complejo generar “criticas” y buscar “nuevas o mejores estrategias” de accion, ya que esto se encuentra en el ambito de las palabras (en la impotencia del lenguaje) y no en el de los actos o hechos con los cuales estas personas intentan decir algo.

Primero, comprenderemos que la acción fue perpetrada como reivindicación por el compañero Sebastián Oversluij muerto por las balas de un guardia de Banco Estado, mientras intentaba robar/recuperar dinero de una sucursal bancaria junto a otros dos compas, para el financiamiento de otras acciones y espacios, en fin, la subsistencia de la resistencia dentro de éste sistema de dominación (hay que recordar que los dos compañeros que participaron en el asalto actualmente están en prisión). Es así que la figura de ese guardia que asesinó al compañero se visualiza como la del perro fiel de la institución.

Es claro que no debemos permitir que haya agresiones sin respuesta. Materializar la guerra es casi ineludible entre tanta violencia explícita a cualquiera que se resista a su sometimiento, pero aunque ese banco y sus perros fieles sean un símbolo del poder presentes en todos los lugares de este territorio, necesitamos comprender que el sujeto que acribilló a Sebastián Oversluij no coincidía con el atacado por Tamara. Pues si bien todos los/as guardias trabajan por defender a enemigos que profundizan la miseria que estamos acostumbrados a ver (bancos, instituciones públicas, cárceles, empresas, latifundios; de aquellos hay quienes lo hacen por trabajo (los cursos son gratis, terminas con una especie de cartón certificador y puedes vivir con la paga), otros por su gusto a la violencia o el orden, otros por la “vocación” de defender aquellos símbolos. Por otro lado, la subjetividad opresora del guardia asesino y su figura eran, sin dudas, mucho más fuerte que la de cualquier otro, ya que según la prensa burguesa el individuo que asesinó a Oversluij había participado en operaciones en la Guerra de Irak, así como en Haití, y también había recibido entrenamiento en USA.

Algunos podrán decir que todos los guardias son enemigos al servicio del capital y por tanto son una basura que no merece nada más que odio. La perspectiva que considera a todo mortal que no comulga con nuestra posición como un enemigo o como un parásito que ayuda a mantener el orden de las cosas (y que por lo tanto poco importa su vida en esta guerra declarada) solo hace las cosas más fáciles para actuar sin responsabilidad alguna. En torno a esto queremos dejar claro que no se trata de criticar el ímpetu, entrega, voluntad y sinceridad de este tipo de actos, sino simplemente de las consecuencias que nos traen o su utilidad práctica en los procesos de emancipación. Por eso el solidarizar con tamara y exigir, con la palabra y la acción, que vuelva a la calle, no debe frenarnos a la hora de poner sobre la mesa la discusión de cuánto sirve asesinar a un guardia de banco común. Es claro que la revuelta no se generalizará por una acumulación sistemática de guardias de banco (o pacos) muertos. Quienes tengan esta visión de la revolución están profundamente limitados en su crítica al capitalismo y al Estado, olvidando que lo que intentamos destruir en general son relaciones sociales que fomentan la perpetuación del poder opresor, y no a individuos en especifico (aunque sabemos que puede ser útil para destruir ciertas relaciones sociales opresivas eliminar a algunos individuos claves para el desarrollo del capital, estos jamás coincidirían con la figura de un guardia de banco, sino con la figura de burgueses y burócratas con una larga trayectoria en el poder, e incluso aún así su eliminación es secundaria frente al inmenso trabajo que debemos hacer en muchos otros campos que no guardan relación con la violencia política explicita).

Lo importante es reconocer que en este contexto, donde nuestra capacidad táctica y fuerza es extremadamente limitada, los alcances de esta acción de venganza son fácilmente criminalizables gracias al fuerte aparataje jurídico-policial y comunicacional, lo que puede afectar a las experiencias de lucha y resistencia antiautoritarias de todo el país.

Segundo, se está volviendo preocupante el exceso de espontaneidad en las acciones de este tipo. Desde barricadas a bombazos y, en este caso, un primer esbozo de asesinato político. La apasionada práctica y el ferviente deseo de cambiar pronto las cosas, con el corazón hinchado y la cabeza caliente, ha dado elementos a la autoridad para atacarnos con todas las armas que tienen. El descuido de dónde se realizan las acciones, el cuándo, el aspecto de los actores va en desmedro de poder replicarlas. Hay que recordar que el sistema de vigilancia se está mejorando día a día, frente a los medios se muestran de manera más simple pero la inteligencia contrainsurgente se profesionaliza a pasos agigantados, hasta en el sector privado, la ciencia de la represión, que es fabricada y trabajada por chinos, japoneses, rusos, gringos, países de influencia transnacional por los capitales que han invertido en todo el globo.

La estrategia utilizada por la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI) ha logrado sus frutos desde una perspectiva insurrecionalista. Los frentes informales, sin dirección y con acciones medianamente coordinadas, ayudan a la protección de quienes se consideran dentro de ella por la dificultad de rastrear y conectar a esas personas que en su mayoría apenas se conocen. Pero la irresponsabilidad es un agente que juega en contra de los grupos informales vinculados a tácticas que no consideran la totalidad de los factores antes de proceder. La tesis de despreocuparse de la escala social proporciona elementos para su propia destrucción, sin apoyo, sin construcción, sin base que sostenga un probable futuro de “cese del fuego”. No adscribimos al insurreccionalismo y sus postulados pero aun así creemos que debemos aportar a su discusión para sintetizar posturas y afinar/afilar prácticas que se enmarquen dentro de los procesos de liberación (al fin y al cabo la liberación no será obra de “algunos” sino de una mayoría abrumadora de individuos comprometidos con nuevas formas de entender y practicar nuestras relaciones y emociones).

También queremos hacer la crítica a los/as compañeros/as que componen la fauna contrainformativa, cuya apología a la entrega y voluntad detiene, de cierta forma, la discusión de mejorar tanto en la teoría como en la práctica. Es absolutamente rescatable el valor de la compañera, un ejemplo que dará para cuestionar la obediencia y pasividad frente a este sistema de inmediatismo y éxito, donde ser parte de las mercancías es más cómodo que plantarse como un/una antagonista vivo. Pero hemos de recalcar que la actitud autocomplaciente frente a los hechos -producto de lo complejo que es generar críticas ante el arrojo sincero de una compañero/compañero- no aportan sino al estancamiento constante de las experiencias que día a día crecen y que es nuestro deber potenciar y defender, como también la vida y seguridad de nosotros/as mismas/os y de quienes luchan desde las distintas trincheras.

Nuestra crítica no apunta a cuestionar la voluntad y entrega de las/os compañeros. Tampoco a decir cuáles deben ser las prácticas que debemos llevar a cabo y cuáles no. Sabemos lo complejo que es generar una crítica en situaciones como esta, pero debemos hacer lo posible por construir entre nosotras/os una complicidad que nos permita generar retroalimentación, más allá de nuestras afinidades más directas y nuestros espacios de acción.

Solidaridad activa con Tamara
Critica continua contra el estado y el capital
Autocritica constante con nuestras propias prácticas y acciones
Por una revolución/emancipación integral por y contra todo lo existente, incluidos nosotrxs.

escrito por: Grupo de critica y auto-critica antiautoritaria

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